Pimientos de Padrón: unos pican y otros no

Cuantas veces nos habremos santiguado antes de comernos un pimiento de padrón deseando que sea bueno con nuestro paladar.

Bueno, como químico que soy, decidí indagar un poco más, lo que me llevo a encontrar a la molécula culpable de ese famoso ardor de los pimientos picantes. Os presento a la Capsaicina.

La capsaicina es fabricada por el propio vegetal para evitar sea ingerida por los mamíferos y así perpetuar la especie.

Funciona de tal manera que al introducirnos el pimiento con capsaicina, esta activa las neuronas sensitivas presentes en la boca. Más claramente interactúa con los receptores TRPV1 que son unos canales iónicos, que también se estimulan con el calor. Por eso pensamos que nos arde la boca.

Lo que sucede es que el unirse la capsaicina en el TRPV1 se produce una entrada de iones Calcio al interior de la célula provocando un aumento de cargas positivas.

Produciéndose así la polarización de la membrana celular y originándose la señal que circula por las neuronas hasta nuestro cerebro. Una vez llega la señal, nuestro cerebro la interpreta como picor o calor en la zona donde han sido activados los TRPV1.

La capsaicina tiene usos médicos como analgésico de uso tópico en dolores musculares o articulares, y estudios recientes (1)(2) han hallado que sirve para erradicar células tumorales en canceres de próstata mediante apoptosis celular.

 Con todo y con eso continuo sin averiguar el porqué unos pican y otros no….

Guillermo Marina

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