Un paisaje de ciencia ficción

Un gran bosque de rocas literalmente. Los malgaches habitantes de la zona lo conocen como Tsingy, que significa “dónde no se puede caminar descalzo” una expresión que sin duda calza a la perfección. Un mundo extraordinario, de una aparente hostilidad.

Paraje que sorprende con diversidades, en donde no sólo albergan animales que habitan en las proximidades de una gran vegetación, sino que también una maravillosa y exclusiva formación geológica. Riqueza natural ubicada en la gran isla africana de Madagascar en la región oeste del parque nacional de Bemaraha 752 km².

Todo un bosque pétreo con enormes grietas, densas redes de fallas, columnas, lomas ondulantes y bloques de calizas afiladas, que la naturaleza ha ido erosionando tras las frecuentes lluvias que han formado y desgastado a través del tiempo estás grandes rocas calcáreas, modelando verdaderas navajas que presentan formas afiladas muy peculiares. Pueden alcanzar hasta 30 metros de altura, y se extienden por una estrecha franja de hasta unos 8 kilómetros de ancho, en la región norte también se destacan los acantilados de hasta unos 100 metros de altura llamados Garganta del río Manambolo. Podría darse en otro lugar, pero en ninguna es tan extensa, alta y delgada como en Tsingy.

En el extenso Parque Nacional también se incluyen más de 430 especies de plantas, alrededor de 11 especie de lémures, con gran variedad de anfibios y reptiles. Además con un valor cultural añadiendo el descubrimiento de algunos cementerios, lo que hace creer que también ha sido un lugar de cultos y ceremonias fúnebres.

Yanira Olivares

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Un comentario en “Un paisaje de ciencia ficción”

  1. gonzalo 13 septiembre, 2011 en 4:02 #

    Muy buen artículo, sobre todo porque es un sitio en el que pocas veces se entregan características tan peculiares.

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