Cuando se invierten los papeles

 

Las presas pueden convertirse en depredadores en algunas circunstancias, como cuando son más grandes, cuando se les presenta la oportunidad o cuando superan en número a sus depredadores. Sin embargo, el caso de las larvas de los cárabos del género Epomis(E. dejeani, E. circumscriptus y E. nigricans) es aún más inquietante puesto que es la propia presa la que se aprovecha de su condición aparente para volver las tornas y convertirse en el depredador.

Como todos los cárabos, los adultos de Epomis son escarabajos carnívoros que se alimentan de un amplio repertorio de presas, pero las larvas se han especializado concretamente en un menú de anfibios (ranas, sapos y salamandras) que llegan incluso a superarles en tamaño.

 

 

Bien armadas. Las larvas de Epomis tienen unas mandíbulas rematadas en un doble garfio que les permite agarrarse firmemente a la piel de los anfibios.

Las larvas de Epomis atraviesan tres fases larvarias. En la primera suelen comportarse como un parásito chupando los fluidos vitales de su víctima y si ésta sobrevive, conservará unas tremendas cicatrices dejadas por las mandíbulas. Al final de cada fase, se desprenden de su presa para mudar y después buscan otra nueva. Cuando la larva es más grande, se comporta como un depredador típico y llega a devorar al anfibio por completo.

Gil Wizen y Avital Gasith, del Departamento de Zoología de la Universidad de Tel-Aviv  (Israel), han estado estudiando este insólito comportamiento de las larvas y han descubierto que atraen a los anfibios moviendo alternativamente las antenas y las mandíbulas, aumentando la intensidad de estos movimientos cuanto más cerca está el anfibio. Más que por el color o el tamaño, los anfibios se sienten atraídos por los movimientos de sus presas y lo que hace la larva de Epomis es toda una invitación para merendársela.

Los anfibios suelen emplear varios sistemas para protegerse de los depredadores pero en este caso, seguros de su posición de superioridad, bajan completamente la guardia. Cuando la rana se acerca y se dispone a lanzar la lengua para capturar a la larva, ésta se gira rápidamente en dirección al anfibio y se engancha firmemente a alguna parte de su cuerpo, normalmente la boca o la parte superior del vientre, incluso antes de que pueda extender la lengua. Asegurada su posición, empieza a alimentarse de ella.

A pesar de que el resultado siempre es el mismo, hay ocasiones en las que la rana logra tragarse a la larva, aunque la escupe inmediatamente, momento que aprovecha para agarrarse al anfibio y empezar a devorarlo. Wizen y Gasith comentan del caso de una rana que se tragó una larva y la expulsó al cabo de dos horas. La larva, que no había sufrido ningún daño aparente, no hizo otra cosa que engancharse al que fue su depredador para acabar convirtiéndolo en presa.

Referencias

An Unprecedented Role Reversal: Ground Beetle Larvae (Coleoptera: Carabidae) Lure Amphibians and Prey upon Them Gil Wizen y Avital Gasith. 2011. PLoS ONE 6(9): e25161.

Wizen G, & Gasith A (2011). An unprecedented role reversal: ground beetle larvae (Coleoptera: Carabidae) lure amphibians and prey upon them. PloS one, 6 (9) PMID: 21957480

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5 Comentarios en “Cuando se invierten los papeles”

  1. Jesús 1 febrero, 2012 en 20:14 #

    Aparte de los cárabos, tienes otros escarabajos bastante feroces como las cicindelas. Y de insectos acuáticos, las larvas de libélula, las larvas de ditisco y los propios ditiscos son bastante agresivos.

  2. alvaro 30 enero, 2012 en 14:45 #

    El año pasado encontramos unos cuantos anfibios en Sevilla muertos en circunstancias muy raras, con unos agujeros limpios en la zona que describes en estas larvas. ¿Existen estas especies en España o especies similares que pudieran ocasionar estas muertes?
    No veas la de vueltas que le dí al tema.

    • victortagua 30 enero, 2012 en 18:03 #

      Pues lo que está últimamente de moda en mi mundo, el de los hongos, son los que atacan a los anfibios en EE.UU. y los devoran como Batrachochytrium dendrobatidis. Lo mismo están llegando ya a España

      • alvaro 30 enero, 2012 en 18:31 #

        He visto fotos de lo que hacen estos hongos a los anfibios pero lo que nosotros vimos se asemeja más a las señales de mordiscos que dejaría el animal objeto de esta entrada viendo cómo ataca y donde.. Yo como no conocía ni que existían estos insectos no había valorado la opción hasta ahora. Voy a seguir dándole vueltas a ver.

        Menudos cuidados tenemos siempre que andamos con tema anfibios por el campo, cómo está el tema de los hongos aniquilando poblaciones…miedo es poco.

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  1. Bitacoras.com - 30 enero, 2012

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