Snif, snif….Ugh, algo huele mal por aquí

El ser humano posee cinco sentidos mediante los cuales explora y aprende del mundo que lo rodea. No podemos asegurar con facilidad cual de todos los sentidos es el más importante. Sin embargo hay un sentido al cual normalmente no le damos el valor que debiera tener. Se trata del olfato. Por supuesto su valía para la supervivencia no puede compararse con la vista o el oído. Más que pobre sería nuestra vida si no tuviéramos la capacidad de percibir los olores. Seguramente los colores de la naturaleza no nos parecerían tan espectaculares y los sabores de comidas o bebidas también perderían su magnificencia. No obstante, ¿de qué depende el olor de una sustancia? ¿Por qué algunas sustancias tienen olores agradables y otras son inodoras o, en el peor de los casos, fétidas? Este último asunto es el que nos tomará la atención en este artículo.

 

Empecemos por el principio, la forma en que se perciben los olores se basa en un mecanismo que los científicos llaman de llave y cerradura. Las moléculas aromáticas, es decir aquellas que presentan olor, son la llave que encaja dentro de una estructura celular que corresponde a la cerradura, conocida como receptor biológico. Según los fundamentos de esta teoría existen siete tipos básicos de receptores olfativos (ahora sabemos que son aproximadamente unos mil) que permitirían captar siete olores primarios que son: alcanfor, almizclado, floral, mentolado, etéreo, agrio o agudo y pútrido. Cuando una molécula, sin importar el número de átomos que la componen, tiene la forma de llave adecuada para insertarse en la cerradura, es decir en la forma de los sitios receptores, las terminaciones nerviosas de nuestro pasaje nasal envían un impulso hacia el cerebro, lugar en donde la información se interpreta como un olor determinado. Aunque éste es un modelo demasiado simple, la premisa fundamental de la teoría sigue vigente: el olor depende de la forma molecular. Nuestro olfato posee receptores tan sensibles que puede llegar a detectar concentraciones moleculares en el aire de una parte por mil millones. Es curioso sin embargo, que cuando el olor lo generamos nosotros mismos los receptores se saturan y no son capaces de detectar diferencia alguna; nos acostumbramos al olor y ya no lo sentimos.

Ahora pongámonos en materia. Nuestro cuerpo es una fuente de malos olores y por eso tratamos de retenerlos, ocultarlos, enmascararlos o en el mejor de los casos eliminarlos. Empezamos desde arriba y ya nos encontramos con la primera cavidad generadora de mal olor: la boca. Hablemos del mal aliento. Todos (incluido tu, estimado lector) hemos tenido mal aliento, y sino recuerda lo que sucede cuando despiertas en la mañana, la boca te huele a establo y no quieres hablar. Afortunadamente ese efecto es pasajero pero su origen es el mismo que aquel que es más duradero. Los culpables son los restos de comida que quedaron en la boca, incluso después del cepillado. Estos pequeños desperdicios son una deliciosa fuente de alimento para las bacterias que viven en nuestra boca. Una vez terminado el festín las bacterias han descompuesto las proteínas de los alimentos, liberando aminoácidos (principalmente cisteína y metionina) que contienen azufre, y que a su vez dan lugar a la formación de metilmercaptano (metanotiol), un gas pariente cercano de la esencia de mofeta, que una vez que se mezcla con el aliento es el responsable de su mal olor. En menor cantidad, también se producen en nuestra boca otras sustancias con olores desagradables como el sulfuro de hidrógeno, que recuerda el olor a huevos podridos, y el sulfuro de dimetilo.


Con el fin de mantener los órganos internos en condiciones óptimas para su funcionamiento, el cuerpo humano posee un mecanismo que se encarga de conservar la temperatura constante. Debido a esta propiedad los científicos dicen que nuestro cuerpo es homeotermo. Dentro de este contexto, una de sus funciones es la de refrescarnos mediante la sudoración cuando tenemos exceso de calor. Aunque parezca increíble en cada día de nuestra vida fluye, a través de nuestras glándulas, en promedio un litro de sudor.
Nuestra piel, específicamente la dermis tiene unos dos millones de glándulas sudoríparas que son de dos tipos: las ecrinas, situadas en su mayoría en las palmas de las manos, las plantas de los pies y en la frente; y las apocrinas que se encuentran en el cuero cabelludo, las axilas, pubis, perineo, ombligo, bajo el pliegue de los pechos y conducto auditivo externo. Estas glándulas son las responsables del olor característico de zonas como las axilas y los órganos sexuales. Aunque el sudor por sí solo no tiene olor alguno, cuando se encuentra con las bacterias presentes en la piel, éstas cambian su composición y lo transforman en otras sustancias que presentan olores muy desagradables. Las zonas con glándulas apocrinas son las que generalmente desprenden peor olor. Si has notado que los niños antes de la pubertad tienen un olor diferente a los adultos, es porque ellos no producen sudor apocrino. Como norma general el descuido en la higiene personal es la que hace que bacterias y sudor generen mal olor, pero también existen otros factores como el consumo de determinados alimentos o incluso algunos condimentos y medicamentos.
La generación de olor corporal desagradable, permanente y penetrante, a pesar del uso de desodorantes, antitranspirantes y perfumes se conoce como bromhidrosis o transpiración olorosa. Esta designación tiene una relación directa con la química ya que el elemento bromo toma su nombre de la palabra griega Bromos (βρώμoς) que significa mal olor.

Ahora vamos por la orina. Este desecho de nuestro cuerpo está constituido principalmente por agua (95 %), sales y urea, en general su olor es suave, pero hay ocasiones en las cuales es penetrante debido a la presencia de bacterias que metabolizan la urea en amoníaco, sustancia con intenso hedor. Los cambios en el olor de la orina son normalmente temporales y no siempre son una señal de enfermedad. Ciertos alimentos y medicamentos, entre ellos las vitaminas, pueden afectar el olor de la orina. El caso más estudiado, que incluso ha protagonizado publicaciones en la prestigiosa revista Science, es el de los espárragos. Los espárragos hacen las delicias de nuestras mesas. No obstante unas horas después de disfrutarlos la orina tiene un olor inusual y penetrante. Esto se debe a que los espárragos contienen dos sustancias conocidas como el ácido asparagúsico y la S-metilmetionina. Cuando el cuerpo las metaboliza produce metanotiol (o metil-mercaptano, lo recuerdas, el del mal aliento), dimetilsulfuro, dimetildisulfuro, dimetilsulfóxido, bis(metiltio)metano, y dimetilsulfona. Al parecer el olor que percibimos es debido a la mezcla de estos seis compuestos que contienen azufre. Pero no a todos nos sucede, tanto la capacidad de metabolizar las sustancias (este punto aún está en estudio), así como la percepción de su olor son de carácter genético; lo que lleva a concluir que no todas las orinas de comedores de espárragos huelen, ni todos podemos olerlo. La próxima vez que los comas tómalo en cuenta para saber si eres de los “elegidos por la genética”.

Nuestra siguiente parada son los pies. Los culpables del terrible olor a pies son los calcetines, los zapatos y la falta de higiene. Si usáramos solamente sandalias o viviéramos descalzos, nuestros pies no apestarían jamás. Imagínate a tus pies en un día caluroso sumergidos dentro de los zapatos y más aun con calcetines. Los pobres no pueden más que sudar, sudar muchísimo. Los casi 250.000 pequeñísimos poros que se encuentran en la planta de los pies emanan un cuarto de taza de sudor por día; nuestros piececitos prácticamente chapotean en sudor. La zona entre los dedos de tus pies es un sitio perfecto para la proliferación de hongos y bacterias. Aquí hay mucha comida y además es cálido y húmedo. ¡El paraíso de las bacterias! Si a esto se une la falta de higiene, más bacterias existirán y más notorio será el característico “olor a queso”.


Efectivamente los componentes químicos que se encuentran en el insoportable olor a pies sudados son exactamente los mismos que en el queso Camembert, que es una delicia al paladar. Los responsables son el metil-mercaptano (¡cuando no!) y el ácido butírico. 

Como vemos en casi todos los casos la sustancia apestosa contiene azufre. Pero, ¿qué es el azufre? El azufre es un elemento muy abundante en la naturaleza; se encuentra tanto en estado libre como formando compuestos. Se encuentra en los volcanes, puede estar en forma de pirita (FeS2), cinabrio (HgS) o también formando sulfatos como en el yeso (BaSO4· 2 H2O). Son cientos los compuestos que contienen azufre, incluso se encuentra en cantidades importantes en el petróleo “ácido” de alta viscosidad.

El azufre está bajo el oxígeno en la tabla periódica; por lo tanto muchos compuestos orgánicos con oxígeno tienen análogos con azufre. El análogo de un alcohol se llama alcanotiol, se usa mucho el diminutivo tiol, o también su nombre más antiguo: mercaptano. El término mercaptano proviene del latín mercurius captans, que significa “capturado por mercurio”. En realidad es el grupo –SH el llamaDO grupo tiol. Así, el CH3SH se llama metanotiol o metil-mercaptano, que no se debe confundir con el metanol, en donde el azufre es remplazado por oxígeno (CH3OH). Los grupos –SH también están presentes en las proteínas de nuestro organismo y de este modo se explica la alta toxicidad del mercurio al capturar el grupo tiol e inactivar múltiples enzimas. Si miramos el ejemplo mas simple cuando el hidrógeno se une al oxígeno forma agua (H2O, óxido de hidrógeno), y si es el azufre el que se enlaza al hidrógeno tenemos sulfuro de hidrógeno (H2S). Muy parecidos, sin embargo, y esto es lo impresionante de la química, el agua es líquida e inodora, mientras que el sulfuro de hidrogeno es un gas y huele a huevos podridos. Esto se explica porque el azufre es menos electronegativo que el oxígeno, sus electrones externos están más dispersos, y por consiguiente los átomos de azufre forman enlaces débiles con el hidrógeno. Debido a esto el H2S es un gas (punto de ebullición: – 61ºC) y por lo tanto mucho más volátil que el H2O (punto de ebullición: 100ºC), en donde los enlaces de hidrógeno fuertes obligan a las moléculas a estar más juntas. como consecuencia el agua es líquida. De igual manera los tioles son más volátiles que sus alcoholes análogos.                                                                                                      

 

El, ahora famoso, metil-mercaptano es un gas a temperatura ambiente (punto de ebullición: 6 ºC). Uno de los usos más curiosos de esta sustancia se debe a su desagradable olor. Se utiliza como aditivo para el gas de uso doméstico (gas natural, propano, butano). Su terrible olor nos ayuda a detectar los escapes de gas.
Ya para finalizar, vamos con uno de los asuntos más desagradables, y penosos, en caso que salgan sin control. Se trata de nuestros gases intestinales, flatulencias o ventosidades (pedos). Estos contienen varios gases, algunos de ellos producidos en nuestro interior y otros debido a las grandes cantidades de aire que tragamos al comer o al tragar saliva. El aire contiene principalmente gases inodoros como el nitrógeno y el oxígeno con una mínima cantidad de dióxido de carbono. Las bacterias que colaboran con nuestra digestión hacen su parte produciendo algo de metano y dióxido de carbono. Hasta aquí nada tiene olor, siendo el constituyente principal el nitrógeno que además es inerte. Pero, sabemos que huelen. ¿Cuál es, entonces, el componente oloroso y de donde proviene?
Aproximadamente generamos un litro de gases por día, y ni hablar si comimos legumbres; en ese caso el volumen se dispara. Esto sucede porque las legumbres contienen un tipo de carbohidratos llamados oligosacáridos (como la rafinosa y la estaquiosa) que no podemos digerir. Estas sustancias llegan al intestino grueso, y allí las bacterias se encargan de descomponerlas en sus correspondientes monosacáridos, los que a su vez son fermentados anaeróbicamente (sin presencia de oxígeno) para generar, como ya se dijo, dióxido de carbono y metano. También se genera cierta cantidad de hidrógeno (todos inodoros). Pero son otros gases, sobre todo los que contienen compuestos del azufre y nitrógeno, los responsables del olor nauseabundo. El intenso mal olor proviene de trazas de otros constituyentes producidos por la ruptura de las proteínas: Entre ellos están los ya conocidos acido butírico (olor a mantequilla rancia), el sulfuro de hidrógeno (este es el mayor culpable, huele a huevos podridos), el metil-mercaptano (segundo culpable de la peste) y el dimetilsulfuro, unidos a dos compuestos nitrogenados constituyentes de las heces: el indol y el escatol.
Tanto las palabras escatol como escatológico provienen del griego skatos que significa estiércol (esto te da una idea del olor). Químicamente hablando el escatol (3-metil-indol) es un compuesto orgánico que se obtiene como producto de la degradación anaeróbica del aminoácido triptófano por las bacterias del intestino, en la parte final del intestino grueso. Nuestro olfato es muy sensible a esta molécula; hemos evolucionado para sentir repulsión hacia ella, esto debido a que los excrementos transmiten enfermedades muy peligrosas. Curiosamente, algunas plantas como los lirios de agua sintetizan escatol con el propósito de atraer a los insectos que polinizan sus flores.


Pero si de mal olor se trata, seguramente el olor de la mofeta no tiene mayor competencia. Cuando este mamífero se siente amenazado segrega un líquido en finas gotas a partir de sus glándulas anales. Su rasgo característico es el fuerte y fétido olor que en caso de alcanzar a humanos o animales puede durar fácilmente una semana a pesar del baño en repetidas ocasiones. La secreción de mofeta tiene al menos siete sustancias con un olor desagradable, pero la sustancia del olor realmente repugnante es el trans-2-buteno-1-tiol (azufre, nuevamente).
Como podemos darnos cuenta estamos rodeados de olores. Hay cabezas, eructos, alientos, axilas, pies y gases olorosos. Es en este instante cuando tener buen olfato resulta una maldición; todos, en algún momento, hemos compartido espacio con alguna persona que emana una o más de estas repugnancias y odiamos aquella frase que dice: ¡que lindo es compartir!

Alexis Hidrobo P.

 

Nota: Esta entrada participa en la XV Edición del Carnaval de Química que este mes se alberga en “El cuaderno de Calpurnia Tate”, escrito por Luis Moreno (@luisccqqy en la XIII Edición del Carnaval de Biología que se celebra en el magnifico Blog Caja de Ciencia de Marisa Alonso ( @lualnu10).

 

Fuentes:

• R. H. Waring, S. C. Mitchell, and G. R. Fenwick The chemical nature of the urinary odour produced by man after asparagus ingestion. Xenobiotica. 1987. 17 (11): 1363-1371.

•  Marcia Levin Pelchat, Cathy Bykowski, Fujiko F. Duke and Danielle R. Reed. Excretion and Perception of a Characteristic Odor in Urine after Asparagus Ingestion: a Psychophysical and Genetic Study. Chem Senses. 2011; 36(1): 9–17.

• White RH. Occurrence of S-methyl thioesters in urines of humans after they have eaten asparagus. Science. 1975. 189 (4205): 810-811.

F Suarez, J Springfield, and M Levitt. Identification of gases responsible for the odour of human flatus and evaluation of a device purported to reduce this odour. 1998. Gut. 43 (1): 100–104.

• http://www.rtve.es/noticias/20111028/legumbres-dan-gases/471682.shtml.

• http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/

• http://laciudadatomica.blogspot.ca/2011/06/168-escatol.html

• http://www.esepuntoazulpalido.com/2010/06/por-que-el-sombrerero-de-alicia-en-el.html.

• http://centros5.pntic.mec.es/ies.victoria.kent/Rincon-C/Curiosid/Rc-36/RC-36.htm.

• Schwarcz, Joe. Radar, Hula Hoops and Playful Pigs. Henry Holt and Co. USA. 2001.

• Sylvia Branzei y Jack Keely. Aquerosología: de la cabeza a los pies. Ediciones IAMIQUE. 2005.

 

 

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28 Comentarios en “Snif, snif….Ugh, algo huele mal por aquí”

  1. Silvia Da Silva 22 febrero, 2014 en 9:46 #

    Exelente lectura y muy clarificante. Gracias a la vida por no tener tan fuertes mis olores corporales, pero desgraciadamente soy muy sensible a los olores ajenos….Un gran saludo.

    • alexis 24 febrero, 2014 en 2:27 #

      Muchas gracias a ti por leerme, espero poder seguir inspirado en la divulgación. Sus comentarios no hacen mas que animarme. Un gran saludo.
      Alexis

  2. ernestina 11 febrero, 2014 en 4:11 #

    soy una persona muy triste ya que, desde hace unos cuatro años huelo mal a imuerto o peor que eso, ya que a mi no me llegaba mi olor si no que hace un año y medio huelo muy mal,estoy pensando en un staphilococos aereus, pero no se si provoca mal olor, cuando hablo es cuando me sale el horrible olor estoy a punto de perder mi matrimonio mis hijos son los que sufren e caido en depresion tanto que ya no me quiero subir al autobus, ni ayudarles hacer la tarea a mis hijos x que me da miedo pegarles algo y ya no quiero ni comer con nadie x que siento que no les sabe la comida x que les llega mi mal olor, estoy desesperada, necesito ayuda.

    • Juan 2 abril, 2014 en 13:42 #

      A mi me sucede algo que creo que es muy poco habitual, de pequeño me extrajeron las vegetaciones de la garganta y me quedaron unos 3 o 4 huecos del tamaño de un guisante y cada pocos días se me acumulan pequeñas bolitas de restos de comida y como es evidente acaban pudriendose y creo
      que es la causa de mi halitosis periodica, cada pocos dias con un instrumento de dentista y un espejo de aumento consigo extraer esas bolitas del tamaño de una cabeza de cerilla y la verdad es que tienen un olor nauseabundo, creo que tendré que ver la posibilidad de que me hagan una cirugia que cierre esos huecos.Espero que a alguien le pueda servir esta información como posible fuente del origen de su halitosis, un saludo

  3. Edinson Vallejo 29 octubre, 2013 en 7:40 #

    Hola que tal Sr. Alexis he leido su blog y aprendi mucho más de estos saberes cotidianos, espero me ayude con mi caso y es que tengo un año, padeciendo de un terrible olor a amoníaco,a descompuesto, a muerto, imagínese todos los malos olores existentes y atribuyalos a mi caso, les he preguntado a mis familiares y me responden de que no es cierto, pensado yo, que me mienten, porque se siente tan real, que mi nariz se irrrita, siento la boca agria, me pica la garganta, me asfixio, estornudo, toso, siento piquiña en el tabique, sin que haya factor existente a quien echarle la culpa sino a ese desagrable olor, además estos síntomas los reflejan también toda persona que se encuentra cerca de mí, aunque me lo nieguen; He visitado psiquiatras, brujos, doctores y nada no he encontrado remedio, sigo con la incógnita, de que algo pasa, llegue ha pensar hasta en sucidarme, estoy aislado del mundo, no tengo paz. Aunque ultimamente tengo la sospecha de que pareciese que proviene de mi cabeza es decir mi cuero cabelludo, la pregunta es, ¿puede llegar ha ser tan intenso, como para afectar a otros, y concentarce a grandes escalas en sitios cerrados y abiertos? ¿Existe tal fenómeno? ¿Por qué ocurre? ¿cómo quitármelo? ¿qué doctor puedo visitar? ¿Esto representa algo grave?. ¡Ayúdeme por favor!

    • alexis 1 noviembre, 2013 en 17:44 #

      Estimados: Tal como ya lo dije en estos comentarios la fuente de sudora cion excesiva y mal olor en general tiene que ver con problemas hormonales, sin embargo hay otras situaciones como problemas al hígado o una fuerte infección. Conozco una persona que decía sentir mal olor en todas partes y todo el tiempo, su problema tuvo que ver con una sinusitis crónica y el desvío del tabique nasal. Algunos alimentos y el exceso de especias, ajo, cebolla o también el alcohol generan un olor especial. Igual cosa sucede con algunos medicamentos. He escuchado que comer alcachofas es una buena idea, pero como NO soy medico la mejor recomendación es buscar una opinión profesional al respecto. Inicialmente vayan al medico general y el seguro los derivara a un especialista adecuado. Mucha suerte y gracias por leerme y escribir. Un saludo.
      Alexis.

    • Gime 5 enero, 2014 en 6:29 #

      Hola Edinson, me pasa exactamente lo mismo. Y por lo que leí en internet, le sucede a muchas personas. Mi olor varía, cloacas, huevo podrido, amoníaco, gas, etc., etc. Parece una locura, pero no lo es. He comprobado (preguntando) que la gente también lo siente. Creo que tiene que ver con desórdenes en el aparato digestivo y, tal vez, con un problema en la ruptura de las proteínas. Hacer dieta me ayuda mucho, trato de comer lo más natural posible, muchas frutas, verduras, arroz integral, frutos secos. Nada de harinas refinadas. Muy poquita carne. Evito, en lo posible, los alimentos industrializados. Tal vez te ayude hasta que encuentres la causa de lo que padeces. Suerte!

  4. luz ayda gomez 6 abril, 2013 en 16:36 #

    alexis felicitaciones por sus informes tan completos e interesantes los e leido y aprendo mucho ya que yo padesco hace dos años sintomas muy extraños como olores a podrido como a veneno y no se de que parte de mi cuerpo salen esos olores la gente dice el ambiente huele mal siempre que yo estoy cerca yo me baño hasta cuatro veces me toco renunciar a mi trabajo de pena la verdad todo eso es imposible combatir los olores por que son de adentro de mi agradezco infinitamente si me puede dar ayuda e intentado hasta morirme por favor espero su repuesta

  5. maria 15 marzo, 2013 en 0:41 #

    Yo tengo una duda, he buscado por todo internet y no la encuentro, yo me baño a diario, incluso hasta dos veces al dia, y siempre despues de algunas hrs algunas areas de mi cuerpo tienen un olor muy desagradable como a chetos (queso), me pasa sobre todo en el area de los parpados, detras de las orejas y abajo del busto, no precisamente tengo que haber sudado, esto me pasa incluso en invierno, pero no se a que se deba, si alguien pudiera ayudarme, ya que es muy desagradable

    • Alexis Hidrobo 29 marzo, 2013 en 18:26 #

      Estimada María: Lamento mucho tu situación y perdón por no contestar antes. Los comentarios de los post antiguos a veces se me pasan. Lo mejor que puedo decirte es que vayas al medico, conocí un caso algo parecido y resulto ser un problema hormonal. Es posible que lo tuyo vaya por allí. Suerte con todo.
      Alexis..

  6. HT 18 enero, 2013 en 10:09 #

    Felicidades. Muy completo y facil de entender para quien no es quimico.

    • alexis 18 enero, 2013 en 16:11 #

      Muchas gracias, me alegra mucho que todavía se sigan leyendo mis entradas anteriores.. Un saludo.

  7. Victor Tagua 5 junio, 2012 en 12:36 #

    Yo no he podido comentar hasta ahora, pero también tengo que decir que me ha encantado el post, ya que une algunas de mis cosas favoritas: ciencia y escatología (pero de la sana, ¿eh?)

    En otro orden de cosas, como anósmico de nacimiento que soy, el mundo se vive de distinta manera, pero eso no quita que no disfrute de los olores viendo como los demás sufren con los olores a alcantarilla, a pies o a bomba fétida!!

    • Alexis 10 junio, 2012 en 18:34 #

      Muchas gracias Victor. Me encanta que los compañeros del barco me lean y que les guste. Un saludo.

  8. josedavid 4 junio, 2012 en 17:37 #

    Amigo Alexis, leyendo tus post estoy empezando a cultivar un “malsano” interes por la quimica. Digo malsano, porque desde que te leo empiezo a plantearme acercarme a la quimica de manera mas formal.
    Un post de 10 sin duda ninguna, el mejor que he leido sobre quimica en mucho tiempo. Enhorabuena.
    Saludos.

    • Alexis 5 junio, 2012 en 4:06 #

      Estimado Jose David: Muchas gracias, sin ustedes como lectores no existiría nuestra misión como divulgadores. Me alegra mucho poder adquirir adeptos hacia esta maravillosa ciencia, !no te arrepentirás! Un gran saludo.
      Alexis.

  9. Patricio 3 junio, 2012 en 23:02 #

    Excelente!
    La mezcla justa entre datos cientificos y vida cotidiana!!
    Asi da gusto aprender quimica!
    Felicitaciones.

    • Alexis 4 junio, 2012 en 3:58 #

      Patricio: Muchas gracias por el comentario, espero seguir teniendo la inspiración para divulgar y entretener (lo cual no siempre es fácil). Un cordial saludo.

  10. Vladimir 1 junio, 2012 en 4:18 #

    Un excelente trabajo de descripción anatómica, fisiológica y de datos generales. Muy interesante el origen de olores tan comunes pero tan nauseabundos. Espero que en un futuro articulo se trate sobre los olores agradables y de perfumería (por aquello de la ley de la compensación), y sobre como combatir los malos olores de manera eficaz que es un problema que atañe a todos. Y el que lo niegue que vaya al otorrino.

    • Alexis 4 junio, 2012 en 3:55 #

      Es un gusto para mi saber que mis escritos siguen llamando la atención, La idea es divulgar, aprender y si es posible divertirse. Un saludo.

  11. Quimitube 30 mayo, 2012 en 9:35 #

    Impresionante lo detallado, completo y riguroso que resulta este artículo sin dejar de ser divertido. ¡Un claro ejemplo de divulgación! Me he reído mucho. He recordado que un profesor nuestro nos contaba que una microgota de cierto compuesto de azufre, puesta sobre una baldosa de un laboratorio, hacía que oliese hasta el vestíbulo durante más de una semana, pero que los que trabajaban con él de forma habitual no notaban nada.

    Me quedo con la nota positiva, y es eso de que el mal olor también puede ser una ayuda, como en el caso de los gases combustibles en caso de fugas o de las heces, para evitar la transmisión de enfermedades.

    Muy buena entrada, aunque nos quedas a deber la de los olores agradables, ¿eh?

    Un saludo,

    Carmen

    • Alexis 31 mayo, 2012 en 2:14 #

      Carmen: Muchas gracias, esos comentarios hacen que sea todavía mas entretenida e interesante la misión de divulgar. Me alegro mucho que te haya gustado, lo de los olores agradables esta para pensarlo. Un saludo.
      Alexis.

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