¿Aliens en el mar? No, es el tiburón duende


Con el reciente estreno de la película Prometheus, todos nos acordamos del alienígena de la saga de mismo nombre (pero en inglés) y de la peculiar estructura protráctil de su boca. Pues bien, aunque la disposición de dicha estructura no sea exactamente igual, hay un animal, que ni Ridley Scott ni el equipo de diseño de la criatura conocían, que bien se le puede comparar: os hablo del tiburón duende (Mitsukurina owstoni).

Como todos los tiburones, y al igual que las rayas y las quimeras, Mitsukurina owstoni pertenece al clado de los condrictios. Ahora bien, dado su aspecto estrafalario, a primera vista resulta difícil ubicarlo en un grupo concreto de tiburones, pero algunas características, como la ausencia de párpados móviles y la disposición enrollada de la válvula intestinal, lo revelan como perteneciente al orden de los Lamniformes, y más concretamente a la familia de los Mitsukurínidos, siendo el único representante vivo de este grupo del que se tiene constancia. Para que os hagáis una idea, al orden de los Lamniformes también pertenecen otros escualos mucho más conocidos como los Odontáspidos (tiburón toro), los Alópidos (tiburón zorro) y los propios Lámnidos (marrajo, tiburón blanco...).

Las características que le dan ese aire tan estrambótico a este animal son varias, y como no podía ser de otra forma, están asociadas a su forma de vida:

Ejemplar de 1'6 m capturado en aguas gallegas

Se trata de un tiburón mesopelágico que supera los 3'8 m de longitud (hay una referencia que asegura que se ha encontrado un ejemplar de 6'7 m)  y que vive en profundidades de 250 a 1300 m, aunque en ocasiones visita capas superiores. Como en esta franja todavía llega algo de luz, y para detectar los destellos bioluminiscentes de otros animales, tiene ojos funcionales, aunque el hecho de que sean pequeños indica que no son los órganos sensoriales más importantes de este animal. El peculiar morro en forma de paleta está cargado de ampollas de Lorenzini, electrorreceptores característicos de los condrictios, que están presentes también en el resto del cuerpo y que le resultan imprescindibles para detectar a otros organismos. Además, como la mayoría de los tiburones, tiene el sentido del olfato muy desarrollado.

Si nos fijamos en las imágenes que pululan por internet, lo que más nos llama la atención del tiburón duende es sin duda su boca, con unas llamativas mandíbulas extensibles que recuerdan a un pico de pájaro (pero con dientes) y que desentonan con lo conocido en los demás escualos vivientes. Sin embargo, estas mandíbulas normalmente están replegadas y ajustadas a la cabeza, manteniendo así un contorno más hidrodinámico. Muchos tiburones tienen la capacidad de proyectar las mandíbulas ligeramente hacia adelante para la captura de alimento, pero esto es llevado al extremo por Mitsukurina owstoni, que, en el momento de lanzar un mordisco a una presa, generalmente un pez, un crustáceo o un cefalópodo, las proyecta rápidamente de tal modo que pilla desprevenido al objetivo que a su vez es arrastrado hacia la boca por una fuerza de succión ejercida por la musculatura faríngea. De este modo, junto con los dientes largos y piramidales útiles para la retención de presas, se asegura de un aprisionamiento  de la presa muy eficaz.

El cuerpo blando y flácido, que carece de dentículos dérmicos (escamas propias de los condrictios), le da una densidad baja, poco mayor que la del agua, lo que favorece un bajo gasto energético durante la natación. Esto, junto con la posición de las aletas corporales, que se sitúan hacia atrás en el tronco, y la aleta caudal altamente heterocerca (esto es, un lóbulo, el inferior, más corto que el otro) denotan que no es un gran nadador y que tiende a reposar sobre el lecho marino.

Nada más se conoce acerca de su comportamiento, y menos aún de su reproducción, aunque todos los indicios apuntan a que se trata de un animal ovovivíparo.

Por último, su distribución tampoco es del todo conocida, aunque con los avistamientos y capturas realizados se han generado mapas como el siguiente en los que se indican zonas en las que se presupone que sí está presente.

Como colofón final, os dejo un vídeo para que lo veáis en todo su esplendor:

 

Alberto M. Gándara

 Bibliografía: 

Biology of sharks and rays

Fishbase

Encyclopedia of Life 

Guía del Mundo Submarino: Tiburones. Mojetta, A.

 

Esta entrada participa en el XV Carnaval de Biología alojado este mes aquí, en Hablando de Ciencia

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7 Comentarios en “¿Aliens en el mar? No, es el tiburón duende”

  1. Avatar
    maria eugenia julio 31, 2013 at 3:11 am #

    excelente ! muy buena nota y tus adjetivos para describir tan singular condrictio son los mas indicados.
    gracias por hacer entretenida la lectura !
    maria eugenia

  2. Avatar
    genessis dayanna macias chavez noviembre 18, 2012 at 11:19 pm #

    ok si da miedo y q me mete no dios me muero

  3. Avatar
    Rubén Lijó agosto 13, 2012 at 10:57 pm #

    ¡Me alegra ver que te estrenas en HdC, Alberto! 😛
    Ahora estoy liado con todo el rollo del viaje y los rodajes, pero cuando saque hueco me lo leo, que me apetece 🙂

    ¡Un abrazo!

  4. Avatar
    Dr. Litos agosto 13, 2012 at 5:27 pm #

    Qué pasada, ¡la realidad supera a la ficción una vez más!

    Por cierto, hoy ha fallecido Carlo Rambaldi, este post es un buen lugar para recordar la genialidad de este maestro de los efectos visuales del cine, pues obra suya es el mecanismo de la cabeza de Alien gracias al cual se pudo convertir los diseños de H.R.Giger en algo casi real. Le hubiera encantado ver cómo lo que él diseñó con ahínco y esmero, lo había inventado la naturaleza (sin quererlo, claro) millones de años atrás.

    • Avatar
      albertomgandara agosto 13, 2012 at 7:52 pm #

      Es verdad, justo se ha muerto hoy. Cada vez que veamos un tiburón duende vislumbraremos la cara de Rambaldi en el rostro de este escualo.

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  1. Bitacoras.com - agosto 13, 2012

    Información Bitacoras.com...

    Valora en Bitacoras.com: Con el reciente estreno de la película Prometheus, todos nos acordamos del alienígena de la saga de mismo nombre (pero en inglés) y de la peculiar estructura protráctil de su boca. Pues bien, aunque la disposición de dicha es.....

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