Algunas consideraciones éticas sobre la investigación con animales (I)

Imagen facilitada por Wikipedia. Autor: Rama.

La cantidad de conocimientos obtenidos gracias al empleo de modelos animales en la investigación de problemas humanos es ingente. La deuda de la Biología, la Medicina, la Psicología y la Neurociencia para con los animales es impagable. No obstante, la investigación con animales siempre ha ido acompañada de gran insatisfacción y descontento de algunos colectivos manifiestamente contrarios al sufrimiento animal; en algunos casos, incluso aunque ello reporte beneficios para la salud humana, porque lo que aquí ponen en entredicho es la propia ética de este tipo de estudios. Es un tema complejo y delicado en el que confluyen distintos intereses y motivaciones, y sobre el cual coexisten diferentes posturas al respecto. En un artículo precedente, vimos qué son los modelos animales, así como sus razones, interés, utilidad y/o beneficio como medio de investigación de la conducta humana. En esta ocasión, a lo largo de dos artículos daremos unas pinceladas sobre el espinoso asunto bioético de la investigación con animales no humanos.

Yo siento los sufrimientos de los animales tan intensamente que nunca me he dedicado a la caza o al deporte del tiro. El alarido de una alondra me llegaría al alma, pero cuando hemos de investigar los misterios de la vida o conseguir nuevas verdades, la soberanía del propósito se antepone.

Luis Pasteur

Los principales aspectos o direcciones del debate público sobre la investigación con animales hacen referencia al modo en que estos deben ser tratados, si los seres humanos tenemos derecho a explotar o a beneficiarnos de ellos, y a la búsqueda de posibles alternativas a la experimentación con animales. Examinaremos brevemente cada uno de estos aspectos. En cuanto a las posturas existentes, tanto a favor como en contra, de estas prácticas, hay variedad. En los extremos están las actitudes abolicionistas y las de exagerada defensa. El punto de vista abolicionista considera que cualquier investigación que implique daño o sufrimiento en animales con capacidades cognitivas no está justificada de ninguna manera y no debe realizarse. Bajo el prisma opuesto, dichas prácticas se justifican automáticamente por los inmensos beneficios que acarrean para la humanidad, y se apoyan en los cuantiosos logros médicos obtenidos a lo largo de la historia gracias a ellas.

En un punto intermedio están quienes consideran que, por un lado, los animales son necesarios para la cura y prevención de enfermedades, mientras que por el otro, dicho loable propósito implica necesariamente tratar a los animales de laboratorio de formas moralmente cuestionables que nunca se emplearían con personas. Como solución de compromiso, se han propuesto la búsqueda de alternativas y la reducción del número de animales empleados y del sufrimiento que se les ocasiona, en la medida de lo posible. Esta iniciativa, de hecho, partió inicialmente de la propia comunidad científica, y actualmente la formación del investigador incluye aspectos de ética en el cuidado y manejo de animales de laboratorio, existiendo además importantes normativas y disposiciones legales tanto a nivel autonómico como nacional y europeo que regulan tales aspectos.

Algunas de las posturas señaladas están implícitas también en diversos tipos de activismo antiexperimental, encontrando asimismo corrientes moderadas, como PETA (People for the Ethical Treatment of the Animals), con una base principalmente afectiva y estética, y que también suelen estar en contra de otras actividades como las peleas de animales o las corridas de toros, además de promover en distintos grados la dieta vegetariana; o más radicales, en los movimientos de liberación animal como ALF (Animal Liberation Front). En su origen, el activismo en este sentido nació probablemente en el siglo XIX como respuesta a las duras condiciones iniciales en las que se desarrollaba la incipiente investigación médica (la anestesia no existiría hasta finales de siglo, por ejemplo), pero también se me ocurre que estaríamos hablando del siglo XIX, la época en la que Darwin publica «El origen de las especies» (1859), equiparando al hombre con el resto de los animales e iniciando una profunda reforma, pero lenta y gradual, en la manera de concebir la naturaleza humana, así que probablemente era una época aún dominada por fuertes convicciones religiosas, o al menos la moralidad al uso no incluíría una sensibilidad generalizada al sufrimiento animal, y los propios animales serían considerados más objetos que sujetos.

La obra de Peter Singer Animal Liberation publicada en 1975 ejerció gran influencia en el activismo antiexperimental y en las organizaciones de defensa de los derechos de los animales.

La obra de Peter Singer, «Animal Liberation» (1975), fue toda una declaración de intenciones que sirvió de fundamento teórico a las corrientes más radicales. Singer aludía a la ausencia de diferencias cualitativas entre el hombre y los demás animales, siendo todos nada más que un conjunto de células organizadas, pero dibujaba un panorama dramático en el que los animales, seres con autoconciencia y capaces de sentir y de sufrir, son reducidos impunemente a una situación de esclavitud obedeciendo a diversos intereses humanos, muchas veces caprichosos, a resultas de todo lo cual los animales, que no pueden defender sus propios derechos, son explotados para beneficio humano. Algunos, como el Frente de Liberación Animal ya mencionado, pueden llegar a ser violentos y perseguidos por las autoridades por las cuantiosas pérdidas materiales que ocasionan. Hasta se habla de ecoterrorismo. Cabe señalar también que muchas organizaciones no tienen como única reivindicación concreta la abolición de la experimentación animal, sino que se enmarcan dentro de propósitos más generales de defensa ambiental, ecologismo o ambientalismo.

Precisamente el tema de los derechos de los animales es otro aspecto espinoso del debate. Si bien se suelen reclamar para los animales derechos considerados fundamentales como el derecho a la vida o a la libertad, Domjan (2011) nos recuerda que es díficil formular principios éticos generales porque:

Los “derechos” de los animales no pueden establecerse de la misma forma que establecemos los derechos humanos (Lansdell, 1988), y los animales parecen tener distintos “derechos” según la circunstancia. Actualmente se están realizando considerables esfuerzos para alojar a los animales en condiciones que fomenten su salud y comodidad. Sin embargo, un ratón o una rata de laboratorio pierden la protección que les proporciona la normativa tan pronto como escapan del laboratorio y se cobijan en las paredes del edificio (Herzog, 1988). La caza y exterminación de roedores en las viviendas es una práctica común no sujeta a debate público o normativa alguna. Los ácaros, las pulgas y los piojos también son animales, pero no los toleramos en nuestro pelo o en nuestras mascotas. ¿Qué especies tienen derecho a la vida y en qué circunstancias? No hay respuestas sencillas para estas preguntas.

Es común escuchar que los animales deben ser tratados con humanidad, sin embargo esta expresión es un poco engañosa y no debe ser tomada en un sentido literal. ¿Qué es un “trato humano”? Un trato humano es el que le daríamos a un ser humano, pero por mucho que se empeñe la gente en tratar a sus mascotas como si fueran personas, los animales no son seres humanos. Está bien que exista sensibilidad y empatía hacia los animales, que nos preocupemos por su bienestar y que no queramos dañarlos innecesaria o estúpidamente, pero igualarlos al ser humano en todos sus aspectos hasta el punto de pretender tratarles como si fueran personas es también un error. Las ratas prefieren vivir en madrigueras oscuras hechas con restos que nunca limpian. Las personas preferimos vivir en habitaciones luminosas y limpias. Las ratas de laboratorio están en habitaciones bien iluminadas y limpias. Cabe preguntarnos si lo que los humanos creemos que es mejor para los animales, es lo que querrían o buscarían los animales en realidad.

Por su parte, el Dr. Rodríguez Yunta, del Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética de la Universidad de Chile, señala en un artículo de 2007 para la revista “Acta Bioethica” que si bien desde el punto de vista bioético los animales no son sujetos de derechos, como tampoco lo son de responsabilidades (es decir, no son sujetos morales), desde otra perspectiva se pueden señalar ciertas características que los acercarían a poder ser considerados como sujetos morales, y en cualquier caso, aunque no les reconociéramos ninguna capacidad moral a los animales, ello tampoco justificaría un trato cruel hacia ellos:

Existe una línea continua en la adquisición de características que hace difícil una división estricta y exacta. Se aducen los siguientes rasgos con potencial de sustrato moral: son seres sensibles, con capacidades cognitivas, capacidad para mejorar, sociabilidad y posesión de una vida. No obstante, filósofos como Malebranche y Descartes establecieron una concepción dualista de la mente y el cuerpo que sólo se aplica a los seres humanos, argumentando que los animales carecen de capacidades cognitivas relevantes.

Aun admitiendo que los animales no tuvieran capacidad moral, tampoco queda justificado el ejercer crueldad sobre ellos. Por carecer de autonomía, los animales no pueden negarse a ser objeto de experimentos y, por tanto, la responsabilidad de no ocasionar daños innecesarios recae en el ser humano: no se justifica infligir dolor y sufrimiento ilimitado a animales de investigación, tengan más o menos capacidades moralmente relevantes.

Manifestación de Igualdad Animal y Equanimal por el fin de la experimentación animal, celebrada el 4 de agosto de este año en Madrid. Fotografía propiedad de equanimal. Pincha para ver la fotografía y su descripción en la galería del autor.

Como señala Neil R. Carlson (2010), el uso de animales en la investigación y la enseñanza es de hecho uno de los principales focos de atención y crítica por parte de los defensores de los derechos de los animales. Sin embargo, un análisis más profundo de esta cuestión revela ciertas incoherencias. Nicholl y Rusell (1990) examinaron 21 libros escritos por estos activistas y contaron la cantidad de páginas que dedicaban a criticar los distintos usos animales y las compararon con la cantidad de animales que en realidad se emplean en cada uno de esos usos, encontrando que los autores mostraban poca preocupación por los animales usados para comer, cazar, hacer pieles o los sacrificados en perreras, cuando en realidad estas actividades suponen el mayor porcentaje de uso animal, en comparación con los animales usados con fines de investigación y enseñanza, uso que aunque no llega ni al 0,5% del total de usos animales (y estoy redondeando al alza porque las cifras varían algo según las fuentes), los autores se cebaron aquí dedicando una cantidad de atención muy desproporcionada. En opinión de Carlson:

Resulta sorprendente la desmedida preocupación que muestran los defensores de los derechos de los animales por el uso de animales para fines de investigación y educativos, en particular porque es el único uso indispensable. Podemos sobrevivir sin comernos a los animales, podemos vivir sin cazar, podemos pasar sin pieles, pero sin utilizar animales para investigar y preparar a los futuros investigadores no podemos progresar en el conocimiento y tratamiento de enfermedades.

En una encuesta a defensores de los derechos de los animales, el 90% opinió que se debería eliminar toda la investigación con animales (Plous, 1998). Carlson opina que este interés resulta desconcertante ante el incomparablemente mayor número de animales empleados con otros fines, y ante el hecho de que sería más fácil encontrar alternativas al uso de animales como fuente de alimentación, vestimenta, deportes y entretenimiento, que de investigación y enseñanza. En la siguiente tabla se recogen datos proporcionados por el Servicio Nacional de Estadística Agropecuaria de los EEUU que muestra las distintas proporciones de uso de animales en actividades agropecuarias y de investigación en el país en el año 1997. Ocho millones y medio en investigación frente a ocho mil millones y medio en agricultura y ganadería puede servir para hacernos rápidamente una idea de las magnitudes.

Tomado de M. Domjan, “El debate público de la investigación con animales no humanos”, de Principios de aprendizaje y conducta, Paraninfo, 5ª edición de 2011.

Domjan, citando a Hefner, hace también una importante observación al recordarnos que «los animales domesticados se benefician  sustancialmente de su relación con las personas. De hecho, muchos animales no existirían si no fuera por su relación con las personas. Así pues, la relación es simbiótica más que unilateral y de explotación (Hefner, 1999)». También Carlson, citando a Miller, apunta que mismamente tener animales de compañía causa mucho más sufrimiento a los animales que la propia investigación científica:

Como señala Miller (1983), quienes tienen mascotas no necesitan el permiso de un comité de expertos, que incluya un veterinario, para tener en su casa a las mascotas, ni están sujetos a inspecciones periódicas para asegurar que su hogar está limpio y cumple las condiciones sanitarias, que sus mascotas tienen el suficiente espacio para hacer un ejercicio adecuado o que la dieta de sus mascotas es la apropiada. Los investigadores científicos sí tienen que hacerlo. Miller apunta también que cada año son sacrificados por las sociedades humanitarias, cuando sus antiguos dueños les abandonan, cincuenta veces más perros y gatos que los que se han utilizado en la investigación científica.

Sobre quienes no hay dudas acerca de si son sujetos morales o no, son los seres humanos, y la razón de ser de la investigación con animales es justamente la de proteger al ser humano. Sobre los animales podemos discutirlo si queremos, pero sobre nosotros mismos no hay ninguna duda, por no haber no hay ni discusión, nosotros tenemos derechos firmemente establecidos y reconocidos, tanto por ser ciudadanos de un estado como por ser seres humanos. En los códigos de ética para la investigación biomédica los ensayos con animales son una obligación. Constituyen la parte preclínica del proceso. Pensemos en lo peligroso que puede ser probar un nuevo fármaco o una sustancia o procedimiento directamente en un paciente a las bravas, sin saber qué efectos puede producir. ¿Cómo calculamos la dosis? ¿Y si es letal? Algunos podrán pensar que es inhumano utilizar primero “conejillos de indias”, como los esclavos que probaban la comida de los reyes o emperadores por si estaba envenenada, pero, ¿y si se tratara de la vida de un pariente o un amigo? ¿te arriesgas? La vida de tu amigo a cambio de la de unos ratones, ¿qué opinas? No quería convertirlo en un “ellos o nosotros”, pero supongo que en última instancia siempre llegaremos a ese punto, que sin embargo es el primero que debemos resolver en nuestra conciencia. Solo después de asegurarnos de que el fármaco tiene un grado aceptable de seguridad y eficacia, es cuando podemos probarlo en algunos pacientes humanos, siempre bajo consentimiento informado, constituyendo la parte clínica del proceso. En definitiva, aunque podamos reconocer la utilidad y beneficio de la existencia de movimientos que se muestren sensibles y quieran proteger el bienestar de los animales, una radicalización del tema de los derechos de los animales pone en peligro la salud de la humanidad, o así opina al menos Frederik K. Goodwin en su ensayo titulado We Can’t Sacrifice People for the Sake of Animal Life (1989).

¿Son los científicos tan crueles y desalmados como algunos nos quieren hacer creer? En el próximo artículo veremos cómo ha afrontado la propia comunidad científica la ética de la investigación con animales, qué principios básicos observan en su cuidado, por qué los científicos son los primeros interesados en el bienestar de los animales con los que trabajan, qué importancia tiene este tipo de investigación para la salud pública, qué alternativas existen al trabajo con animales y hasta dónde pueden emplearse.

Roberto Prada

Ya puedes leer la segunda parte de esta entrada aquí

 

Fuentes y referencias:

- “El debate público sobre la investigación con animales no humanos”, de Principios de aprendizaje y conducta, M. Domjan, 5ª edición, Paraninfo, 2011, pp 22-26.

- “Aspectos éticos en la investigación con animales”, de Fundamentos fisiológicos de la conducta, Neil R. Carlson, Editorial Pearson, 10ª edición, 2010, pp 25-27.

- “Ética de la investigación en modelos animales de enfermedades humanas”, artículo de Eduardo Rodríguez Yunta para la revista “Acta Bioethica” 2007, del Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética de la Universidad de Chile. Dedica también una parte del texto al uso de modelos animales transgénicos, y ofrece un esquema general de los principales aspectos bioéticos que deben cuidarse en la investigación con animales.

También puede ser de interés:

- Recopilación de la normativa existente sobre uso de animales de experimentación por el Servicio Centralizado de Animales de Experimentación de la Universidad de Córdoba.

- “Ética y resultados del empleo de animales en la investigación científica”, “La experimentación animal, imprescindible para la medicina” y “Tendencias de la investigación animal”, tres artículos de la sección de debate de la revista “Investigación y Ciencia” de abril de 1997.

- “La experimentación animal”, Proyecto Fin de Carrera 2011 de María Boada Saña, Ana Colom Comí y Nila Castelló Echeverria para la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona. Incluye aspectos sobre historia y legislación, así como imágenes de recortes de prensa, concernientes a la experimentación animal y el activismo antiexperimental.

- “The Use of Animals in Biomedical Research”, comentarios de F. K. Goodwin en un foro del Manhattan Institute for Policy Research, mayo 1999.

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34 Comentarios en “Algunas consideraciones éticas sobre la investigación con animales (I)”

  1. roberprada 11 junio, 2014 en 19:04 #

    Gracias a todos por vuestros comentarios. Son todos apreciados. Está claro que el tema en sí es espinoso, toca muchas sensibilidades y existen muchas posturas al respecto, pero para mí hay un hecho objetivo indiscutible: sin experimentación animal no tendríamos medicina moderna. Se mire como se mire esto es así. Quizá la cuestión pase más bien por preguntarnos si estamos dispuestos a renunciar a los avances médicos logrados gracias a la experimentación animal por una cuestión filosófica. Llamadme especista, que ahora está muy de moda, pero si llegamos al extremo de ser una cuestión de ellos o nosotros, yo tengo claro que nos elijo a nosotros. ¿Saben eso tan típico que se dice que dice un padre de “yo por mis hijos mato”? Pues eso mismo.

  2. Swara Bhakta 10 junio, 2014 en 23:47 #

    Rober, precisamente acabo de finalizar un curso de Coursera con Peter Singer y mi mujer es vegetariana, así que te puedes imaginar… : ) De todos modos es un tema muy controvertido y, como en muchas otras cuestiones, es imposible pretender que pueda existir un único punto de vista al respecto. Cada persona tiene su propia moral, y así como hay cuestiones en que casi todos coincidiremos (p.e. en que el asesinato es reprobable), esta es una cuestión (si los animales son sujetos morales, o si nosotros debemos tener más derechos que ellos por el simple hecho de pertenecer a la especie humana) que levanta muchas ampollas

  3. salud y buenos hábitos 13 mayo, 2014 en 1:09 #

    gracias, estaba buscando información sobre esto y me ha sido de gran utilidad.

  4. Andrés 29 marzo, 2014 en 0:15 #

    Me ha encantado tu aporte. Enhorabuena por el blog.

  5. Vikybeat 29 agosto, 2013 en 4:26 #

    Buenas noches. Entré de lleno a leer el artículo porque para mí es un tema crucial en la vida. Me ha gustado mucho el debate que se ha establecido y el tono que se ha mantenido. Luis Tovar, gracias por tus palabras, para mí ilustran a la perfección lo que implica la liberación animal. Hace ya bastantes años, empecé mi campaña personal (en la medida que me es posible) y dejé de usar cuero, productos testados en animales, me hice vegana y un largo etc, pero la duda de si era ético o no utilizar animales para grandes beneficios humanos como la salud no la terminaba de tener resuelta, y me liaba a dialogar y dialogar con mi padre (también vegano) y ninguno llegábamos a una conclusión cerrada. Hasta que descubrí el termino especismo. Mi forma de ver ahora el tema parte de esa premisa, y ya no me pueden sacar de ahí, no creo que yo tenga más derecho que otros animales no humanos simplemente por ser de otra especie, al igual que no tengo más derechos por ser “occidental” ni menos por ser mujer. Y que conste que soy una apasionada de la ciencia como mi padre.
    Gracias por crear estos espacios donde poder hablar y establecer debates.

  6. María Diz 10 diciembre, 2012 en 14:26 #

    Me parece un tema muy interesante (y polémico) pero que es necesario tratar. Y añado, revisar la legislación y que haya más control.

    Por mucho que en el papel alomejor parezca que se utilizan de manera racional y cuando es necesario, comento una anécdota personal: recuerdo que cuando estaba haciendo la tesis tenía una compañera que experimentaba con ratas porque quedaba bonito en la tesis, no tenía ninguna finalidad práctica real, porque lo que estaba probando sería tóxico en humanos. Estoy usando las palabras literales de esta persona.

    No me parece un tema sencillo y cuanta más información haya al respecto, mejor :)

    • roberprada 10 diciembre, 2012 en 15:56 #

      Uy, anécdotas sobre la experimentación animal tengo yo también unas cuantas, pero son públicamente inconfesables, so pena de que caigan sobre mí todos los ecologistas aspañoles :P

      • María Diz 10 diciembre, 2012 en 17:18 #

        No sé si pedirte que me las cuentes en alguna quedada hdcera o si soy más feliz sin escucharlas.

  7. Luis Tovar (@Luis_Tovar) 10 diciembre, 2012 en 13:30 #

    Perdón, pero ¿dónde están las “consideraciones éticas” exactamente? Aquí no hay consideraciones éticas de ningún tipo. Esto es un panfleto ideológico y sin argumentos a favor de nuestra opresión y sistemática explotación sobre otros animales por el simple hecho de no ser catalogados dentro de la especie humana.

    El artículo está lleno de errores y falacias. Pero absolutamente lleno. Y decir que es parcial es decir poco. Aparte de una brevísima mención al libro “Liberación Animal” de Peter Singer, en este texto no se expone, replica ni refuta ninguno de los argumentos presentados durante las últimas decadas por teóricos como Richard Ryder, Tom Regan, Gary Francione, Joan Dunayer,… Ni tampoco se mencionan ninguno de los trabajos de científicos que proponen opciones de investigación sin usar animales nohumanos. Los únicos textos y supuestos argumentos que se exponen aquí son aquellos que ya apoyan la tesis que se pretende defender. Calificar este artículo de parcial y prejuicioso es ser demasiado suave.

    También hay muchas mentira y difamación en este artículo. Por ejemplo, se califica a las organizaciones animalistas como “anti-experimentales”. Eso es mentira. Nadie está en contra de experimentación científica o médica. La oposición es solamente en contra de usar a otros individuos sin su consentimiento, en contra de su voluntad, y a costa de perjudicar su salud. Así que es una mentira manifiesta decir que están en contra de la experimentación en sí misma, para cualquier que se moleste siquiera en leer lo que las organizaciones animalistas argumentan cuando se oponen al uso de animales nohumanos.

    También leo que el autor en un comentario dice, entre otras cosas, que necesitamos comer carne, leche, huevos… porque somos “carnívoros” (!). Alucino. Eso demuestra no tener la más mínima idea de nutrición y fisiología humana. Ni necesitamos comer animales ni nada que provenga de ellos, ni tampoco somos carnívoros. Somos omnívoros. Y podemos vivir perfectamente sin usar a otros animales como comida. Uno de los autores (Posner) que son citados lo dice claramente: “Podemos sobrevivir sin comernos a los animales, podemos vivir sin cazar, podemos pasar sin pieles, (…)”. Exactamente es así.

    Y acerca de que es “necesario” usar animales en investigación es una cuestión bastante discutible. Por ejemplo, hoy en día ya no es necesario usar a otros animales para fabricar insulina. Y del mismo, es imposible saber si realmente necesitamos animales sin haber probado antes nuevas líneas de investigación. De todos modos, si realmente fuera necesario usar animales, entonces ¿por qué no se usan a otros humanos? Por qué no hacer con seres humanos lo mismo que hacemos con otros animales (enfermarles a propósito, inocularles sustancias tóxicas, amputarles miembros, …) sin tener en cuenta su voluntad ni su consentimiento.

    El autor ni siquiera se molesta en argumentar a qué es debido esa diferencia de consideración entre humanos y otros animales, sino que dice que “no existe la discusión” al respecto de que los humanos sí tenemos derechos que deben ser respetados, lo cual implica que nadie nos use sin nuestro consentimiento. Obviamente el autor no sabe nada de Historia, ni de filosofía moral, puesto que esa controversia moral tiene muchos siglos de antigüedad. De hecho, hay muchos que sí niegan que los humanos tengamos derechos.

    Entonces el problema de fondo es que el autor no se ha molestado en informarse sobre nada que se oponga a sus propios prejuicios. Y por eso se dicen cosas tan demenciales, como, por ejemplo, que el aumento de esperanza de vida tan acusado durante los últimos siglos ha sido debido a la investigación con animales nohumanos. Pasando por alto cuestiones como la profunda reforma en las medidas de higiene, la extensión de las comunicaciones, o la mejora sustancial en las técnicas de cultivo, entre otros muchos progresos, que al autor de este panfleto no sabe o le conviene no mencionar.

    Publicar un artículo así en una web que se llama “Hablando de Ciencia” demuestra falta de credibilidad por parte de esta iniciativa. Porque si uno dice estar a favor de la ciencia, entonces debería aplicar el mismo método científico en cuestiones morales. No hay ninguna razón para no hacerlo así, al menos en un nivel básico. Esto es, partir de las evidencias empíricas comprobadas y una lógica rigurosa. Aplicar la lógica en base a las evidencias es la única forma racional de establecer una ética objetiva y universal. De lo contrario, lo único que se defiende es la arbitrariedad y la irracionalidad. Al final, sólo se defiende lo que beneficia a cada uno, o lo que uno “cree” subjetivamente que es verdad. Este artículo es un penoso ejemplo de ello.

    • roberprada 10 diciembre, 2012 en 16:53 #

      Hola Luis. En primer lugar, gracias por tomarte la molestia de comentar. Muy amable y agradecido. En segundo lugar, comentarte que este artículo se completa con la segunda parte. En tercero, aclaro algunos puntos. El artículo (los dos, vaya), está orientado a desmentir los argumentos esgrimidos por ciertos colectivos cercanos o directamente pro-derechos de los animales y contrarios a que se experimente con ellos. No pretende ser un “tratado de bioética”, y por eso son solo “algunas consideraciones”. Cuando empleo la expresión “antiexperimental”, no me estoy refiriendo a “contrario a cualquier tipo de experimentación”, sino en particular como contrario a la experimentación con animales no humanos, que es de lo que estamos hablando. En cualquier caso, es falso que solo se denuncie la experimentación que cause sufrimiento al animal, pues mucha gente está en contra de simplemente servirnos de los animales, sea con dolor o sin dolor. No creo que el método científico pueda emplearse en cuestiones morales. El problema con la ética es que involucra otras cuestiones ajenas a la ciencia. No le estoy quitando importancia, reconozco que tiene mucha, pero creo justo separar ambos ámbitos. Tampoco quiero con ello decir que uno no pueda contribuir al otro o que no pueda haber un diálogo entre ambos, por supuesto. De hecho creo que debería haber más diálogo en ese sentido. Simplemente me centro en una serie de cuestiones que esos colectivos han venido diciendo sobre la experimentación con animales no humanos en el ámbito de la investigación científica, porque, como bien dices, estamos en Hablando de Ciencia, y no en Hablando de Historia o Hablando de Filosofía, y que son afirmaciones gratuitas y falsas, como que el bienestar de los animales de laboratorio no importa a los científicos, que los científicos son unos torturadores de animales sin escrúpulos, que hay alternativas al uso de animales en la investigación pero que no se usan (menciono algunas en el segundo artículo), y prevengo sobre posibles pensamientos que a uno pudieran surgirle tras leer esas infundadas críticas, por si está tentado de pensar que los científicos no están sujetos a ningún control en sus prácticas. Y al hacerlo no estoy haciendo apología de la investigación con animales, sino simplemente oposición a esos argumentos concretos, que además son los que vemos en las pancartas de los manifestantes. En el segundo artículo incluyo una captura de pantalla de la descripción que sobre la experimentación se hace en la web de Equanimal para la difusión del Día Internacional de los Derechos de los Animales (o sea, hoy), y que habla por sí sola. Y circunscribo el contexto del artículo a la investigación científica. Sobre la discusión acerca de si los seres humanos tenemos o no tenemos derechos, creo que tendenciosa tu apelación a la Historia. ¿Con qué propósito? ¿Hacer ver que los seres humanos no siempre hemos tenido derechos? Estamos hablando del momento actual, y, al menos en aquellos países cuya legislación lo contemple, las personas tenemos una serie de derechos simplemente por haber venido al mundo. No creo que sea discutible, en el sentido en que esos derechos están puestos por escrito y aprobados por los gobiernos. Por ejemplo, los Derechos Humanos, o el Capítulo II del Título I de la Constitución Española. Y a poco que salgas a la calle y preguntes al primero que pase, la sola insinuación de que no tenga derechos la ofenderá, especialmente en los tiempos que corren. No pretendo que ello sirva de demostración de que tengamos derechos, sino de que, a pie de calle, la gente lo da por supuesto, que es el punto que quería hacer ver. Ello no quita que no se pueda debatir formal y académicamente sobre el asunto a un nivel más especializado, pero ya no es el objeto de este artículo. No puedo tampoco evitar sonreírme un poco al comprobar cómo has rastreado minuciosamente mis propios comentarios para poder sacar de contexto algunas cosas a fin de tener más material para extender un poco más tu diatriba personal. Es cierto, no somos carnívoros, sino omnívoros. Efectivamente, lo que cuenta en este caso es la cita del autor que dice que todo es prescindible excepto la investigación y la enseñanza. Claro que hacer que toda la población prescinda de los alimentos de origen animal no sé si es viable. En un mundo ideal no usaríamos animales para nada. Quizá en ese mismo mundo ideal no habría enfermedades. Por eso he dicho que al final, hoy por hoy, se acaba reduciendo, aunque no queramos, a un “ellos o nosotros”, y dependiendo de cómo resolvamos cada uno este conflicto interno, ello determinará en mayor o menor medida la postura personal que tenga cada uno hacia esta cuestión. Tampoco he dicho que la esperanza de vida se haya duplicado gracias a la experimentación animal. Lo que he dicho es que ha contribuido. Me da que al final esto es como la Biblia: uno parece que lee lo que quiere leer en lugar de intentar esforzarse en entender a qué se refiere su autor, cuál es su intención, o simplemente pedir aclaraciones. ¿Quién prejuzga a quién? Saludos.

      • Luis Tovar (@Luis_Tovar) 11 diciembre, 2012 en 13:36 #

        Hola, Roberto . Gracias por tu respuesta.

        Por muy convencido que tú estés de ello, lo cierto es que no has desmentido ningún argumento utilizado desde la postura de los derechos animales. De hecho, titular tu artículo como “consideraciones éticas” no es correcto desde ningún punto de vista razonable puesto que no has articulado ningún tipo de razonamiento moral, sino que te has limitado a intentar argumentar acerca de la “necesidad” de usar a otros animales en experimentos. Pero la necesidad nada tiene que ver con la ética ni aclara si algo está bien o mal. Yo puedo necesitar urgentemente un órgano para poder seguir viviendo, pero esa necesidad no me legitima para usar sin su consentimiento a otras personas en mi beneficio y quitarles sus órganos a costa de su salud y su vida.

        Cuando dices que un experimentador se preocupa por el “bienestar” de los animales nohumanos que utiliza, tú mismo aclaras que ese interés es meramente utilitario. Le interesa no porque esté preocupado por el individuo sobre el que está experimentando, sino solamente porque le conviene que le dure más tiempo sin morirse o sin degradarse demasiado su salud. Es lo mismo que decir que tenemos un interés por el “bienestar” de nuestro coche o nuestra casa.

        No es legítimo que emplees la expresión “anti-experimental”, para referirte a alguien “contrario a cualquier tipo de experimentación con animales nohumanos”, porque ese adjetivo, por definición, significa contrario a la experimentación en sí misma. No puedes usar las palabras según tu capricho. Y nadie a favor de los derechos animales está en contra de la experimentación médica o científica, ni en contra del progreso de la ciencia ni de la medicina. A pesar de que muchas veces se intenta presentar como una postura contraria a la propia ciencia cuando en ningún caso es así.

        Es falso que yo haya dicho que sólo se denuncia la experimentación que cause sufrimiento a los nohumanos. No creo haber mencionado siquiera la cuestión del sufrimiento. Lo que sí es cierto es que la ética de derechos animales (en consonancia con una parte de ella – la ética de derechos humanos) se opone a que usemos a otros animales para nuestros fines, independientemente del propósito y de la manera en que se haga. La razón para ello es exactamente la misma que se puede alegar para el caso de usar a otros seres humanos: no es justo utilizar a alguien sin su consentimiento para nuestro propio beneficio, especialmente si cuando esa utilización les causa algún tipo de daño o perjuicio. Como los demás animales no pueden darnos su consentimiento, explícito e informado, para que les utilicemos, entonces no es ético usarles para nuestros propósitos.

        Por supuesto que el método científico puede emplearse para cuestiones morales. No existe otra manera racional de enfocar el asunto. Aunque cuando digo “método científico” me refiero en su versión básica de atenerse a las evidencias y los principios básicos de la lógica. Cuando echamos a un lado este método racional, entonces ya sólo nos queda basarnos en meras creencias, prejuicios, e intereses particulares. Precisamente esto es lo que diferencia a la ciencia de la pseudociencia o de la mala ciencia. Y es lo que también debería diferenciar a la ética racional de la pseudo-ética y de la mala ética.

        Otro error de la exposición que haces es el hecho de tomar una parte por el todo. Te basas en lo que algunos determinados activistas o colectivos animalistas hayan dicho sobre el tema de la experimentación con animales nohumanos para luego atribuir sus argumentos en general a todo el movimiento en favor de los derechos animales. Eso es una clara falacia. Porque la postura de Derechos Animales no se centra en las condiciones, ni en la crueldad de las prácticas o de los explotadores, ni en el hecho de que existan alternativas al uso de animales nohumanos. El argumento central de los derechos es que los demás animales merecen el mismo respeto básico que deseamos para nosotros y no está justificado discriminarles por el hecho de no pertenecer a nuestra especie. Discriminar a otros individuos por no ser humanos, (ignorando que todos igualmente sentimos y tenemos intereses propios) es igual que discriminarles por no ser blancos.

        Según creo entender, dices que las personas tenemos derechos porque las leyes lo reconocen así. Pero ¿y si las leyes no lo reconocieran? Mi apelación a la Historia no es “tendenciosa” sino muy apropiada, puesto que las leyes varían mucho de un país a otro y de una época a otra. Y lo mismo se puede decir de la opinión de la gente. ¿Tenemos derechos sólo porque la gente así lo cree? Entonces sí la gente cree que dios existe eso significa que efectivamente dios existe ¿no? Pues no. Estás recurriendo a la famosa falacia ad populum. Y como ya dije antes, los razonamientos morales no están exentos de atenerse a la lógica igual que cualquier otro razonamiento.

        No explicas por qué las personas tenemos derechos, más allá de lo que la gente piense o lo de que las leyes digan. Aunque yo estoy de acuerdo en que las personas tenemos derechos por el simple hecho de ser personas. La cuestión es que no solamente los humanos somos personas, ni tampoco somos personas por el hecho de ser humano (porque entonces los embriones o los cadáveres humanos serían personas). Cualquier individuo que tenga capacidad de sentir, es decir, que experimente sensaciones (dolor, placer,…) y tenga intereses y voluntad propia, es una persona. Lo que diferencia a una persona de una cosa (un objeto inerte o un vegetal) es precisamente la facultad sentir.

        Una aclaración: yo no he “rastreado” tus comentarios. Todo lo contrario. Les he echado un vistazo rápido y me los he encontrado lleno de errores presunciones indemostradas y. Simplemente he mencionado uno de los errores que me parecía más notorios. Otra aclaración: yo no he escrito ninguna “diatriba personal”. No estoy haciendo ningún tipo de ataque ofensa contra ti ni contra ninguna persona. Estoy criticando el contenido de tu artículo y su total falta de rigor argumentativo.

        Ya veo que si el autor que citas coincide con tus ideas preconcebidas (“no podemos prescindir de usar animales nohumanos si queremos progresar en ciencia”; “los humanos tenemos derechos pero los otros animales no los tienen y existen para estar a nuestro servicio”) entonces te parece fenomenal, pero si dice algo que no coincide con tu prejuicio, lo cuestionas. Eso es irracional. Es un ejemplo de que no te basas en la evidencia sino en el prejuicio.

        Prescindir de usar a otros animales como comida, y otros fines, es perfectamente realizable en la práctica. Somos millones de personas en el mundo que lo hacemos cada día. Es una cuestión de informarse sobre el tema y tener un poco de interés. Nada más que esto. No supone ningún tipo de sacrificio ni esfuerzo adicional. La verdadera cuestión estriba precisamente en salir de esa falsa dicotomía especista del “ellos o nosotros” que nos han inculcado desde niños. Creer que somos superiores o creer que necesitamos explotar a otros animales para vivir. Como bien dices, nadie nos va a obligar a ello. Cada uno de nosotros decide si queremos seguir viviendo a costa de la explotación de otros animales o queremos aplicar un mínimo básico de ética y respeto en nuestra vida, sin discriminar a nadie por tener un tamaño o aspecto distinto al nuestro.

        Como ya señalé anteriormente, el hecho de que supuestamente necesitáramos usar a otros animales no lo justifica moralmente. Pero en la realidad, no tenemos esa necesidad. En ciencia y médicina ya existen modelos informáticos e investigación con células madre, que demuestran que prescindir de utilizar a otros animales no supone prescindir del avance científico.. Y si viviéramos en un mundo donde se respetara a los demás animales existiría una mayor presión e inversión para innovar con nuevas técnicas y terapias que no necesitan del uso de animales nohumanos.

        Te cito textualmente: “La esperanza media de vida a principios del siglo XX era de treinta y pico años. Hoy es mucho más alta. ¿Por qué? Por los avances médicos, por supuesto, pero avances médicos logrados gracias a la investigación con animales.” Como se puede ver dices claramente que nuestra esperanza de vida ha aumentado considerablemente debido a la experimentación con animales (nohumanos). Ignorando por completo otros factores relevantes (higiene, transporte, agricultura, nutrición,…) No me invento nada.

        La segunda parte de tu artículo la leeré y responderé en cuanto algo de tiempo. Y de momento te paso un enlace para que veas lo que sí es una campaña a favor de los Derechos Animales y que tiene poco o nada que ver con los ejemplos que tú has puesto como representativos:

        http://www.cienciasinvictimas.com/

        • roberprada 11 diciembre, 2012 en 15:22 #

          Hola Luis. Me alegra que podamos tener esta conversación de forma moderada, con respeto y sin apelar a descalificaciones gratuitas. Dicho esto, comento algunos puntos que expones, por si sirven para aclarar mejor el propósito e intenciones de mi texto, evitando así que se pueda malinterpretar. Podemos discutir acerca de si es más o menos apropiado el título que escogí para el post. Escogí “Algunas consideraciones éticas”, en primer lugar porque era consciente, y así dejo constancia, de que efectivamente son solo algunas consideraciones, ya que, como he dicho y vuelvo a repetir, me centro en determinado tipo de afirmaciones que se han vertido sobre la investigación científica con animales no humanos. Creo que son éticas en el sentido de que este tipo de discusiones entran dentro del campo de la Ética o Bioética. Es decir, cuestiones sobre si los animales tienen derechos, si los científicos están preocupados por el bienestar de los animales de laboratorio, si la experimentación con animales implica necesariamente crueldad y sufrimiento, etc, son en sí mismas preguntas de corte bioético, y a eso es a lo que hace referencia el título del post. También quiero decir que no son exactas las “ideas preconcebidas” que me atribuyes, en concreto: “no podemos prescindir de usar animales nohumanos si queremos progresar en ciencia” y “los humanos tenemos derechos pero los otros animales no los tienen y existen para estar a nuestro servicio”, y si de mi artículo se infiere que digo eso, tendré que esforzarme más en futuras redacciones, porque desde luego no es eso lo que digo o quiero decir. Más que “no podemos prescindir de usar animales nohumanos si queremos progresar en ciencia”, yo escribí exactamente, citando a Carlson: “sin utilizar animales para investigar y preparar a los futuros investigadores no podemos progresar en el conocimiento y tratamiento de enfermedades”. Y creo que, al margen de que sea deseable o no deseable, justificable o no justificable, ético o no ético, etc, es verdad, al menos para la situación actual de la ciencia. Creo que es un matiz importante. Y tampoco es cierto que yo afirme abiertamente que “los humanos tenemos derechos pero los otros animales no los tienen y existen para estar a nuestro servicio”, porque, en primer lugar, lo que afirmo, ilustrando con una cita de Domjan, no es que los animales no tengan derechos, sino que “es difícil formular principios éticos generales”, vengo a decir que es una cuestión difícil de establecer, y hasta pongo otra cita luego en la que se puede argumentar moralidad para los animales, y en todo caso, lo que afirmo explícitamente (eso sí, casi al final del segundo artículo) es: “Lejos de pretender hacer una apología absolutista de la investigación con animales, creo que la postura más razonable está, en la línea que señala Rodríguez Yunta, en un punto medio entre los extremos de condenar toda la investigación y ensalzarla ingenuamente, considerando el uso de animales en investigación como «necesario en el estado actual de la ciencia para ajustarse al imperativo moral de curar y prevenir enfermedades humanas, pero buscando formas de reemplazar y reducir el número de animales y de disminuir su sufrimiento». Quizás sea conveniente aclarar que ambos artículos estaban pensados y fueron escritos para ser uno solo, partiéndose en dos finalmente por cuestiones de extensión, y aunque he procurado que cada uno de ellos sea más o menos autoconclusivo, centrándome en aspectos diferentes, no he podido evitar que estén muy relacionados, siendo conveniente leer detenidamente los dos para entender de forma completa la postura que quiero expresar. Pero vamos, que en ningún momento tenía esas ideas preconcebidas ni me acerqué a esos autores por ese motivo. Quizá el hecho de estar ya comprometido de alguna manera con la ciencia debido a mis estudios impida o dificulte sin darme cuenta que pueda ser todo lo imparcial y objetivo que fuese deseable, no lo sé. En cualquier caso, tampoco es cierto que tome la parte por el todo. En diferentes momentos del texto dejo claro a quién me estoy refiriendo, especialmente cuando empleo expresiones como “ciertos colectivos”, “diversos tipos de activismo antiexperimental”, etc. Y cuando en uno de los párrafos finales digo que lo peligroso es “una radicalización del tema de los derechos de los animales”, creo que estoy matizando y concretando a quién me refiero y a quién no. Pienso que la objetividad o imparcialidad, hasta donde puedo conseguirla, queda manifiesta desde el momento en que no me limito a decir algo así como “hay gente que está en contra, pero no saben lo que dicen, los animales son necesarios y hay que experimentar con ellos a toda costa”, lo cual sí sería “panfletista”, sino que explico que primero explico que hay diferentes posturas, que con fines de claridad expositiva, agrupo en tres tendencias: unas abolicionistas, otras ultradefensoras y las que están en el medio que hacen concesiones a ambas. Ahí no me estoy posicionando, solo describo el panorama. Y son pinceladas superficiales. Quien quiera ampliar y profundizar, dejo algo de bibliografía anexa. Sobre el tema de los derechos, no empleo la falacia ad populum porque no estoy pretendiendo demostrar la existencia de derechos apoyándome en lo que piense la gente, de hecho no estoy queriendo demostrar nada. Solo mencionaba el hecho de que, en general, si bien la gente hoy día puede plantearse la discusión sobre si los animales tienen derechos o no (que también hay gente que ni se lo plantea, porque habrá de todo), no ocurre así con la discusión sobre si las personas tenemos derechos, sino que esto ya se tiende a asumir automáticamente. No lo presentaba como “argumento demostrativo” de nada, solo era una “observación” y así hay que entenderlo. Por supuesto que todo, y especialmente en este tema, está abierto a debate y discusión. Lo de la esperanza de vida sí, vale, por supuesto que otros factores han contribuido. Simplemente quería señalar que la investigación con animales también. También quiero señalar que afirmas que “la postura de Derechos Animales” no se centra en una serie de cosas (que son justamente las que yo critico en el post), y quizá sea esa la principal razón por la que en desacuerdo estás, ya que intuyo que percibes el texto como un “hombre de paja” en el sentido de que igual piensas algo así como “este dice que los que pensamos como yo decimos eso, pero no es eso lo que decimos”. Si es así, debo decirte que no es lo que parece o no es lo que se muestra en las pancartas de las manifestaciones, o los mensajes de dichas pancartas inducen a pensar lo contrario. Siento no compartir tu punto de vista acerca del contenido del enlace que me facilitas (y que te agradezco) sobre lo que tú consideras que es una verdadera campaña proderechos. Yo no veo mucha diferencia, lo siento. Lo primero que veo es, y perdóname que lo exprese así, la típica imagen emocional sensacionalista que pone lo de ciencia racista y ciencia especista, apelando a la indiferencia o incluso crueldad mostrada por otras especies o razas. Juega con esa idea o quiere mostrar ese mensaje, apelando a los sentimientos del lector. Y yo, ni estoy de acuerdo con ese tipo de estrategias por parecerme demagógicas y emocionalmente manipulativas, ni estoy de acuerdo con el mensaje que se pretende dar. Dices que debo tener cuidado con las palabras. Creo que vosotros deberíais tener cuidado con las imágenes, que son mucho más impactantes y motivantes que las palabras. Una imagen no necesita de explicaciones accesorias para provocar una reacción emocional intensa e incluso la definición de una postura en una persona. Por otra parte, si dices de mí que tomo la parte por el todo, en esa imagen hacéis lo mismo, pues digo yo que no toda la ciencia será especista, pero no se especifica ni se delimita, y la gente puede inferir fácil y erróneamente que toda la ciencia es como aparece en la imagen. Si ves mi post como un panfleto, lo lamento, pero yo veo también un panfleto en el texto del enlace que me has facilitado. La investigación con células madre y otras investigaciones incipientets parecen prometedoras y me encantará ver que sirvan para emplear menos animales de laboratorio, en serio, pero aún es pronto y no puede generalizarse ni aplicarse en todas las investigaciones por igual, porque depende del objeto de estudio. Esto es especialmente visible en la investigación del comportamiento animal. Si quieres estudiar un fenómeno como la reacción aprendida de miedo. Guste más o guste menos, sea justificable o moral no, necesitas un sistema con capacidad de aprendizaje y con capacidad para sentir miedo, o sea, un animal vivo. A mí no me gusta para nada tener que experimentar con animales, te lo digo en serio (y te lo dice uno que ha trabajado con animales de experimentación). No es mi intención ni defenderla a ultranza, a cualquier precio, ni criticarla a ultranza. Mi postura es intermedia. La cité ya en este mensaje y casi al final del segundo artículo, coincidiendo con la del autor que cito, a saber, que en el estado actual de los acontecimientos, sigue siendo necesario emplear animales, si bien paralelamente debemos trabajar por minimizar su sufrimiento todo lo posible, mejorar la regulación para emplear cuantos menos mejor y buscar alternativas válidas y fiables. Como objetivo a largo plazo está bien y yo también lo quiero, pero creo que no se puede conseguir en dos días y mientras tanto seguimos dependiendo de los animales en muchos casos. Esa es mi postura. Soy consciente de que no llegaremos a ningún acuerdo porque partimos de premisas totalmente diferentes, ya que tú seguramente me considerarás “especista”, y supongo que lo soy, en el sentido de que no soy vegano ni tengo intención de serlo, y tendrán mi apoyo quienes pidan que no se abuse de la experimentación con animales, que se regule mejor (por ejemplo haciendo que las investigaciones justifiquen mejor su empleo o que haya más supervisión) y que se trate a los animales de laboratorio con un mínimo de dignidad y minimizando su sufrimiento lo que se pueda, pero al menos espero haber podido aclarar mejor lo que quería decir. Saludos.

    • yomesm 16 diciembre, 2012 en 16:34 #

      En realidad, a muchos nos gustaría tener modelos para todo, porque trabajar con animales, sinceramente es un incordio. Es caro e ineficiente, pero por desgracia aún no hemos conseguido reproducir “in vitro” la fisiología de la respuesta inmune, donde lo que importa la relación entre partes efectoras y órganos. Tampoco hemos podido cultivar algunos parasitos, para todo eso, seguimos dependiendo de la investigación animal. Ojala algún día pudieramos dejarla atras, pero hoy es imposible.

  8. magneto 3 diciembre, 2012 en 16:34 #

    Gracias por postear este excelente artículo.
    Por fin un poco de sentido común entre tanta tontería.

  9. Álvaro Luna 30 noviembre, 2012 en 22:03 #

    Has dado en el clavo en muchas cosas compañero, está muy bien. Yo estoy de acuerdo con la experimentación con animales si es para causas como buscar remedio a enfermedades. Además, por lógica, si por ejemplo se trata de estudiar comportamientos o neurociencia ¿de qué serviría que estén mal esos animales? Te daría todo erroneo y para tirar a la basura, los animales tienen que estar en valores normales y saludables para que el trabajo sea válido. Se ha mejorado mucho en sus condiciones en las últimas décadas y seguramente se siga profundizando en el tema para bien ;)

  10. Justiciapat 30 noviembre, 2012 en 14:17 #

    La experimentación con animales, fue una fuente fácil y muchas veces efectivas para investigar tratamientos que beneficiaran al humano.

    De igual modo si esta fuente barata y sin derechos, los hubiera tenido, la ciencia hubiera estado investigando para obtener los mismos resultados pero sin el secuestro y torturas de millones de vidas indefendibles.

    Es ahora en pleno siglo XXI cuando las corrientes de la consciencia, claman al cielo el cese de estas prácticas poco éticas por su crueldad y es , cuando se comienza a investigar sobre alternativas que no implique el secuestro, el maltrato, la tortura y la muerte de la vida de un animal.

    Desde mi punto de vista este tema nada ético tiene sus pilares en una fuente barata y sin derechos para hacer cuanto nos plazca en post de “un beneficio humano” cuando las alternativas por descubrir están ahí y de hecho están dando sus frutos.

    Todo lo que no se ha descubierto es descubrible solo hay que invertir para comenzar a investigar.

    • Roberto 30 noviembre, 2012 en 17:14 #

      Hola, Justiciapat. Gracias por comentar. En mi opinión, tal y como explico en el post, y como justificaré en el siguiente artículo sobre este tema, el uso de animales en la investigación no se hace mediante secuestro, tortura y maltrato, prácticas que de hecho en nada beneficiarían a la propia investigación científica, y lejos de existir crueldad, los investigadores observan importantes cuidados y reciben formación adecuada que pasan necesariamente por preocuparse mucho por el bienestar de los animales con los que experimentan. Por otra parte, si bien es cierto que existen algunas alternativas al uso de animales, hay ciertas líneas de investigación o problemas que no se pueden estudiar de otra forma que no sea en animales, es decir, por muchas alternativas que se descubran, siempre habrá cierto tipo de problemas (y muchos en realidad), que solo se podrán estudiar en animales. Pensar que los animales son sustituibles por otras alternativas en absolutamente cualquier problema de investigación es ingenuamente falso. Hay casos en los que la investigación con animales es la única manera posible de hacerlo. Pero sobre estas cosas hablaré en la segunda parte del post. Saludos.

      • Justiciapat 1 diciembre, 2012 en 0:13 #

        Roberto, no es menos cierto que un animal en cuanto le privas de libertad se está hablando de secuestro, por otro lado enfermar a un animal podemos estar hablando de tortura y sus muertes son evidentes.
        Con respecto a que hasta ahora era necesario no lo discuto, ya que la linea de investigación se ha basado en la experimentación de los mismos incluso modificarlos para que se adapten a los estudios científicos.
        Muchos de ellos testigos de tales crueldades se muestran en contra de esta linea y apuesta por la investigación para obtener alternativas con el fin de no implicar a nigun animal :
        Mira te dejo una de esas noticias .. a mi me llegan cientos Roberto
        Los primates recibieron inyecciones letales en el corazón y fueron quemados en una granja, porque eran demasiado grandes para realizar pruebas en los laboratorios ingelses. Empresas de ese país, se encargan de criarlos, pero si superan el peso requerido los matan sin piedad.
        La Unión Británica para la Abolición de la Vivisección (UBAV) publicó imágenes impactantes y videos de cientos de monos que dicen fueron asesinados porque eran demasiado grandes para realizar pruebas en los laboratorios ingleses.
        “Las conclusiones obtenidas de la experimentación con animales, cuando se aplican a las enfermedades humanas, conducen a un retraso del progreso, confunden, y perjudican al paciente.” Dr.Monelm A.Fadall,Miembro del Consejo del Real Colegio de Cirujanos Cardíacos

        “Durante mi educación médica en la Universidad de Basilea encontré la vivisección horriblemente bárbara y, sobre todo, innecesaria.”Dr. Carl Jung

        “Hay de hecho, sólo dos categorías de científicos que no se oponen a la vivisección: aquellos que no saben suficiente de ella, y los que obtienen dinero de ella.” Dr.Werner Hartinger, Doctor en Medicina, Cirujano en Alemania, 1989.

        “Las atrocidades no lo son menos si ocurren en laboratorios y se llaman investigación biomédica.”George Bernard Shaw

        Saludos Roberto y felicidades por tu exposición

      • Justiciapat 1 diciembre, 2012 en 0:20 #

        Roberto en el segundo post que escribas, espero leer sobre la inteligencia y capacidad de sufrimiento de los animales a los que nos referimos, en que otros usos se explotan su sufrimiento, como jabones para lavar platos, refrescos hiperconocidos por todos, tintes de ropa, tabaco, espumas de afeitar, cosméticos, perfumes, pilas, practicas de universidades …. etc etc

        • Roberto 1 diciembre, 2012 en 12:37 #

          No creo que del texto se pueda desprender que defienda prácticas como la peletería, los cosméticos, las corridas de toros o la caza furtiva, por ejemplo. Se pueden condenar muchas prácticas innecesarias o prescindibles, pero justo la única que no es prescindible es la investigación con animales, que es lo que comentan Carlson y Domjan, los autores que más cito en el texto. Por otro lado, en ese tipo de prácticas, que no defiendo en lo personal, no me centro en el texto porque el post va del empleo de animales específicamente en el ámbito de la investigación científica, que además es un ámbito al que injusta y desproporcionadamente se le concede el mismo o más atención y críticas que a las otras prácticas que mencionas, cuando representan un porcentaje ínfimo en comparación con ellas. También estoy en contra del ecologismo radical y violento en el que un grupo de activistas sin dos dedos de frente hacen incursiones en centros de investigación o donde sea para liberar animales sin más, provocando más daños ecológicos que los que pretendían evitar. Esto demuestra que estas cosas no se deben juzgar a la ligera ni, sobre todo, hacerlo motivados únicamente por la empatía. También creo que las palabras son armas muy poderosas y hay que usarlas con cuidado, y hablar de “secuestro”, “tortura” y “crueldad”, me parece demagógico y alejado de la verdad (ojo, para el campo de la investigación y solo para este ámbito, que es del que hablo). Las otras sí me parecen más discutibles por ser más o menos prescindibles. Es que entonces mismamente tener un animal de compañía ya es secuestro según tú. Mis padres han tenido una perrita durante 14 años. Se han quedado con ella porque la iban a matar. MIra por dónde “secuestrarla” le salvó la vida y le dio una calidad de vida, dicho sea de paso, que ya quisieran muchas personas. Entonces tener una granja es un secuestro masivo. Seguiríamos en el Paleolítico si no hubiésemos desarrollado la domesticación. La domesticación, según tus mismos criterios, también implica secuestro porque implica privación de libertad. La selección artificial y las hibridaciones deben de ser tortura y crueldad. Agradezco tus comentarios, pero no creo que se pueda hablar de tortura y crueldad hacia los animales en la investigación científica “actual”, o al menos no en un sentido “amarillista” que sesga las observaciones solo hacia un determinado tipo de hechos particulares y atrae o acapara toda la atención para el lado éticamente cuestionable o problemático, ignorando sistemáticamente otros hechos que contrabalancean a menudo la cuestión, como los beneficios que reporta para la salud pública y para otros animales (también hay investigación veterinaria), o el hecho de que hay infinitamente más prácticas cuestionables que las que se derivan de la investigación. Lo siento, pero no veo mucha diferencia entre criar animales para experimentar con ellos o criarlos para matarlos en un matadero y vender su carne en el supermercado, si ambas cosas se hacen con un mínimo de “humanidad” y lo más indoloro posible. Además, los animales criados específicamente para la investigación, han nacido ya en cautividad, y son muchos. No provienen de la naturaleza dejando un nicho vacío que puedan volver a ocupar. Los nichos ya están ocupados, el ecosistema ya está en equilibrio. Si crías un grupo de animales en una granja, lo estás criando al margen del ecosistema. Si sueltas esos animales, para darles la libertad, te puedes cargar el equilibrio, así que en todo caso la solución entonces empezaría necesariamente por abolir las granjas. Haz eso y devolverás al ser humano a la Edad de Piedra. Lo siento, pero pienso así. NECESITAMOS a los animales, pero no para contemplarlos y decir “mira qué bonitos son”, sino que necesitamos su carne, ya que somos carnívoros, necesitamos su leche, sus huevos, etc. Y también nos permiten aumentar nuestra esperanza de vida. La esperanza media de vida a principios del siglo XX era de treinta y pico años. Hoy es mucho más alta. ¿Por qué? Por los avances médicos, por supuesto, pero avances médicos logrados gracias a la investigación con animales. Aunque algunas necesidades tal vez se pudiesen cambiar, la de combatir las enfermedades no se puede cambiar porque no hay otra manera. Hay alternativas, es cierto, pero son muy limitadas y siempre lo serán. Y sobre la vivisección hay que decir que en la actualidad se ha reducido mucho. Las citas que pones son muy viejas. Han cambiado mucho las cosas desde los tiempos de Jung o de Shaw, así que al menos esas son citas descontextualizadas. Hoy apenas se hacen vivisecciones en las carreras universitarias, según tengo entendido. Aquí hay muchos biólogos y algún médico, según creo, si eso que comenten cuántas han hecho en el curso de su carrera. Es injusto juzgar la actualidad basándose en el pasado. Siempre habrá excesos, eso tampoco lo voy a negar, pero la solución no es eliminar la investigación, sino entonces regularla mejor. Pero entonces el problema en esos casos es de falta de regulación o firmeza legales y no tanto de ética. Saludos y gracias nuevamente.

  11. Ángel David 30 noviembre, 2012 en 13:42 #

    Sin entrar a los detalles de este genial artículo yo sólo añadiría una cosa que creo que representa la libertad de unos para investigar (dentro de la ética) y a otros para ejercer su libre derecho a la protesta (sin llegar a sueltas de animales que luego sólo valen para acabar con otras especies y para que las que son liberadas sean atropelladas y terminen todas muertas al final:
    http://img243.imageshack.us/img243/5852/20yearsposterlgwa7.jpg.

    Creo que esta imagen representa (para mí) de una manera algo satírica la necesidad tanto de la investigación biomédica con animales como la de la sociedad para controlar mediante protesta las prácticas de los primeros (al igual que un ciudadano debe controlar a sus políticos).

    ¡Felicidades por este genial artículo!

    • Roberto 30 noviembre, 2012 en 17:05 #

      Hola, Ángel, me ha gustado la imagen y opino como tú. Sí que representa bastante bien el dilema o la idea de “un mal necesario”. Gracias y un saludo.

  12. Scruz 30 noviembre, 2012 en 13:15 #

    Roberto, he de admitir que es un artículo soberbio, me ha encantado y no sabes hasta que punto.

    Iba a comentar el detalle que ha mencionado Aníbal, pero ya lo has resuelto, así que no merece la pena seguir por ese camino.

    Este tema es terriblemente controvertido y por mucho que las leyes tratan de atajarlo, efectivamente, no hay respuestas sencillas.

    Lo cierto es que la legislación, actualmente, se encarga de obligar, tanto en estabularios como en experimentos “per se”, a que se elimine el máximo sufrimiento y estrés ejercido sobre el animal. Muchas acciones en contra de la experimentación animal, (y voy a dejar clarísimo que yo, Santiago Campillo Brocal, no la apruebo ni me gusta), utilizan falacias y llamadas al “emocionismo” para, falsamente argumentar en contra de dicha experimentación.

    Por desgracia, la única manera de encontrar nuevos modelos que nos permitan dejar el modelo animal de lado pasa por continuar dichas investigaciones, lo que no justifica su uso desmedido, irresponsable y poco ético.

    Creo que la sociedad, y más la científica, se preocupa y trabaja cada vez más en aliviar los problemas que la experimentación animal acarrea, optando por otras vías; y es cuanto menos curioso que sobre las investigaciones existan tantos puntos de mira mientras que ni tan siquiera se consideran otros comportamientos hacia los animales como poco éticos y reprobables o no se les da la importancia que tienen.

    Enhorabuena, de verdad, tu artículo va directo a mi carpeta de recortes, espero con ganas el segundo!

    • Roberto 30 noviembre, 2012 en 14:20 #

      Muchas gracias, Santiago. El “emocionismo” al que apelan los activistas siempre me ha parecido juego sucio. Aún no sé si lo hacen inconscientemente, movidos puramente por reacciones emocionales (el “pobrecitas mías” que apuntaba en la respuesta a Aníbal), o si van con toda la intención manipuladora y sensacionalista, supongo que habrá de todo, pero es cierto que son muy de usar eslóganes e imágenes maniqueístas e impactantes que apelan a las emociones, como la imagen que nos ponía de ejemplo Aníbal en su comentario. Yo pienso que hay que huir de este tipo de eslóganes e imágenes si como mínimo no hay una argumentación detrás explicando las cosas, porque es muy fácil soltar una imagen de un animal con una herida o lo que sea, y dejarla así, completamente descontextualizada y añadir luego un eslogan o una frase lapidaria. Lo peor de todo es que es una artimaña muy efectiva, ya que las emociones forman parte de nuestra biología básica y son muy motivantes e incluso dirigen nuestras decisiones, como explicaba en el anterior artículo sobre las emociones. Saludos.

  13. anibalbueno 30 noviembre, 2012 en 10:16 #

    Buen artículo Roberto, sólo una pega que ya te comenté en privado. Al final del post pones el caso de que un amigo o familiar requiera de investigación para salvar su vida. Y planteas una elección: ¿tu amigo o un puñado de ratas?. Esta argumentación es falaz. Y al decir que es falaz me refiero a que no es un argumento válido por varios motivos:

    - A nivel estricto se trata de una falacia, más concretamente de una falacia “ad populum”. Aquí expliqué en su día los tipos de falacias: http://ostiascomopanes.com/2011/07/12/falacias/
    Y una falacia anula automáticamente la validez de un argumento.

    - Por otro lado, en temas de ética, moral, justicia, etc… Los sentimientos personales no tienen cabida. Pese a que todos nos tomaríamos la justicia por nuestra mano si tuviésemos al asesino o violador de nuestra hija delante, esto no quiere decir que esté bien. Las consideraciones morales tienen que llevarse a cabo desde un punto de vista objetivo y sin mezclar emociones personales para que sean válidas.

    Esto me recuerda a un cartel contra la experimentación animal que me enseñó un compañero de trabajo, y en el que juegan con la palabra “rather” para dar a elegir entre “rat” y “her”. Totalmente demagógico tambien:
    http://experimentacionanimal.files.wordpress.com/2012/02/ratbillboard.jpg

    Un saludo.

    • Roberto 30 noviembre, 2012 en 12:00 #

      Hola Aníbal. Gracias y es una buena observación, sí. Tal vez me expresé mal yo y no quedó bien claro lo que quería transmitir. Es verdad que puede parecer que estoy apelando a los sentimientos personales del lector, poniéndole en una situación relativamente dramática, para conseguir su apoyo a la investigación con animales. No es esa la intención. Yo no pretendo justificar la investigación con animales, y no me he pronunciado a nivel personal sobre si me parece justa o ética. Si del texto el lector extrae enjuiciamientos personales míos al respecto, lamento la confusión y en lo sucesivo me esforzaré más en la redacción. En el contexto de ese párrafo, lo que afirmo es que la investigación con animales protege al ser humano, que es la idea que resalto en negrita. A continuación digo que eso implica usar “conejillos de indias”. Después digo que muchos ven esto inhumano y protestan. Lo que hago después es cuestionar esta idea, lo aparentemente inhumano de probar algo primero en las cobayas, exponiendo al lector que piense así directamente a la alternativa de probarlo directamente en una persona, que podría ser un familiar. Apelo a la emocionalidad, sí, pero apelo a la misma emocionalidad en virtud de la cual se dice que usar cobayas es “inhumano”. Reconozco que en esta parte del texto, quizá un poco inconscientemente, me estaba dirigiendo a determinado tipo de personas más que al lector en general. Lo que estaba haciendo era, ante el “argumento” de que usar cobayas es inhumano, a quien use ese argumento, que es subjetivo y emocional, yo lo que pretendía era darle la vuelta con esos mismos criterios.

      No estoy dando con ello un “argumento” a favor de la experimentación animal, y aunque en realidad va más dirigido al que piensa que usar cobayas es inhumano porque “pobrecitas mías”, aun así lo propongo como un ejercicio de reflexión, no para “conseguir su voto” (pues yo no pierdo ni gano nada con ello, no estoy haciendo apología de la experimentación animal), sino para hacerle pararse a pensar o reflexionar un poco sobre ello. Mi intención no es hacer campaña o conseguir un voto sino que lo propongo como ejercicio honesto de reflexión personal en el que pretendo que el lector “se implique” un poco por un momento para que vea en primera persona la magnitud del asunto. No estoy dando argumentos para un comité bioético.

      La idea general que manejo es que la investigación es un mal necesario. ¿Pero necesario para qué? Pues necesario para muchas cosas entre las que está la principal de la investigación biomédica (y además una de las más injusta y desproporcionadamente atacadas): salvar vidas humanas. ¿Cómo hacer que el lector entienda la importancia de este propósito sin ponerlo en una situación en la que vea de primera mano dicha necesidad? Esa fue la que se me ocurrió. Pero no presento este ejercicio como argumento justificador de la investigación con animales ni lo considero un argumento de nada. Eso me gustaría dejarlo claro. Los argumentos son los otros, los expresados en otros párrafos y también (y especialmente) los que daré en la segunda parte del artículo. Y tampoco pretenden ser argumentos “a favor de la experimentación animal”, sino más bien “contra-argumentos a los erróneos y manipuladores argumentos de ciertos colectivos contrarios a la experimentación animal”. Que tampoco es lo mismo.

      Espero haber podido aclarar mejor el sentido y la intención con los que escribía esa parte del texto.

      • Aníbal Bueno 30 noviembre, 2012 en 13:51 #

        Roberto, perfecta explicación.
        Yo al leer el artículo destaqué de él su objetividad. Y me gustó mucho por ello. Si es cierto que al final del mismo percibí cierto grado ce “opinión” o de imparcialidad. Pero queda aclarado con tu respuesta.

  14. Jose David 30 noviembre, 2012 en 10:00 #

    Hola. Por fin, de verdad, un articulo sobre este tema tan controvertido que merezca la pena ser leido. Me ha encantado tu exposicion de los diferentes puntos de vista. Como amante de los animales que soy, evidentemente no puedo estar a favor de que se expiremente con animales sin regulacion ninguna, pero das un dato que es demoledor: se abandonan 50 veces mas animales que los “usados” en experimentos. Eso da que pensar.
    Otro tema es el de que abordas de la moral humana. No estoy de acuerdo contigo en que “no hay discusion”, creo que si la hay. Con todos mis respetos, no me considero de la “misma especie” que un violador de menores y mujeres, o de un asesino en serie. Estas alimanias se benefician igualmente de la experimentacion con animales, porque tambien son “humanos”.
    En fin, un post para pensar y reflexionar mucho, por lo que es peligroso, ya que hace pensar :) .
    Enhorabuena y saludos.

    • Roberto 30 noviembre, 2012 en 12:17 #

      Hola Jose. Gracias. Dar algo en lo que pensar es justo la intención oculta que suele haber detrás de lo que escribo, me alegra mucho haber tenido éxito en ello. Sobre la moral se puede debatir largo y tendido supongo. Pero yo creo que por mucha visceralidad que nos motive en un sentido u otro, las personas tienen derechos (al menos en los estados que los reconocen, claro) simplemente por existir, por ser personas, si bien es cierto que la autoridad puede recortar o invalidar una parte de esos derechos por razones de seguridad y demás, como por ejemplo el derecho a la libertad para las personas delincuentes que van a la cárcel.
      Saludos.

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