Algunas consideraciones éticas sobre la investigación con animales (II)

 

En el artículo anterior hablamos de la ética de la investigación con animales, sobre las diferentes posturas generales existentes y su conexión con algunos tipos de activismo, y en particular con los que se erigen en defensores de los derechos de los animales. Mencionamos algunos análisis que manifiestan cierto tipo de sesgo en la desproporcionada preocupación de estos colectivos por el empleo de animales en la investigación y enseñanza frente a otros usos mucho más extendidos y comunes ante los que no parecen manifestar tanta sensibilidad, y presentamos algunas opiniones que muestran lo complicado que resulta hablar incluso de animales con derechos.

En esta segunda parte abordaremos la actitud de la propia comunidad científica sobre la investigación con animales y veremos que este tipo de prácticas están reguladas por normas e instituciones y que los científicos son los primeros interesados en el bienestar de sus animales de laboratorio. También mencionaremos algunos logros importantes de la investigación con animales y su repercusión para la salud pública y comentaremos brevemente cuáles son las principales alternativas existentes al empleo de animales, así como sus principales limitaciones. Pero también me gustaría aclarar que ni este artículo ni el anterior pretenden hacer apología de la experimentación con animales en la investigación científica, sino más bien mostrar en qué se equivocan quienes denuncian estas prácticas apelando a argumentos sesgados, manipulados y sensacionalistas, acercando al lector al punto de vista de la ciencia.

“Las ciencias tienen amargas las raíces, pero muy dulces los frutos”

Aristóteles

Muchos colectivos insisten en presentar la investigación con animales como tortura («Experimentación con animales, tortura sin límites», recoge por ejemplo Equanimal en el encabezado del apartado que dedican a este tema), lo cual pienso que es una exageración nada ajustada a la realidad ni a la sensibilidad de la comunidad científica. Muchas de estas campañas incluyen imágenes de alto impacto emocional en las que suele mostrarse a un animal herido o con manchas de sangre, o asustado, etc, y un eslogan con una estupenda frase lapidaria en la que, o bien se humaniza al animal haciendo que éste hable en primera persona (por ejemplo, “¡No me mates, quiero ser tu amigo!”), o bien se usa como reclamo y denuncia en tercera persona (por ejemplo, “Él nunca te lo haría a ti. Detén esta locura”). Esto es pura demagogia. Apelan a los sentimientos de la persona presentando una realidad alterada en la que se antropomorfiza a un animal retratado en una imagen que bien puede estar sacada de contexto o ser creada a propósito para la campaña, pero en ningún caso ofrecen toda la información de manera objetiva e imparcial para que el receptor valore y juzgue por sí mismo los hechos. ¿De dónde sale esa fotografía? ¿Quién la hizo? ¿Cuáles eran las circunstancias concretas? ¿Cuál era el propósito del científico? ¿En el contexto de qué investigación se enmarca? ¿Cuál es la versión de los hechos del científico? Preguntas imprescindibles para una valoración correcta, completa y objetiva de los hechos, que sin embargo no existen porque las emociones mandan. El 10 de diciembre es el Día Internacional de los Derechos de los Animales y en el sitio web de Equanimal dedicado específicamente a su difusión, podemos leer lo siguiente:

Conejo utilizado para la investigación en un laboratorio de experimentación animal en Reino Unido, acariciado por un técnico de bienestar animal (especialidad profesional americana). Wikimedia Commons.

Un catálogo completo de preciosas adjudicaciones. Sobre la industria cosmética podemos discutir muchas cosas, incluida su propia razón de ser, pero lo que no es discutible es que esas acusaciones son flagrantemente falsas para la investigación científica. Como explicaremos más adelante, a los propios investigadores les interesa el bienestar de sus animales y si bien es cierto que muchas veces la experimentación pasa por provocarles a los animales ciertas incomodidades, se realizan todos los esfuerzos necesarios para minimizarlas en lo posible. Es cierto que al final va a ser necesario sacrificar al animal para poder analizar su cerebro al microscopio, por ejemplo, pero en todo caso los animales son eutanizados de forma “humanitaria”. Las vivisecciones, una de las prácticas más denunciadas en sus orígenes por los activistas, y que motivó la creación de sociedades antiviviseccionistas, en la actualidad han sido reducidas, en el ámbito de la enseñanza, a la mínima expresión. Es absolutamente falso que se puedan llegar a los mismos resultados sin emplear animales de laboratorio. En muchos casos, la única manera de investigar algo y poder llegar a conclusiones sólidas, es hacerlo sobre modelos animales. La electrocución es otra figura retórica que alude a una realidad bastante manipulada. Es cierto que la investigación del comportamiento animal, por ejemplo en estudios sobre condicionamiento clásico del miedo, en algunos casos, en Psicología o Etología, incluye experimentos en los que se proporciona una descarga al animal como estímulo aversivo, pero no estamos hablando de descargas como las de la silla eléctrica o de meter un dedo en un enchufe, porque no tiene nada que ver. Las descargas son muy suaves, la intensidad es controlada por el investigador y el propio diseño experimental suele incluir la posibilidad de que los animales puedan eludir la descarga mediante conductas de escape o evitación, que forman parte del objeto de estudio.

Muchos activistas acostumbran a presentar a los científicos como gente despiadada y sin escrúpulos que no se preocupan en absoluto por el bienestar de sus “conejillos de indias”, y que de no ser por la existencia de leyes que regulen sus prácticas, irían aún más lejos. Recuerda un poco a la figura del “científico loco” carente de moralidad que tan explotada ha sido por la industria de la ciencia ficción. Al menos en la investigación científica esto no es así para nada. De hecho, si bien al principio las primeras protestas contra la experimentación animal debieron ser acogidas con cierta indiferencia por la comunidad científica, las primeras medidas en tal sentido partieron de ésta con la publicación de The Principles of Humane Experimental Technique, de Russell y Burch (1959), quienes formularon las “tres R” de la investigación con animales: reemplazamiento del uso de animales por otras técnicas de estudio, reducción del número de animales empleados por medio de técnicas estadísticas y refinamiento de los procedimientos experimentales para causar menos sufrimiento. Esto es significativo porque refleja la aparición de sensibilidad al tema en el propio seno de la comunidad científica.

Cultivos de Drosophila melanogaster. Wikimedia Commons.

El problema principal es que la estrategia de reemplazamiento no siempre es posible, de hecho es imposible en una multitud de casos. Algunas de las alternativas propuestas tienen que ver con la observación y el uso de cultivos de tejidos y de simulaciones informáticas. Son alternativas que pueden tener cabida en casos particulares, pero no pueden generalizarse a toda la investigación por razones obvias. Las observaciones de campo, sin intervenir sobre los animales, no pueden proporcionarnos información básica y fundamental sobre los principios de su funcionamiento. Los cultivos de células y tejidos son útiles, ya que pueden revelarnos el funcionamiento de algunos procesos celulares, pero la comprensión total y situación de esos procesos en el sistema que representa el organismo completo, y cómo se relacionan con otros procesos, solo pueden investigarse en organismos completos. También se emplean cultivos de microorganismos para hacer estudios de mutación y carcinogenicidad, como Salmonella typhimurium, que antes se hacían en animales, e invertebrados como la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), un clásico de la investigación genética. El estudio con plantas sirve también para conocer algunos procesos moleculares básicos. Pero debe entenderse que cuanto más nos alejemos del ser humano, más limitadas serán las investigaciones y extrapolaciones que podamos realizar. Recordemos que lo que usemos para modelizar el problema, debe ser comparable al objeto real en los rasgos o funciones que nos interesa estudiar. Creo que se entiende fácilmente que si queremos estudiar fenómenos como el aprendizaje, la personalidad o la inteligencia humanas, y las patologías relacionadas con ellos, las plantas y las moscas no nos servirán demasiado. Aún más obvio resulta el estudio del comportamiento. La conducta es la puesta en acción de un animal. Sin animal no hay, pues, conducta posible. Las simulaciones informáticas serían lo ideal si no fuera porque programar un ordenador para que simule exactamente cómo sería un determinado fenómeno implica tener de antemano un conocimiento profundo del fenómeno en cuestión que, ¿cómo lo obtenemos? Como señala Carlson, si pudiéramos programar un ordenador de esa manera significaría que ya tenemos todas las respuestas. Y en este tipo de investigaciones, como han señalado Conn y Parker (1998), «los científicos dependen de los ordenadores para procesar los datos que ya poseen, pero no pueden usarlos para explorar lo desconocido en busca de nueva información».

La investigación con animales no está exenta de regulación. Con el tiempo se han ido creando instituciones y legislación reguladores de la experimentación con animales. Entre los enlaces que recojo al final del texto, podrá el lector encontrar una recopilación de la normativa existente a nivel autonómico, español y europeo sobre la experimentación animal. En el seno de la Unión Europea se creó el ECVAM (European Centre for the validation of alternative methods), orientado a «fomentar la investigación sobre el desarrollo de técnicas alternativas que puedan aportar el mismo nivel de información que el obtenido en experimentos con animales, que supongan el uso de menos animales o que impliquen procedimientos menos dolorosos» (artículo 23 de la Directiva 86/609/CEE). Hay también organizaciones umbrella, como por ejemplo Eurogroup for Animal Welfare, con sede en Bruselas, que representa a las mayores organizaciones proteccionistas de la Unión Europea contando entre sus miembros a diferentes federaciones y a la prestigiosa RSPCA (Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals), siendo su propósito principal el de promover un alto nivel de protección legal para los animales. En la web oficial de Bienestar Animal Welfare, el lector interesado en este tema podrá estar al tanto de la normativa existente, así como de las noticias más recientes y de las líneas y proyectos de investigación orientados a llevar el bienestar animal a distintos sectores de la sociedad.

Otra idea sobre la que hay que incidir es que no podemos pensar que las normas son necesarias para controlar los desmanes de los investigadores sobre los animales de laboratorio porque lo cierto es que los propios investigadores son los primeros interesados en llevarlas a cabo. Como apunta Domjan, llevado al campo de la Psicología experimental para estudios sobre aprendizaje y conducta, pero perfectamente extrapolable a la investigación en general, «los investigadores del aprendizaje animal deben asegurarse del bienestar de sus sujetos si pretenden obtener datos científicos útiles». Esto es así porque no se pueden obtener datos fiables y válidos si están basados en estudios realizados con sujetos enfermos o maltratados. Si el animal no está sano, no será un buen modelo. El modelo debe ser igual al sujeto real en el aspecto que interesa estudiar, y los demás aspectos no se tocan o de lo contrario generaríamos posibles factores de interferencia en los resultados. Si el animal no está bien cuidado o está enfermo porque el investigador no se preocupa por él, ¿cómo podemos estar seguros de que el efecto o no efecto de un fármaco es debido exclusivamente al mismo o está contaminado por otros aspectos del estado inicial “desconocido” del sujeto? Las ratas de laboratorio se recuestan en una esquina si están enfermas o ansiosas. No resulta difícil imaginar cómo en esas circunstancias no se puede investigar muy bien su conducta. Así pues, a los investigadores les interesa que los animales estén bien. Y además, les interesa que los animales estén bien porque de esta forma emplean menos animales, ya que no tienen que repetir tantas veces los procedimientos, y llegan antes a conclusiones publicables (cosa que también interesa). Los animales deben estar sanos, acostumbrados a que los cojan y a gusto en sus recintos, los cuales además deben ser adecuados para cada especie, y existe normativa que detalla las especificaciones oportunas al respecto.

Rata knock-out de laboratorio (modificada genéticamente). Wikimedia Commons.

La cruda realidad es que sin animales no se puede progresar en el tratamiento y prevención de enfermedades. Sin animales no se podrían extraer hormonas ni preparar vacunas necesarias para tratar enfermedades. Tampoco se podrían conocer los pormenores de su fisiología, una fisiología en muchos aspectos muy similar, por no decir sustancialmente igual, a la humana, lo que convierte a ciertos animales en modelos aptos para el conocimiento de la fisiología y conducta humanas, y con él de las claves para solucionar multitud de problemas humanos de diversa índole. Además, la investigación animal también ayuda a los propios animales. «Por ejemplo, las vacunas para el parvovirus en perros y leucemia felina en gatos fueron posibles gracias a la prueba animal. La investigación con animales también ha proporcionado métodos para rescatar especies en peligro de extinción», señala Rodríguez Yunta. El dilema está en que hacer eso implica experimentar y, finalmente, sacrificar, animales. Carlson señala por ejemplo que la investigación básica sobre comunicación nerviosa, en sus inicios no se dirigía a un fin práctico específico, pero sin embargo condujo al desarrollo de tratamientos médicos para el daño cerebral. Claro está, la parte dura de todo esto es que ello implica operar a un animal y provocarle daño cerebral. Algunos padecerán la lesión y a otros se les sacrificará para examinar su cerebro con detalle. En general, en muchos casos la investigación básica de una enfermedad pasa por la necesidad de provocarle esa enfermedad a un animal. ¿Es esto legítimo? Creo que al menos podríamos conceder que es tan legítimo como usar animales para alimentarnos.

Carlson comenta que si una persona cree que no es correcto usar a otro animal de ninguna manera, independientemente de los beneficios que ello pudiera tener para los seres humanos, no hay nada que podamos argumentar para convencerla del valor de la investigación científica con animales, ya que para ella la cuestión está zanjada desde el principio. ¿Es prudente o razonable una actitud tan absolutista? ¿qué hay de los beneficios potenciales? La investigación con animales ha hecho importantísimas contribuciones a la salud pública, ha generado importantes descubrimientos sobre posibles causas y tratamientos de muchos trastornos neurológicos y mentales, como la enfermedad de Parkinson, la esquizofrenia, los trastornos maníaco-depresivos, los obsesivo-compulsivos, los de ansiedad, la anorexia nerviosa, la obesidad o la drogadicción, por citar algunos relevantes. Creo que se ve fácilmente la imposibilidad absoluta de estudiar esos fenómenos en plantas, cultivos celulares o simulaciones informáticas. También las vacunas, el desarrollo de los trasplantes de órganos, las transfusiones de sangre, la diálisis para los pacientes de riñón, técnicas de cirugía y medicamentos que se prueban primero en animales, han sido posibles gracias a este tipo de investigación y han contribuido enormemente a prolongar la vida humana, duplicando la esperanza media de vida en solo un siglo. Asimismo, como apunta Rodríguez Yunta, «nuestras mejores esperanzas para el desarrollo de prevenciones, tratamientos y curas para enfermedades como el Alzheimer, el SIDA y el cáncer, incluyen también investigación biomédica utilizando animales».

En resumen, la experimentación con animales en el ámbito de la investigación científica está muy regulada por normativa estatal e internacional, detallando especificaciones concretas sobre el cuidado y emplazamiento de los animales en laboratorios y bioterios, animalarios o estabularios, está sometida a inspecciones periódicas, la investigación debe estar justificada y debe ser aprobada por un comité bioético. Si hay excesos puntuales, desmanes o no se cumplen las normas, el problema es ya más bien legal y la solución pasará por mejorar las normas y no por suprimir la investigación. Las razones para cuidar bien a los animales no solo son éticas sino también científicas para que los resultados sean válidos, lo cual a su vez redunda en un menor uso de animales. Lejos de pretender hacer una apología absolutista de la investigación con animales, creo que la postura más razonable está, en la línea que señala Rodríguez Yunta, en un punto medio entre los extremos de condenar toda la investigación y ensalzarla ingenuamente, considerando el uso de animales en investigación como «necesario en el estado actual de la ciencia para ajustarse al imperativo moral de curar y prevenir enfermedades humanas, pero buscando formas de reemplazar y reducir el número de animales y de disminuir su sufrimiento». Actualmente hay que reconocer la imposibilidad de reemplazar la investigación con animales en muchos casos, lo cual no anula la obligación paralela de emplear los mínimos indispensables y de reducir en todo lo posible su sufrimiento, tanto por razones “humanitarias” como por el propio interés científico. Con el tiempo, conforme aumente el acervo de conocimientos científicos, quizá sea posible acabar prescindiendo de los modelos animales. Pero aún falta mucho camino que recorrer.

Para terminar, y ya que mencioné la figura del científico loco, podría ser interesante proponer alguna referencia cinematográfica o literaria sobre el tema que pudiera ser de interés y que también podríamos completar y discutir entre todos en los comentarios. Lo que primero me viene a la mente son los primeros instantes de 28 días después (2002), dirigida por Danny Boyle, donde un pequeño grupo de activistas son los responsables de desatar la pandemia tras colarse en unas instalaciones científicas donde se investigaba una infección altamente peligrosa y contagiosa. También es de obligada mención la historia de la novela La isla del Doctor Moreau, de H. G. Wells, escrita en 1896 en una época en la que la comunidad científica británica se enfrentaba a intensos debates sobre la vivisección de animales, y adaptada al cine en tres ocasiones. Más reciente es La isla (2005), película de Michael Bay cuya historia parece una mezcla de otras distopías más viejas como Fahrenheit 451, THX 1138, o Logan’s Run, y en la que veremos reflejada la idea de la insuficiencia del trabajo con cultivos de tejidos, aunque por razones más oscuras, con dramáticas consecuencias y un alto impacto emocional. También me permitiré rescatar la saga de películas de El planeta de los simios, con dos actualizaciones cinematográficas recientes, una de Tim Burton en 2001 que pasó sin pena ni gloria y que salvo por el despliegue efectista y el final, no me pareció tan profunda como la original de Franklin Schaffner de 1968, y la precuela El origen del planeta de los simios de Rupert Wyatt en 2011, que sí me pareció ya algo más interesante. ¿Qué os parecen a vosotros estas historias? ¿Se os ocurre alguna más?

Roberto Prada

Fuentes y referencias:

- “El debate público sobre la investigación con animales no humanos”, de Principios de aprendizaje y conducta, M. Domjan, 5ª edición, Paraninfo, 2011, pp 22-26.

- “Aspectos éticos en la investigación con animales”, de Fundamentos fisiológicos de la conducta, Neil R. Carlson, Editorial Pearson, 10ª edición, 2010, pp 25-27.

- “Ética de la investigación en modelos animales de enfermedades humanas”, artículo de Eduardo Rodríguez Yunta para la revista “Acta Bioethica” 2007, del Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética de la Universidad de Chile. Dedica también una parte del texto al uso de modelos animales transgénicos, y ofrece un esquema general de los principales aspectos bioéticos que deben cuidarse en la investigación con animales.

- “Principios éticos de experimentación animal”, de Alberto Giráldez Dávila, capítulo 11 de Ciencia y tecnología en protección y experimentación animal, de Martín Zúñiga y Nora Milocco, McGraw Hill-Interamericana de España S.A., 1ª ed., 2000.

También puede ser de interés:

- La investigación biomédica y los derechos de los animales, J. R. Alonso Peña, Junta de Castilla y León, 2009. Libro ameno en formato de preguntas y respuestas.

- Recopilación de la normativa existente sobre uso de animales de experimentación por el Servicio Centralizado de Animales de Experimentación de la Universidad de Córdoba.

- “Ética y resultados del empleo de animales en la investigación científica”, “La experimentación animal, imprescindible para la medicina” y “Tendencias de la investigación animal”, tres artículos de la sección de debate de la revista “Investigación y Ciencia” de abril de 1997.

- “Experimentación animal: problemática y legislación”, Proyecto Fin de Carrera 2011 de M. Gago Díaz y C. Gutiérrez Rabadán para la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona.

-  “Ethical aspects of animal experimentation”, capítulo de Principles of laboratory animal science: a contribution to the humane use and care of animals and to the quality of experimental results, editado por L.F. Van Zutphen en 1993.

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27 Comentarios en “Algunas consideraciones éticas sobre la investigación con animales (II)”

  1. uncomentarista 26 diciembre, 2012 en 22:56 #

    El análisis, en los dos artículos, está muy bien desarrollado. Aunque, visto desde un punto de vista más primario, más básico, radical, quizá, sería ilustrar lo dicho en ellos con la siguiente conversación:

    Personal Sanitario:
    Hola, está Vd. enfermo, debemos intervenirle o se morirá. Si está, o ha estado, en contra de la experimentación animal, no le podemos anestesiar, dado el alto número de animales que murieron en el desarrollo de los anestésicos. Lamentablemente, el paso por el quirófano y el postoperatorio va a ser una experiencia muy desagradable para Vd. Por el contrario, si valora, o ha valorado, el esfuerzo de la comunidad científica en los tratamientos médicos, véase en este caso particular la anestesia, no notará nada en absoluto.

    Dígame, ¿qué opina de la experimentación con animales?

    Paciente afecto de una enfermedad X:
    Eeeh, yo, siempre…

    PS Si alguien se viera con fuerzas de pasar por el quirófano sin el uso de fármacos, en lugar de imaginarse la conversación con él mismo, que lo haga imaginando a su madre o su hermano enfermos.

  2. roberprada 10 diciembre, 2012 en 21:41 #

    Justiciapat, creo que es un poco tendencioso eso de estar en contra del uso de animales sin su consentimiento. ¿Podrías decirme cómo puedes obtener su consentimiento? Está claro que no se puede obtener su consentimiento, porque está claro que no podemos hacerles firmar un consentimiento informado, como se hace con los pacientes humanos. Tu punto de vista parte de la premisa de que la investigación con animales implica siempre y sin excepción que el animal sufra y se le torture, algo en lo que no estoy de acuerdo. Y podrás poner casos que lo ilustren, pero serán casos no generalizables. Sigo diciendo que haces que paguen justos por pecadores. Dices que no quieres que se use el eslogan de que se necesitan víctimas para salvar a la humanidad, pero, admitámoslo, nos guste o no, eso es cierto, al menos en parte. Y bueno, dices que crees que la sociedad mundial está educada para menospreciar a los animales. Bueno, es tu opinión y como tal la respeto, pero no estoy de acuerdo.

    • Justicia 11 diciembre, 2012 en 12:53 #

      Bueno aplico la misma ética que en humanos, como bebes, personas con discapacidad mental, enfermedades neurológicas etc Si no supone una tortura para el animal, entonces experimentemos con humanos que en definitiva el tratamiento a investigar es para su propio beneficio.
      Yo creo que es tendencioso hacer lo que nos viene en gana con la vida de otro ser por el simple hecho que no se puede defender y que ahora que esos seres tienen quien los defiendan, tachen a sus portavoces de tendenciosos.
      ¿Tu eres tendencioso al no querer que se experimenten nuevos fármacos con tu cuerpo?

      • roberprada 11 diciembre, 2012 en 15:46 #

        Al final es lo que digo, acaba siendo una cuestión de ellos o nosotros. Los que eligen “nosotros”, vosotros lo llamáis “especismo”. La experimentación con animal es especista en el sentido de que está para proteger al ser humano, así que en cierto modo supongo que sí, que da más importancia al ser humano. Pero es que veo muchas complicaciones e incoherencias en la postura igualitarista. Todas las especies vivas “explotan” a otras especies. ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Crear una asociación de gacelas víctimas de los leones? ¿Defenderás los derechos de los rumiantes a no ser cazados por sus depredadores? ¿Los de los insectos a no ser cazados por los batracios? ¿Convencerás a un león para que se haga vegano? ¿No se podrá viajar a un país tropical porque no se podrá usar protección frente a los mosquitos y otros importantes vectores de enfermedades? ¿Y qué pasa con las plagas? ¿Y cómo pretendes controlar el crecimiento de las poblaciones animales? No son preguntas capciosas, simplemente intento mostrar las consecuencias lógicas de un planteamiento igualitarista absoluto o radical. Un igualitarismo extremo le quita al ser humano el (relativo) control de la naturaleza. Yo puedo entender y apoyar muchas cosas. Puedo entender que se denuncie que se está contaminando en exceso y abusando de la naturaleza, y que eso es tirar piedras contra nuestro propio tejado, porque eso es cierto. Pero el planteamiento igualitarista puro tampoco me parece muy acertado.

        • Justicia 11 diciembre, 2012 en 22:47 #

          Roberto, no es tan difícil, solo hace falta decir NO
          Aplicarán sanciones por prácticas quirúrgicas con animales, advierte Salvador Jara

          Staff / Provincia
          El rector de la Universidad Michoacana pidió que se realice una investigación para deslindar responsabilidades y evitar que continúen realizándose ese tipo de actividades. | Foto: Archivo/Provincia
          Morelia, Michoacán.- La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo rechaza tajantemente las prácticas médico quirúrgicas con animales, por lo que se aplicarán las sanciones a que haya lugar en el caso de los profesores que persistan en realizar este tipo de labores.

          Así lo expresó el rector Salvador Jara Guerrero, quien recordó que el Consejo Técnico de la Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas “Dr. Ignacio Chávez”, acordó desde hace tiempo prohibir que se hagan prácticas con animales.

          Por ello, el rector instruyó al director de la Facultad, Agustín López Hernández, que se hiciera una investigación para deslindar responsabilidades y evitar que continúen realizándose ese tipo de actividades efectuadas al margen del acuerdo emitido por la máxima autoridad de la Facultad de Medicina, que es el Consejo Técnico.

          La Universidad Michoacana reitera que es una institución que privilegia el trato ético hacia los animales y reitera su compromiso de evitar prácticas lesivas en contra de cualquier especie.
          http://www.provincia.com.mx/2012/12/aplicaran-sanciones-a-quienes-persistan-en-practicas-quirurgicas-con-animales-salvador-jara/

          • roberprada 11 diciembre, 2012 en 22:57 #

            Pues me parece genial la noticia. Si quienes más sepan del tema, acuerdan que determinado tipo de prácticas no son indispensables o son prescindibles y ello no afecta a la calidad de la enseñanza que formará a los futuros profesionales e investigadores, y por lo cual decidiesen, de forma fundamentada y justificada, que dichas prácticas son innecesarias, me parece estupendo que las prohiban, y también que persigan o sancionen a quienes no obedezcan (a eso es a lo que yo me refiero cuando pido “mayor regulación”). Ahora bien, como imagino que a estas alturas, después de tanto intercambio de comentarios, donde ya conocemos mejor más detalles de la postura personal de cada uno, entenderás que yo piense que hoy por hoy no será posible “decir NO” a absolutamente todas las prácticas con animales, y por narices hay algunas que no se podrán quitar, al menos hoy por hoy, aunque trabajemos paralelamente en la línea de depender cada vez menos de ello. Saludos.

        • Justicia 11 diciembre, 2012 en 23:02 #

          me ha gustado eso de hoy por hoy, porque permites la idea que en muy poco tiempo se deje de experimentar con animales, y que se logre depende de cuanto se exija en que las investigaciones vayan obligatoriamente por direcciones donde no se toque la vida de ningún animal “sin su consentimiento” ;) yo creo que hoy por hoy si es posible , pero sale mas caro ….

  3. Justiciapat 10 diciembre, 2012 en 14:49 #

    Según un ex responsable científico de la Huntingdon Life Sciences, los resultados de los test probados en animales y que luego se prueban en humanos sólo concuerdan entre un 5-25% de los casos. [Animal Toxicity Study: Their relevance to man. Lumley/Warner (Eds)].

    El 95% de los fármacos que han pasado las pruebas en animales son inmediatamente descartados como inútiles o peligrosos para el ser humano. [Reporte Interno de la GlaxoSmithKline Beecham].

    Diversas industrias químicas, entre ellas Procter & Gamble, han declarado refiriéndose a varios productos, que los resultados de las pruebas sobre animales eran “de escasa relevancia para los seres humanos”. [Ethical Consumer, Nov/Dic 1995, p. 24]

    “Las ratas son eficaces sólo en un 37% para identificar las causas del cáncer en los seres humanos. Lanzar una moneda al aire sería más exacto”. F J Di Carlo: Drug Metabolism Reviews 15. [Citado en Vivisection Unveiled. Dr. T. Page]

    Los resultados de los experimentos en animales pueden ser alterados por factores como la dieta o la arena sanitaria que los animales usan. En un experimento realizado en dos laboratorios diferentes, la arena fue identificada como el factor que provocaba una tasa de tumores de un 90% más alta en una de las camadas de ratones, en uno sólo de los dos laboratorios. [Prof. Pietro Croce, Vivisezione o Scienza]

    Se ha estimado que el 83% de las sustancias son metabolizadas de manera diferente entre las ratas y los humanos. [Drug Metabilism from Microbe to Man, citado en Vivisection Unveiled. p. 45, Dr. T. Page]

    El jugo de limón y la aspirina son venenosos para los gatos, la penicilina es mortal para las ratas, pero el arsénico y la cicuta, ambos venenosos para el ser humano, son inocuos para varias especies animales. [Prof. Pietro Croce, Vivisezione o Scienza]

    Los animales genéticamente modificados no son modelos para las enfermedades humanas. El ratón MDX debía ser portador de la distrofia muscular, pero sus músculos se regeneraron sin necesidad de medicinas ni tratamientos fármacológicos. [Access Denied. Reporte National Anti Vivisection Society]

    Cuando los productores de la Talidomida afrontaron el proceso judicial, fueron absueltos después que numerosos expertos concordaron en afirmar que no se podía confiar en la experimentación con animales en los estudios sobre medicina humana. La talidomida, que no dañaba a los ratones ni a sus fetos, fue fatal para las madres humanas gestantes y los hijos que nacieron tras su ingestión. [Hans Ruesch, Slaughter of the Innocent, pp. 361-2]

    Al director de la Sociedad por la Defensa de la Investigación (que debe defender la experimentación sobre animales y la vivisección) se le preguntó si el actual progreso de la medicina habría sido el mismo sin el uso de animales. Su respuesta escrita fue: “Estoy seguro de que habría sido posible”.[Comunicación personal, citada en Vivisection Unveiled. p. 101, Dr. T. Page]

    En Inglaterra, antes de decidir aprobar un fármaco, el gobierno consulta a farmacólogos, toxicólogos y otros expertos; y hace lo mismo cuando un medicamento da muestras de ser nocivo y debe ser retirado del mercado. Sin embargo, estos consejeros (que son parte del Comité de Seguridad de los Fármacos), no están autorizados a prohibir a posteriori un medicamento que inicialmente habían aprobado. Los datos relativos a los test de toxicidad sobre animales y los test clínicos son considerados “comercialmente muy sensibles” como para ser publicados. [New Scientist, 1 octubre 1994].

    “Nuestro método no es confidencial, y requiere de la mayor publicidad posible, porque existe un lobby comercial, político y científico muy fuerte que desea que se continúe con la experimentación sobre animales. Se trata de asuntos internacionales muy importantes… y si la mayor parte de los científicos que han valorado la seguridad de los productos químicos probados sobre simulaciones computarizadas, se encuentran de acuerdo en afirmar que se trata de un procedimiento más científicamente seguro que las pruebas sobre animales, no pueden usar nuestro sistema a causa de los intereses gubernamentales y los intereses comerciales de la industria.” [Comunicación persona del Dr. D.V, Parke, Los gatos de Hillgrove 221, Departamento de Bioquímica, Universidad del Surrey, 21 junio 1990].

    Es después de 100 años de investigación sobre cáncer (realizada con animales), que éste ha sido superado por las enfermedades cardíacas como causa principal de muerte en Inglaterra. [British Medical Journal, 13 febrero 1999].

    Es después de 100 años de investigación médica sobre animales, que dos tercios de las 30.000 enfermedades son todavía incurables. [Publicidad de Bayer, The Independent, 14 noviembre 1994].

    Haciendo una estimación conservadora: los efectos colaterales de los fármacos probados sobre animales son responsables de más del 10% de los internamientos en hospitales. [Hospital Doctor, 13 mayo 1993].

    No obstante las pruebas sobre animales (que conviene recordarlo, “sirven también para desarrollar medicinas para los animales”) muchos fármacos (incluyendo los sedantes) no han sido aprobados por su uso en animales: Diazepam, Morfina, Midazolam, Torbugesic (solo para caballos). [In Practice, Asociación Veterinaria Británica, verano 1989]

    http://ecosofia.org/2006/12/dieciseis_datos_viviseccion.html

    • roberprada 10 diciembre, 2012 en 17:44 #

      Y luego me acusan a mí de “panfletista”. Todo eso está muy bien, pero, por un lado, esas citas, puestas así a pelo, podrían inducir a extraer conclusiones que no tienen en cuenta el contexto concreto en el que están inmersas, y el cual yo desconozco. Habría que revisar una por una con calma, leyendo el texto completo original del que se ha extraído, para ver si se pueden sacar de contexto esas citas sin que pierdan su significado original. Siento ser pesado con esto, pero es que es muy fácil caer en estas cosas. Por otra parte, si la idea que se quiere sacar de todas ellas es algo así como “la investigación con animales no sirve en realidad para nada o sirve tan poco que es prescindible”, ahí están las vacunas y algunos medicamentos, los trasplantes de órganos, las transfusiones de sangre, la diálisis para los pacientes de riñón, la cirugía, el parkinson o la esquizofrenia, para compensar la balanza.

      • Justicia 10 diciembre, 2012 en 19:02 #

        Roberto quizás la Declaración Universal de los Derechos de los Animales aprobada por la ONU y la UNESCO, sean para tener en cuenta …….

        Considerando que todo animal posee derechos y que el desconocimiento y desprecio de dichos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y los animales, se proclama lo siguiente:

        Artículo No. 1
        Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia.

        Artículo No. 2
        a) Todo animal tiene derecho al respeto.
        b) El hombre, como especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a los otros animales o de explotarlos, violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales.
        c) Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre.

        Artículo No. 3
        a) Ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles.
        b) Si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia.

        Artículo No. 4
        a) Todo animal perteneciente a una especie salvaje tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, terrestre, aéreo o acuático y a reproducirse.
        b) Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho.

        Artículo No. 5
        a) Todo animal perteneciente a una especie que viva tradicionalmente en el entorno del hombre tiene derecho a vivir y crecer al ritmo y en las condiciones de vida y de libertad que sean propias de su especie.
        b) Toda modificación de dicho ritmo o dichas condiciones que fuera impuesta por el hombre con fines mercantiles es contraria a dicho derecho.

        Artículo No. 6
        a) Todo animal que el hombre haya escogido como compañero tiene derecho a que la duración de su vida sea conforme a su longevidad natural.
        b) El abandono de un animal es un acto cruel y degradante.

        Artículo No. 7
        Todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad del trabajo, a una alimentación reparadora y al reposo.

        Artículo No. 8
        a) La experimentación animal que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentos médicos, científicos, comerciales, como de otra forma de experimentación.
        b) Las técnicas alternativas deben ser utilizadas y desarrolladas.

        Artículo No. 9
        Cuando un animal es criado para la alimentación debe ser nutrido, instalado y transportado, así como sacrificado, sin que ello resulte para él motivo de ansiedad o dolor.

        Artículo No. 10
        a) Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre.
        b) Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal.

        Artículo No. 11
        Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida.

        Artículo No. 12
        a) Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales salvajes es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie.
        b) La contaminación y la destrucción del ambiente natural conducen al genocidio.

        Artículo No. 13
        a) Un animal muerto debe ser tratado con respeto.
        b) Las escenas de violencia, en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión, salvo si ellas tienen como fin dar muestra de los atentados contra los derechos del animal.

        Artículo No. 14
        a) Los organismos de protección y salvaguarda de los animales deben ser representados a nivel gubernamental.
        b) Los derechos del animal deben ser defendidos por la ley, como lo son los derechos del hombre.

        Esta declaración fue adoptada por La Liga Internacional de los Derechos del Animal en 1977, que la proclamó al año siguiente. Posteriormente, fue aprobada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) y por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

        • roberprada 10 diciembre, 2012 en 19:34 #

          Pues resulta que incumplimos ya el artículo 1 en el momento en el que enchufamos el insecticida. ¡Qué! Son animales. Por eso Domjan explica que, en la práctica, los animales parecen tener distintos derechos o no según la circunstancia. Tampoco parece haber mucho problema para las desinfestaciones. Lo que se denuncia es que se demonice la investigación científica con animales, como si fuera el peor de los males, cuando en realidad, a mi modo de ver, es el menos malo de todos ellos.

          • Justicia 10 diciembre, 2012 en 21:24 #

            Roberto pero aquí no hablamos de otras cosas que también defendemos, por ejemplo el tema insecticidas, el problema con la reducción de insectos y sobre todo de abejas, como repercute en una disminución de los aves, y de los depredadores de ellos. Que no hable aquí de otros sitios donde se cometen atrocidades no significa que no se este defendiendo con el mismo fervor que el fin de la experimentación con cualquier ser vivo sin su consentimiento

  4. Justiciapat 10 diciembre, 2012 en 14:38 #

    MEDIO AMBIENTE

    En primera persona
    «Ningún animal más debe sufrir estas atrocidades»

    Elena Tova/ Coordinadora del santuario escuela en el Hogar de Luci
    «Una estudiante de una facultad de veterinaria, en la que experimentaban con animales, nos comentó que iban a matar a un gallo y seis gallinas», dijo Tova.

    Muchas facultades de veterinaria de las numerosas universidades españolas matan a los animales al acabar el año académico porque «les sale más caro darles de comer que matarlos y conseguir otros para el curso siguiente». Por ello, algunos voluntarios fueron hasta esta facultad a rescatar a los animales «para darles una vida mejor». Aunque en ningún momento dijeron que pertenecían a una asociación para que no les pusieran problemas. Según Tova, «nos asombramos cuando vimos que Libre tenía un aparato metido en la nariz que no habíamos visto nunca». En el Hogar de Luci se informaron al respecto y averiguaron que «a los machos les meten un palo por la nariz desde que son pequeños para que no ganen peso. Los gallos comen en un comedero especial en el que no les cabe el pico y les imposibilita comer». Estos animales no pueden ni cantar, uno de los leitmotive de su vida. Además, a Libre lo encontraron «con las patas rotas y con dolores tremendos». Tova señaló que «ya le hemos operado cuatro veces». Libre lleva cinco años recibiendo el cariño y los cuidados que necesita en el Hogar de Luci. De hecho, tiene una silla de ruedas especial traída desde Estados Unidos, porque sino de tanto peso sus piernas acabarían rompiéndose». Pese a todo lo que ha sufrido este animal es «muy sociable y un gallo muy alegre», afirmó Tova, además, «las otras gallinas rescatadas siguen con nosotros».
    http://www.larazon.es/noticia/7797-la-linea-roja-de-la-experimentacion-crear-perros-drogadictos

    • roberprada 10 diciembre, 2012 en 17:35 #

      “Lo cierto, es que miles de animales sufren actualmente daños físicos por la violencia de sus dueños y otros son abandonados a su suerte en cualquier lugar. Pero quizá, el drama más desconocido sea el de la experimentación. Cada año 115 millones de animales son utilizados en el mundo para la investigación”. Incurre en lo mismo que denuncio en la primera parte del artículo. La investigación (la que emplea experimentación, claro) es la práctica de lejos más minoritaria o que menos animales emplea en total en comparación con otros usos como la alimentación. Y poner un caso particular para apelar a los sentimientos es manipulación. No estoy justificando los abusos que haya, los condeno también, pero no al precio de acusar indiscriminadamente a toda la comunidad científica que use animales de laboratorio.

      • Justicia 10 diciembre, 2012 en 19:05 #

        Roberto como habrás observado no defiendo ningún tipo de maltrato con ningún ser que no se puede defender y el cual se ve obligado a sufrir las consecuencias de un ser que se cree en todo su derecho para hacer con la vida de ese ser indefenso ( sea animal o humano) lo que le viene en gana en post de su criterio

        • roberprada 10 diciembre, 2012 en 19:49 #

          Es por la forma en la que te expresas. Si simplemente lo hubieras dejado en “no defiendo ningún tipo de maltrato con ningún ser que no se puede defender”, y paras ahí, no te podría decir nada. Es tu decisión y tu opción y tienes todo el derecho del mundo a pensar así, y lo respeto. El problema es que lo que añades después ya no parece tan objetivo, sino que parece cargado afectivamente, convirtiendo lo que inicialmente es una opción personal válida y respetable, en una diatriba personal dirigida a toda la comunidad científica sin excepción, de la cual dices de todo menos que es buena gente, no sé si me explico. Gente buena y mala la habrá en todas partes, pero por favor, no caigamos en el reduccionismo de convertir en gente insensible y sin escrúpulos a todos los científicos del planeta. El sufrimiento se minimiza todo lo posible. Los científicos no hacen “lo que les viene en gana”. Creo que se ha avanzado bastante y que la propia comunidad científica está cada vez más comprometida con el bienestar animal. Los habrá que se la sude, por supuesto, como también hay gente a la que “se la suda” el bienestar de otras personas (no ya de animales). Creo que aún queda mucho camino por recorrer, y también creo que las sociedades proteccionistas está bien que existan porque hacen presión en esa dirección. Pero también creo que hay que ser justos y reconocer las cosas. No pretendo decir que todos los científicos sean unos santos. Lo que quería transmitir con estos artículos es más bien que no todos los científicos son unos demonios. Que no es lo mismo.

          • Justicia 10 diciembre, 2012 en 21:31 #

            Roberto yo no digo si alguien es un demonio o no. creo que la sociedad mundial esta educada para menospreciar y abusar de los animales según su criterio, frente a esta educación estamos los que tenemos empatía con el dolor ajeno y los que ponemos voz a los que no se pueden defender, dentro de cualquier colectivo sin voz ni voto. y que no creemos ético que se abuse y se maneje la vida de nadie bajo el eslogan hace falta victimas para salvar la humanidad.
            Saliendo del contexto científico, los toreros dicen que han aportado mucho dinero al país gracias al sufrimiento de sus victimas.
            Como ves puede haber excusas, pero solo son eso excusas

  5. Justiciapat 10 diciembre, 2012 en 14:35 #

    ¿Complicado hablar de animales con derechos? ¿quien dijo por primera vez que no los tenían?
    Dejo una noticia “sensacionalista, manipuladas y sensacionalistas”
    Una realidad oculta a la que el Gobierno va a dar respuesta a través de la ley, que está prácticamente terminada y que busca acotar estas prácticas en el ámbito ganadero, cosmético, científico e incluso universitario. Este real decreto busca que la experimentación «se reduzca al mínimo, aplicando métodos alternativos». Así, el borrador nace con el propósito de que «no se les cause dolor, angustia, sufrimiento o daño duradero de manera innecesaria» a los animales.
    Ratones a los que se inyectan nicotina para ver cómo esta afecta a la memoria y han de nadar en una piscina, renos a los que les cosen los ojos para comprobar su sensibilidad a la luz… Ni tan si quiera el mejor amigo del hombre se libra de estas pruebas. El escándalo más reciente llega de Nueva Zelanda, donde se están utilizando perros para probar el efecto de las nuevas drogas de diseño, tan demandadas entre los jóvenes. Así, los perros se han visto obligados a tomar dosis letales –lo que se conoce como test DL50– de estas pastillas de nueva generación en una investigación auspiciada por el Gobierno del país que buscaba demostrar a través de ensayos clínicos la potencial adicción de estos psicotrópicos. De hecho, al finalizar el estudio, los animales se sacrificaron y se examinaron los tejidos de todos los sistemas de órganos.
    La Sociedad Protectora de Animales del país, los grupos de derechos de los animales y el partido de Los Verdes han calificado la investigación científica como «bárbara» y exhortan a los neozelandeses para luchar contra la propuesta cuando las comunicaciones públicas se requieren. «Cualquier prueba de este producto en animales es francamente repugnante. Si ya se sabe que no es beneficiosa para los humanos, no tiene sentido probarlo también en los perros», asegura Bob Kerridge, director de la protectora SPCA Auckland.

    Lo cierto es que esta prueba científica sería alegal en el país, en tanto que las nuevas drogas sintéticas se escaparían de la ley nacional que prohíbe a las compañías farmacéuticas experimentar con animales para medicamentos.

    «El Gobierno está comprometido con el mínimo uso de ensayos con animales, pero la cruda realidad es que científicamente, las pruebas con animales es inevitable para demostrar que los productos son seguros para los seres humanos», ha señalado el ministro de Salud, Peter Dunne, en relación a la polémica.

    …Y la experimentación animal continúa
    El movimiento contra la experimentación con animales logró el pasado verano en Italia que un juez interviniera en el criadero que la empresa Green Hill tiene al norte del país. Los 2.600 beagles del centro fueron liberados y confiados temporalmente a dos asociaciones de defensa de los animales para que después fueran cedidos a familias de acogida. La sentencia que ordenó la incautación de los perros sostenía que había indicios de que en el criadero el maltrato era habitual. Sin embargo, y pese a sentencias como estas, multinacionales como Procter & Gamble no han presentado la información pertinente para certificar que no testan con animales.

    • roberprada 10 diciembre, 2012 en 17:29 #

      Hola Justiciapat. El problema de esto es que pagan justos por pecadores, por así decir. Da la impresión de que se quiera condenar toda la investigación con animales porque existan casos abusivos que no sean convenientemente controlados. Creo que eso es un poco tendencioso, ¿no crees? Da la sensación de quieras decir: “eh, mira, mira estos casos, son horribles, hay que acabar con la experimentación animal ya”, cuando, bajo mi punto de vista, yo diría más bien: “estos casos son horribles y hay que tratar de evitar que se vuelvan a producir reforzando el control”, no eliminando toda la investigación con animales, ya que no toda ella es así. Por otra parte, tengo cierta tendencia a desconfiar o mirar con recelo las afirmaciones provenientes de asociaciones de este tipo, ya que no puedo saber fácilmente hasta qué punto son objetivas sus acusaciones. Sé que no lo son en sus pancartas, por generalizar tanto, y eso ya me motiva a desconfiar.

  6. a medias 10 diciembre, 2012 en 13:23 #

    Como persona que cursó biología siento discrepar. Es cierto que muchas investigaciones son necesarios el uso de animales. La regulación es necesaria, pero ¿insuficiente?. Luego que la moralidad de los cientificos es impoluta, perdona que lo dude, así por ejemplo, ¿Tiene sentido matar a 400 pollitos para cada uno de los alumnos de biologia para que cada uno tome una muestra para pasarlo con el microtomo? ¿Es de recibo matar mamíferos para estudiar los hábitos alimenticios de éstos? ¿Tiene sentido rociar con ddt una isla para estudiar las leyes ecológicas? ¿Qué moralidad tiene el ser humano para sacrificar y generar enfermedades en otros para la investigación? Dices la veterinaria, cuando al fin y al cabo esta cienca es una ciencia para el disfrute humano (veterinaria de campo para la ganadería o la urbana para los caprichos de los humanos teniendo mascotas). Qué esté regulado no significa nada, un país dictatorial puede tener regulaciones y no tienen que ser éticas sus acciones… Una cosa es intentar luchar contra el magufismo y otra es defender de esta forma el uso de animales en la ciencia

    • roberprada 10 diciembre, 2012 en 17:09 #

      Hola, estoy de acuerdo en que la regulación puede ser insuficiente. Convendrá conmigo en que lo que discutimos es la necesidad de la práctica en sí misma, y si está mal regulada o insuficientemente regulada, la solución será pues regularla mejor y no, por ejemplo, eliminar la investigación con animales, pues es necesaria en muchos casos. Por supuesto todo esto es discutible y siempre habrá casos y casos y todo puede ser matizable. Habrá científicos comprometidos y científicos más insensibles o “inhumanos”. No pretendo sentar cátedra en ningún momento. Es un tema muy polémico y delicado, con muchos cruces de intereses, y no puedo pretender abarcar toda su inmensa complejidad y matices en dos articulitos de nada. Pero sí creo que era necesario limpiar un poco la imagen de “científico torturador sin escrúpulos” que nos venden en muchas pancartas por cortesía de ciertos colectivos, y tal fin era el que perseguía. En cualquier caso, creo que se ha ido avanzando a lo largo de las últimas décadas. Pensemos que al principio no había regulación de ningún tipo, cero. Ni siquiera había anestesia. Ya digo que no pretendo hacer apología de la experimentación animal. Mi intención no es defender de manera absoluta y a cualquier precio el uso de animales en la ciencia, sino poner sobre la mesa ciertas acusaciones infundadas que suelen hacerse sobre ella.

      • Justicia 10 diciembre, 2012 en 19:11 #

        Roberto yo creo que si se invierte dinero en investigar alternativas para no experimentar con animales, tendrá el mismo existo que el visitar otros planetas, es decir que capaces somos y que es posible también, pero como decía al principio, sale hoy por hoy mas barato seguir investigando con animales que invertir en alternativas para no seguir cometiendo esas atrocidades en nombre de la humanidad …. porque de humano no tiene nada

        • roberprada 10 diciembre, 2012 en 19:59 #

          Es que yo creo que eso de “investigar alternativas”, dicho así, a secas, suena muy ingenuo e idealista. O es lo que pienso, vaya. No sé, es como decir que se investigue la manera de acabar con el hambre en el mundo o alguna cosa así. Creo que es un poco irreal. No se puede investigar cualquier cosa en cualquier momento e independientemente de las circunstancias, por mucho dinero que tengas y quieras invertir. No sé por qué es tan difícil de ver. Si quieres investigar cosas como un trastorno neurológico, qué alternativa puede haber: ¿plantas? ¿cultivos de tejido? ¿bacterias? ¿simulaciones? Las simulaciones creo que se ve lo limitadas que son. Para programar una simulación, tienes que saber de antemano todas las variables, conocer todos los procesos. Ese conocimiento no se tiene. Tú vienes a decir algo como: pues no sé, pero que piensen en ello que seguro que algo se les ocurre. Pues yo no soy tan optimista y no lo veo tan fácil. Ya hay mucha gente comprometida pensando en posibles alternativas, y las que hay son insuficientes para prescindir por completo de los animales en absolutamente cualquier tipo de investigación.

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