Sin dolor la vida es mas sabrosa

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Estas disfrutando de tu helado favorito con demasiada prisa. De repente sientes un intenso dolor desde un lado del cuello hacia los ojos, ¡cerebro congelado! El dolor presagia que el frío es excesivo. Pasan unos segundos y puedes seguir comiendo, ahora con mayor cuidado. La razón de tan común dolencia tiene dos hipótesis: cuando se ingiere algo muy frío, disminuye drásticamente la temperatura en el paladar. Los pequeños capilares sanguíneos que irrigan a las células en esa zona se contraen al sentir el repentino frío. Al contraerse, los vasos se estrechan y el paso de la sangre disminuye. Eso significa que en otros lugares, la sangre no fluye como debiera. Es como un cuello de botella. Eso provoca un aumento de presión en algunos puntos de la cabeza. Esa variación de presión es la que provoca el dolor de cabeza. Otra explicación cuenta que hay ciertos nervios que se encuentran en el paladar que transmiten la información del frío repentino y hacen que el cerebro procese esa información enviando inmediatamente las señales que producen la vasoconstricción de los capilares y posterior vasodilatación. Por esta razón no sólo duele en la zona afectada, sino también en algunas otras zonas como la región frontal del cerebro, detrás del ojo o en los lados.

Una sensación similar ocurre cuando pasamos demasiado tiempo frente al computador, estamos resfriados, no hemos dormido bien, tuvimos una contrariedad, estamos tratando de dejar el cigarrillo, o tuvimos un extenuante viaje en avión. Los motivos para un dolor de cabeza son variados y no todos pueden explicarse como en el caso del helado, de hecho uno de los padecimientos de este tipo, la migraña, aun no puede explicarse ni diagnosticarse completamente. Esto se debe a que el dolor de cabeza no es un suceso único, sino una cadena de sucesos. El cerebro como tal no siente dolor, pero los cambios químicos que se producen en él, o a sus alrededores pueden afectar a los vasos sanguíneos o a los músculos de cuello o cabeza y esto provoca el dolor. En general estas alteraciones están asociadas a los cambios de concentración en los neurotransmisores que a su vez ocasionan la dilatación o contracción de los vasos sanguíneos.

Tal como lo dijimos aquí el dolor es nuestro compañero, queramos o no, en el transcurso de nuestra vida. Puede ser pasajero como en el caso del helado o crónico en situaciones como una migraña recurrente.

En un caso completamente diferente, y más radical, surge la pregunta: ¿duele morir? La respuesta pasa por entender el proceso del dolor. Como ya sabemos, y de forma muy simplificada, la ruta del dolor va desde los receptores tisulares hacia la médula espinal y finalmente a los nocireceptores cerebrales. Siempre que exista una conexión dentro de esta ruta es posible sentir dolor, una vez rota la conexión el dolor cesa y la persona muere. Conclusión: el proceso hacia la muerte podría ser muy doloroso.

Desde hace mucho tiempo los seres humanos hemos tratado de aliviar o en caso inevitable de apresurar el dolor. Para muestra digamos que en las ejecuciones públicas de antaño se procuraba ser lo “más humano posible”, tratando de Decapitaciónminimizar el sufrimiento infligido. La guillotina por ejemplo, se consideraba menos dolorosa que la ejecución con hacha o el ahorcamiento, debido al filo de la cuchilla y al vertiginoso impacto. La muerte con guillotina se produce por la rápida separación entre el cerebro y la médula espinal, con un agudo e intenso dolor que “solo” dura entre dos a tres segundos, momento después del cual se pierde la conciencia (y la cabeza). De todas formas todo depende de la pericia del verdugo a cargo. No en vano se cuenta que cuando María Estuardo, reina de Escocia, fue ejecutada por orden de su prima Isabel I (en el castillo de Fotheringhay el 8 de febrero de 1587) la jornada fue terrible. El decapitador no fue del todo práctico, su hacha no acertó el cuello en el primer golpe y dio en la nuca. El segundo golpe seccionó el cuello a excepción de los tendones, sin lograr cortar totalmente la cabeza de la desgraciada María. Para lograr su cometido el ejecutor debió recurrir a cortar la piel restante y los cartílagos mediante el método del cuchillo. Según el relato de uno de los horrorizados espectadores (se cree que había alrededor de 300) los labios de la reina se movieron dejando salir un prolongado quejido de dolor y sus sirvientes creyeron oír que susurraba las palabras: “Buen Jesús”. No quedó la menor duda: ¡el dolor fue espantoso! 

En condiciones menos dramáticas, el tratar de disminuir el dolor siempre ha sido uno de los anhelos del ser humano. Esta condición se llama analgesia, y ocurre sin pérdida de conciencia o de reflejos. Sus primeros, aunque prácticamente imperceptibles, logros ya se dieron en el siglo XVI cuando Paracelso logró la síntesis del éter y describió su efecto aletargante en pollos.

Las sustancias que tienen la capacidad de bloquear la sensibilidad al dolor, ya sea en parte o todo el cuerpo y con compromiso de conciencia por niveles se conocen como anestésicos. Los suaves, locales o parciales no comprometen conciencia, pero los necesarios en intervenciones quirúrgicas necesitan la progresiva pérdida de conciencia y de reflejos, en conjunto con la relajación muscular. La anestesia ha sido propuesta como uno de los veinte mejores inventos del siglo pasado, y a pesar de su débil comienzo se afianzó hacia finales del siglo XIX. Es muy interesante recalcar que el descubrimiento de los primeros agentes con capacidad anestésica va en paralelo con el auge que experimenta la química durante dicho siglo. Los agentes que dieron lugar a la anestesia general fueron en primer lugar de naturaleza gaseosa (fácilmente volátiles), y algunos de ellos todavía forman parte de la práctica médico-veterinaria actual.

La búsqueda de un agente que eliminara el dolor es antigua, pero no fue hasta 1848, con el uso del cloroformo, cuando se obtuvo uno realmente eficaz. Ese año, en el hospital de Edimburgo, el obstetra escocés James Simpson y el doctor John Snow, que manejó el aparato “cloroformizador”, practicaron el primer parto indoloro de la historia, un parto tan feliz para la madre que la niña nacida fue bautizada precisamente como Anestesia. Así y todo dicha intervención no estuvo libre de polémica, pues la tradicional sociedad Inglesa debatía sobre si el alivio de los dolores del parto no contravenía las leyes boda-reinavictoria5--zdivinas. No fue la religión quien salvo la situación, fue la oligarquía. John Snow, oficiando como médico de la corona, aplicó cloroformo exitosamente en los partos octavo y noveno de la reina Victoria, especialmente fue notable en el largo alumbramiento de su hija Beatriz el 14 de Abril de 1857. Resultado: la monarquía aprobó al cloroformo como agente contra el dolor y la reina, agradecida, nombró Sir a Snow. Sin embargo la primera intervención con anestesia general, ocurrió 15 años antes, en 1842, la operación consistió en la extirpación de un par de quistes en el cuello de un paciente. Fue realizada por Crawford W. Long quien administró éter impregnado en una toalla durante el proceso. Terminada la intervención el paciente manifestó no haber sentido dolor alguno. Conocido el potencial del éter se usó en espectáculos circenses y demostraciones en escuelas de medicina.

No obstante, los inicios de la anestesia se llevaron a cabo mediante hipnosis y en muchos casos con whisky. Se creía en que un anestésico debía ser un potente inductor del sueño. El término proviene del griego anaiesthesia (ἀναισθησία), que significa insensibilidad. Tomando la mitología griega Hipnos era la personificación del sueño. Era gemelo de Tánatos, que representa a la muerte sin violencia. Es anecdótico que entre las pertenencias de Hipnos se incluyan un cuerno de opio inductor de sueño (de donde se obtiene un potente analgésico, la morfina), y una antorcha invertida (que representa el sopor). Morfeo (que da nombre a la morfina), el dios del sueño, es el principal ayudante de Hipnos y evita que los ruidos lo despierten. Bajo la lupa científica, un anestésico general es la sustancia que bloquea todos los centros de alerta del cerebro, de manera que una persona pierde la memoria, la sensación de dolor y experimenta un sueño profundo generado artificialmente.

morfeo e iris

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Después del éter el otro gran agente anestésico (todavía en uso) es el óxido nitroso que fue sintetizado por primera vez en 1772 por Joseph Priestley, y postulado como probablemente útil en cirugía hacia inicios del 1800. La síntesis de Priestley ocurrió a partir de la reacción entre el óxido nítrico y hierro: 

2 NO(g) + Fe(s) -----> FeO(s) + N2O(g)

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El N2O, también conocido como gas hilarante o gas de la risa es un gas incoloro ligeramente tóxico. Priestley notó su moderada solubilidad en agua, su olor dulzón y su efecto sorprendente sobre una astilla al rojo (la madera expuesta al gas, se encendió por completo, quedando reducida a cenizas casi de inmediato). Contemporáneo a Priestley, Joseph Black obtuvo óxido nitroso a partir de la descomposición térmica (termólisis) del nitrato de amonio

NH4NO3  ----------> N2O(g) + 2H2O

Con el producto de la reacción, Black demostró a sus alumnos de medicina las extrañas propiedades del gas. Uno de los estudiantes que presenció la conferencia de Black era Thomas Beddoes, quien luego fundó el Instituto Neumático para el tratamiento de enfermedades pulmonares por medio de la inhalación de gases. La “joya” del instituto resultó ser Humphry Davy, un joven químico y poeta aficionado, quien investigó los efectos de diferentes gases en el cuerpo humano. Davy experimentó consigo mismo usándose como “conejillo de indias”. Entre otros gases de nitrógeno, Davy probó el óxido nítrico (NO), sumamente tóxico, que provocó una severa reacción en su cuerpo. Después de recuperarse del percance, probó, con más suerte, el óxido nitroso. Determinó que su inhalación provocaba pérdida del control en las emociones, con alegría o tristeza no reprimida, y una conducta desinhibida. De las Sir Humphry davycuidadosas notas de Davy podemos conocer lo que apuntó: “Inhalar este gas provoca la plenitud para el corazón, acompañada por la pérdida de la sensación y de la fuerza de voluntad, un sentimiento análogo al producido en los primeros estados de la intoxicación.” En otro apartado consignó: “un estremecimiento altamente placentero” y “la disposición al movimiento muscular y al estado de felicidad”. El gas pronto se conoció como “hilarante”, se volvió muy popular, a tal punto que se usó para la diversión en fiestas y las demostraciones públicas fueron muy concurridas. Davy también anotó sus propiedades anestésicas e incluso sugirió (sin probarlo) que podría usarse como anestésico en operaciones sencillas; no fue hasta 1844 que el dentista norteamericano Horacio Wells, lo usó por primera vez en una intervención para alivio del dolor en humanos. 

En la misma senda de acontecimientos, el también dentista William Green Morton, un asociado de Wells, aprendió el uso del óxido nitroso, pero no pareciéndole suficientemente potente para realizar actos quirúrgicos complejos, patentó un nuevo agente anestésico llamado Letheon que no era más que éter; su aplicación resultó un éxito y brindó muy buenas ganancias para Morton.

Entre otros agentes anestésicos que se han usado están el cloruro de etilo, el etileno y el propileno (estos dos últimos gases se usan actualmente para la producción de plásticos), pero su uso se limitó y finalmente se prohibió por relacionarse con efectos secundarios indeseables y potencialmente mortales. Actualmente poseemos un arsenal de compuestos usados como anestésicos. Entre los más conocidos como anestésicos locales tenemos la benzocaína y la lidocaína. Para anestésicos generales que se administran por vía intravenosa podemos citar: propofol, tiopental y ketamina. Por vía respiratoria se emplean el halotano, isoflurano, desflurano y sevoflurano (todos compuestos halogenados), además del ya ultra conocido óxido nitroso. En otros usos, como analgésicos mayores se usan opioides naturales como la morfina o sintéticos como fentanilo, petidina y remifentanilo.

sevofluorano

Así que en buena parte hemos logrado derrotar al dolor. Si Hipnos y Morfeo fueran reales, de seguro que estarían muy satisfechos por los logros de sus prodigiosos hijos humanos. 

Alexis Hidrobo P.

Nota: Este post participa en el XXVIII Carnaval de Química, que se aloja en el blog Flagellum del reconocido divulgador Ramón Andrade (@3DCiencia). 

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5 Comentarios en “Sin dolor la vida es mas sabrosa”

  1. ununcuadio Octubre 4, 2013 at 3:22 pm #

    ¡Excelente entrada!

    Aunque debo ser demasiado sensible, casi me da algo imaginándome la ejecución de María Estuardo 😛 pero me ha gustado mucho

    • alexis Octubre 4, 2013 at 6:32 pm #

      Gracias, no lo creas (lo de la sensibilidad) cuando yo lo escribía también me sentí algo alterado. Ademas creo que es bueno tener sensibilidad ante las situaciones que puedan suceder con personas, otros seres vivos e incluso el planeta. Por falta de sensibilidad (e inteligencia) la humanidad ha hecho cosas realmente terribles. Un saludo y gracias nuevamente.

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