Ciencia y ficción

Cabezon

0423-planetstoriesVivimos una época en que la inmediatez lo puede todo, y eso vale también para la literatura. Me veo en la necesidad de definir en no demasiadas palabras unos conceptos y unas ideas que bien podrían requerir cientos de páginas. O de megas de información digital.

Lo que está claro es que no puedo usar un tweet para definir la ciencia ficción. ¿O tal vez sí? Vamos a consultar la Wikipedia.

Dice que la ciencia ficción «Es un género especulativo que relata acontecimientos posibles desarrollados en un marco puramente imaginario, cuya verosimilitud se fundamenta narrativamente en los campos de las ciencias físicas, naturales y sociales». El texto sigue, por supuesto, pero nos ha salido un tweet de 109 caracteres, lo que es aceptable, ¿no les parece?

Bueno, pero el título de este artículo dice «ciencia Y ficción». ¿Por qué esa «y»? pues porque no voy a hablar de la ciencia ficción a secas sino de la ciencia, la ciencia ficción y, de paso, la fantasía.

El término inglés de «science-fiction» (traducido como ciencia ficción y a veces como fantaciencia) fue acuñado en 1926 por Hugo Gernsback para definir una literatura que empleara la ficción como forma de difundir la ciencia. Su idea fue mezclar la ficción especulativa con  la ciencia, para darle así más verosimilitud a los relatos y para que la ciencia llegara al gran público, sobre todo en las llamadas revistas «pulp», así llamadas por su papel de baja calidad. Eran como lo que en España llamaban «libros de a duro».

En otras palabras, la ciencia ficción busca combinar los criterios científicos con la ficción especulativa, dándole así cierto grado de verosimilitud a los relatos.  No es necesario que en un texto de ciencia ficción aparezcan científicos, ni inventos raros o alta tecnología; lo que nos puede permitir decir que es ciencia ficción es que sea posible, más o menos dependiendo de las circunstancias. Ni siquiera hace falta que un relato de ciencia ficción esté ambientado en el futuro o en otros mundos.

La fantasía es lo que ya no es ciencia ficción, o sea lo que no es creíble o es imposible. Por ejemplo, relatos de hombres lobo, fantasmas, vampiros o zombis, muertos vivientes. Y sin embargo hay un subgénero de zombis que podría ser considerado ciencia ficción porque parte de argumentos creíbles, como que un virus convierte a las personas en zombis.

Y es que los límites entre la ciencia ficción y la fantasía no están tan claros como pueda parecer. Por eso se suele distinguir entre la ciencia ficción rigurosa («hard») y la no tan rigurosa, o «soft» que acepta planteamientos tan dudosos como la telepatía, o incluso se superpone a la fantasía de tal modo que no se sabe si es de uno u otro género.

Incluso los autores discrepan sobre lo que es hard. Por ejemplo, en los viajes espaciales, el simple uso del hiperespacio como medio de alcanzar las estrellas ya es discutible, pues no se ha demostrado. Según eso, la mayoría de las novelas de Isaac Asimov no son hard, algo difícil de aceptar.

Lo mismo podría decir del llamado «space opera», un subgénero que podríamos dejar en la ciencia ficción no rigurosa. Las películas de Star Wars, por ejemplo, son claramente space opera. ¿Por qué? Uno, hacen uso del hiperespacio tranquilamente. Dos, no se molestan en darle verosimilitud científica a los planteamientos usados, como el sable láser, algo que no parece posible por lo que sabemos de la luz. Y tres (para mí lo más grave), ¡porque las explosiones no hacen ruido en el espacio! Cada vez que se oye una explosión espacial en una película, se gana la etiqueta de space opera.

La ciencia ficción ha cumplido, en parte, su labor divulgadora, tal y como pretendía Gernsback. Muchos científicos, astrónomos sobre todo, e incluso astronautas han decidido serlo después de leer las viejas revistas pulp, con su descripción de aventuras en Venus o Titán. Y ha influido en la sociedad actual: el término «robot» procede de una obra de teatro de Karel Capek, que constituye un antecesor claro de ciencia ficción. El término fue usado ampliamente luego por Asimov, creando incluso una nueva ciencia, la robótica, algo que, como sabemos, existe hoy en día.

Y, por descontado, los viajes espaciales son hoy una realidad gracias a que muchos autores de ciencia ficción los creyeron posibles en el siglo 19 o en la primera mitad del 20.

Para terminar, si queréis saber más de ciencia y ficción, asistid a la sesión Ciencia y Ciencia Ficción el sábado 16 de abril de 2016 a las 16:45 en Desgranando Ciencia.

Sesión 5: Ciencia y Ciencia Ficción

  1. Carlos Lobato. IES La Campiña (Sevilla).
  2. Jorge Fernández. Divulgador Freelancer. “Biología Pokemon”
  3. Arturo Quirantes. Universidad de Granada.
  4. Laura Morrón. Next Door Publishers.
  5. Carlos Romá Mateo. Universitat de Valencia. “El camino hacia Hyperion – Una historia real… basada en hechos ficticios”.
  6. Sergio Palacios. Universidad de Oviedo.

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