¡No hay olvido que valga! 21 de septiembre, Día Mundial del Alzheimer

No me pidas que recuerde aquellos momentos que vivimos juntos ni siquiera que me recuerde a mí misma; estoy triste y perdida pero no soy capaz de recordar ni de saber nada más.
Y empiezo a olvidar…

21 de septiembre Día Mundial del Alzheimer

Hoy, 21 de septiembre, es el Día Mundial del Alzheimer y me gustaría escribir unas líneas sobre esta enfermedad que sufren cada día más personas.

¿Qué es el Alzheimer? El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como un deterioro cognitivo con trastornos conductuales. Es la forma más común de demencia entre las personas mayores. Y ahora bien, ¿qué es la demencia? La demencia es un trastorno cerebral que afecta gravemente la capacidad de una persona de llevar a cabo sus actividades diarias.

Vistos estos conceptos básicos pasemos a ver qué le ocurre al cerebro de una persona con esta enfermedad. Cuando una persona presenta Alzheimer su cerebro, es decir, su tejido cerebral experimenta una serie de cambios microscópicos que van a dar lugar a una pérdida progresiva pero constante de acetilcolina. ¿Y qué es la acetilcolina? La acetilcolina es una sustancia química vital para el funcionamiento cerebral, es decir, es un neurotransmisor (que son las sustancias encargadas de transmitir la información de una neurona a otra) que se produce en las neuronas y es necesaria para que el impulso nervioso se pueda transmitir y la información llegue a su destino.
En la enfermedad el Alzheimer lo que ocurre es que al haber una falta de acetilcolina se produce un deterioro del rendimiento de los circuitos cerebrales. Es cierto que sabemos que se genera una bajada de los niveles de este neurotransmisor pero no sabemos cuál es la causa de la enfermedad ya que al parecer intervienen diversos factores.

En cuanto a los síntomas, en un principio surgen pequeñas pérdidas de memoria hasta el punto en que estas pequeñas pérdidas se vuelven incapacitantes. Además, se altera la capacidad de razonamiento, desorientación espacial, apraxia (que es la pérdida de control sobre los propios músculos hasta tal punto en el que se es incapaz de vestirse) y en la etapa final de la patología la persona se vuelve totalmente dependiente.

Por otro lado, para prevenirla hay dos puntos clave siendo el primero la detección precoz de los síntomas, ejercitar la memoria y la función intelectual. Y el segundo mantener una dieta equilibrada y unos hábitos de vida saludables.

Para finalizar hablaremos un poco sobre el tratamiento, el Alzheimer es una enfermedad de evolución lenta y por el momento no existe ningún tratamiento que sea capaz de revertir el proceso neurodegenerativo pero hay fármacos como los inhibidores de la acetilcolinesterasa (que es la enzima encargada de degradar la acetilcolina) por lo que si inhibimos la enzima que elimina la molécula encargada de la comunicación neuronal aumentamos los niveles de esta acetilcolina, que son los que están disminuidos en esta patología, retrasando así la progresión de la enfermedad.

Además, se suelen administrar fármacos neurolépticos para los síntomas psicóticos que suelen aparecer, siendo esto posible cuando la demencia es moderada.

Como curiosidad, el otro día en clase veíamos que se cree que alteraciones en los receptores no NMDA están implicadas en el Alzheimer. Los receptores no NMDA son un tipo de receptores que se engloban dentro de los receptores ionotrópicos glutamato/aspartamo. Se llaman ionotrópicos porque son receptores acoplados a canales iónicos, es decir, que cuando se une el ligando a ellos el canal se abre y entra o sale un ión produciendo la respuesta.
Hemos visto como esta enfermedad lleva a la persona a ser totalmente dependiente por lo que yo me hago la siguiente pregunta, ¿quién cuida al cuidador? Somos nosotros los que debemos implicarnos de la manera en que podamos, a ayudar a estas personas y a sus familiares porque el Alzheimer golpea los cerebros de los enfermos pero también los corazones de los familiares. Habrá enfermos y enfermedades incurables pero nadie es incuidable.

Me gustaría cerrar estas líneas citando a Gabriel García Márquez:

La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y como la recuerda para contarla. La muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

María Martínez Luna

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