“NANOCOSMOS: Un viaje a lo pequeño”

Cuando empezamos este proyecto no sabía muy bien adónde íbamos a llegar, qué resultados obtendríamos desde un punto de vista técnico (yo, que no tengo ni idea de cine). Pero sí sabía lo que queríamos contar. Y sacar adelante una peli de 40 minutos en seis meses… pues qué queréis que os diga, es un puro estrés. El mérito de toda la parte visual y de la forma en que se cuenta la historia es todo de la productora y su equipo: Luz Lux.

Sé que suena fatal, pero mientras estás inmerso en el proceso no disfrutas porque estás sufriendo por los plazos, los imprevistos (inevitables), la burocracia (también inevitable), las gestiones que a veces te superan, las dudas a mitad de camino, el ir solventando a salto de mata porque te haría falta un año entero para hacer algo así, el no saber (que me meto en camisas de once varas, y mira…) y el pedir, pedir, pedir y que, afortunadamente, tus colaboradores y colaboradoras sean tan estupendos que te lo pongan todo fácil (aunque a veces haya tenido ganas de llorar de puro agotamiento).

Hale, ya está. Ahora es vuestro (o casi). Porque se ha financiado con fondos obtenidos en la convocatoria de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad y el tiempo y el esfuerzo de miembros del CSIC y otras instituciones españolas y francesas. Lo hemos estrenado en el Museo de Ciencia y Tecnología de Fecyt de Coruña (gracias, habéis sido unas anfitrionas de lujo) y la verdad es que fue una pasada: tras la proyección la gente estuvo haciendo preguntas durante una hora a uno de los responsables científicos del proyecto, José Cernicharo (hola, jefe) y al director y a mí (menos, que lo que mola del proyecto es la ciencia que cuenta).

A partir de ahora queremos que circule durante un año por centros de ciencia (museos, planetarios, centros culturales varios, festivales, etc.) y luego lo subiremos a internet a la web del proyecto NANOCOSMOS.

¿Que de qué trata?

Pues os dejo el tráiler, pero os adelanto que el polvo de estrellas es el pretexto para hablar de las personas, del viaje hacia el conocimiento y de nuestras inquietudes como especie porque, como decía Sagan, “Somos materia que intenta comprenderse”.

 

P.D.: Me gusta pensar que, pese a la lamentable situación de la ciencia en España, lanzamos un mensaje atemporal de esperanza, una declaración de amor por la ciencia. Al menos, esa era nuestra intención.

 

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