De células y de célulos

Querido amigo/a, te voy a contar una pequeña historia que yo sé que ya conoces. Tú ves porno. Si… No lo niegues. Yo veo porno, tú ves porno, Ella/Él ve porno, nosotr@s vemos porno y no sigo porque me conjugo aquí todo el verbo del tirón. El caso. A ti te han puesto toda la vida, a la célula como una estrella del porno: Si es hombre, tiene un pene de 80 cm, está cachas que no veas y te hace malabares en la cama, cual machote que es; si es mujer, tiene las tetas como dos carretas, pesa 20 kilos y tiene un culazo. Pero, además, lo peor, es que todos tenemos que ser así. Y ahora te digo yo, ¡pues no! ¡Que le den a los artificios! ¡Y que le den a las células! Hombre ya… Porque, aunque tu no lo creas, estás lleno de célulos. Y de células, claro. Pero de esas… menos. Me explico.

Un célulo no es nada menos, ni nada más, que la versión moderna de la célula. No está de moda ser perfecto. Un célulo, no lo es. Cuando por tus oídos llega la palabra ‘célula’, tu cabeza se imagina, casi instintivamente, una estructura perfecta y simétrica. Aunque, totalmente anodina. Yo, hoy, y, únicamente para este artículo, decido llamar célulo a cualquier célula que no adopte la forma de célula que te acabas de imaginar en tu cabeza cuando lo has leído. Pero, recuerda, cuando acabes de leerlo, la palabra célulo dejara de existir, ¡caput! Hay que tener un mínimo de rigor.

Voy a entrar en materia que las palabras se me van de las manos. Amo a ve, tu cuerpo está formado por órganos, los cuales ejercen una o varias funciones vitales para nosotros. Así mismo, tus órganos, están formados por diversos tejidos. Y los tejidos son formados por células y, bueno, hoy y solo hoy, por célulos. En particular, hoy os voy a hablar de las células y célulos del tejido epitelial. Los tejidos epiteliales, entre otras cosas, constituyen el revestimiento de distintos órganos, como el hígado o la piel en humanos. El epitelio funciona como una barrera de intercambio que posibilita que el organismo funcione correctamente y, para que esto ocurra, las células deben estar muy pegaditas entre ellas, permitiendo que entre y salga lo que le venga en gana. Ahora es cuando tu imaginación vuelve a la palestra. Te acabas de imaginar una fila de células todas juntitas, rectas y simétricas. ¡Pues no! ¡No lo hagas! Porque la realidad no es así: los órganos toman la forma necesaria para ejercer la función que la evolución les ha determinado. Es decir, su función. Por ello, es bastante complicado que cuando un tejido tiene que cubrir órganos difíciles respecto a su forma (imagínate algo así como una montaña rusa), con células… ¿Qué elige? ¿Células o célulos? Ya te digo yo, que células perfectas y simétricas, no. Porque que la vida es así: azarosa y desordenada. La vida a nivel de micras es más de lo mismo. Hay cambios que deben ocurrir en cuestión de horas y, para ello, las células deben cambiar de forma, dividirse, moverse y morir. Y todo ello es necesario que ocurra, en muchas ocaciones, conjuntamente. No olvidemos que pasamos de una bola de unas cuántas células a ¡30 billones de ellas! ¿Te imaginas todos los cambios que se necesitan para llegar hasta ahí? Las células deben ser lo suficientemente elásticas, adaptando su forma, para conseguir que el tejido tome su apariencia final. Por ello, los tejidos no pueden estar formado por células, sino por célulos.

He dejado las expectativas un poco altas para el pobre célulo y, éste, no es más que un/a chic@ normal. A los egipcios, yo diría, que les gustaba bastante su forma, y es que, en su estado natural, un célulo suele tomar la forma de pirámide cortada, con su cara de arriba bastante diferente en tamaño respecto a su cara de abajo. Los geómetras lo llaman ‘tronco’, no sé yo si tengo la suficiente confianza con él todavía... Para mi, y para que los biólogos nos entiendan, los célulos toman forma de botella (o bottle shape). Realmente, forma de botella es un término bastante acertado para un célulo. ¿Tú cómo te imaginas una deidad griega, como la célula, después de unas cuantas cervezas? Borroso, como mínimo, ¿verdad? Pues así es como te lo tienes que imaginar, como una célula con un par de cervezas. Aquí ya estamos empezando a hablar tu idioma, ¿eh? Aunque aquí no hay peleas con las marcas, no os preocupéis, no voy a ponerme a discutir si es Cruz… Dejémoslo.

Bueno, pues si el célulo que te había puesto llevaba un par de cervezas, el que te voy a presentar hoy y en exclusiva divulgativa, VA COMO UNA AUTÉNTICA CUBA. Hasta hace nada, los investigadores creían que los célulos eran normalitos, un poco estilo célula y siendo sociables lo justito. Sin embargo, hace relativamente poco, van, unos españoles, con su desparpajo habitual, y descubren que existe otra forma de célulo. ¡Habrase visto! Cabe decir que es una, bastante especialita, pero muy útil. Cuando los órganos son tirando a complicadillos (como si no lo fueran todos) con relación a su forma, estos célulos son necesarios. Lo llamaron escutoide (scutoid en english pitinglish) y, aunque es una historia más corta, que ésta del célulo, no tiene desperdicio (Gómez-Gálvez et al. 2018). Hasta ahora, una célula tiene una cara superior y una cara inferior, como un prisma. En una célula, ambas caras tendrían los mismos vecinos-célula, y estos, se mantendrían por todo su cuerpecito de célula. Sin embargo, los célulos descubiertos, tienen como particularidad que son más sociables; más españoles. Es decir, los escutoides conectan con unos vecinos en su cara superior y, a mitad, deciden que quieren conectar con alguna célula distinta (o dejar de estar con otra). Por tanto, son células que están conectadas con más células de lo normal. Como peculiaridad, se ha visto que cuanto más alta es la célula y más curvo el tejido, más escutoides aparecen. Tiene todo el sentido del mundo: cuando estas condiciones se dan, el estrés de la célula aumenta y, básicamente, deciden darse a la bebida. Por algún lado tenia que salir... y el, antes conocido como, célulo, pasa a ser un escutoide, aumentando exponencialmente sus posibilidades de conocer a otra gente en el bar, o dónde carajo se tome las copas. Dada la simpatía adquirida por estas copas de más, el escutoide adquiere una serie de propiedades interesantes. Primero, sus caras serán curvas permitiendo así, estar bien juntitas a sus vecinas. Y segundo, a mitad de una de sus aristas que unen sus caras, encontraremos, al menos, un vértice. Para los geómetras, una célula sería un prisma y un célulo sería un tronco. Gracias a las dos características mencionadas no puede ser, ni lo uno, no lo otro. El escutoide tiene nombre propio, y casi denominación de origen, porque en geometría no existía hasta ahora uno igual a él.

Pero... ¿por qué esta forma tan estrambótica y no otra? Las células epiteliales no pueden tener una forma cualquiera. Dado que a las células les gusta mucho el roce, se encuentran enlatadas sin hueco entre ellas (así se comunican) y, por ello, no pueden juntarse de cualquier manera. Por ejemplo, es muy improbable que te encuentres células (sanas) con forma de estrella en un epitelio. Esto tiene varias explicaciones. Primero, la biológica: las células necesitan tener su espacio interno para sus intimidades y demás procesos biológicos. Segundo, la física: hay muchos tipos de fuerza ejerciéndose en la estructura celular. Entre ellas, la tensión que debe existir para mantener las paredes y que las células estén juntitas (piensa que las paredes de una célula animal son muy parecidas a las de una burbuja). Pues, parece que los escutoides minimizan la energía, en particular la tensión de línea de cada célula. Además, la presencia de escutoides se ha confirmado en pompas de jabón (Mughal et al. 2018), dónde la tensión de superficie está en equilibro. Es que estos físicos son como críos, ¡les encanta jugar! Y tercero, la matemática… ¡Espera! ¡Un segundo! Que me acaban de llamar los matemáticos… Me comentan que no, que todavía no les ha dado tiempo a ver las implicaciones matemáticas de la forma geométrica de escutoide. Sorry. Aunque sí nos pueden decir que el ruso Gueorgui Voronói estuvo muy presente en el origen de los escutoides. Por estas razones, la columna, el prisma o el escutoide son formas geométricas que respetan a las células, dejándoles su espacio vital. RESPECT.

Volvamos al símil cervecero, que te ha encantao. Pongamos al tipico british, estirado y altivo, al cual llamaremos Donald. Donald es inglés, tiene 26 años y le gusta el fútbol, es del Tottenham. Es una célula. Ahora, como buen inglés, se va al pub a hablar con algunos colegas (tampoco muchos, 6 de media, según Euler) y toma unas cervezas. Está en forma de célulo, un poco tocadillo, pero, en general, decente. Donald ha decidido venirse para España y ¿a dónde? ¿Te suena Magaluf? ¿o Benidorm? Donald tiene pensado desfasarse a lo bestia y conocer a un montón de gente. Después de beberse todo lo que encuentre que contenga alcohol, pasará a ser un escutoide en toda regla. No sabemos si, como en Donald, el escutoide es una etapa momentánea en la vida de una célula, con más resaca o menos, pero si en algún momento fue escutoide, quizás lo sea para siempre. ¿Veremos pronto Escutoides Anónimos? Maybe.

Donald en su estado de célula, célulo y escutoide.
Imágenes modificadas y tomadas de https://www.flickr.com/photos/merfam/ y https://www.flickr.com/photos/66525489@N04/

En resumen, los españoles lo hemos vuelto a hacer. Nos encanta disfrutar de la vida. Y no podíamos descubrir otra cosa: Una célula borracha y altamente sociable, el escutoide. Ya solo le falta ser vaga para tener el pack completo de topicazos y, en vez de escutoide, le llamamos cuñao. Si es que no tenemos remedio…

 

Pablo Vicente Munuera (PhD Student in Computational biology)
pvicente1@us.es
Cell biology department
University of Seville

Institute of Biomedicine of Seville (IBiS)
University Hospital Virgen del Rocío/CSIC/University of Seville
http://lmescudero.blogspot.com.es

Referencias:

Gómez-Gálvez, Pedro, Pablo Vicente-Munuera, Antonio Tagua, Cristina Forja, Ana M. Castro, Marta Letrán, Andrea Valencia-Expósito, et al. 2018. “Scutoids Are a Geometrical Solution to Three-Dimensional Packing of Epithelia.” Nature Communications 9 (1). Nature Publishing Group: 2960. doi:10.1038/s41467-018-05376-1.

Mughal, A., S. J. Cox, D. Weaire, S. R. Burke, and S. Hutzler. 2018. “Demonstration and Interpretation of Scutoid Cells in a Quasi-2D Soap Froth,” September. http://arxiv.org/abs/1809.08421.

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