Enfermedades bucodentales, hipótesis y bacterias

Hay que admitirlo: no nos gusta ir al dentista. Probablemente la culpa sea nuestra, y es que la mayoría de las veces vamos cuando ya es demasiado tarde y poco se puede hacer. Sin embargo, parece que en los últimos años estamos empezando a entender la importancia de la higiene bucodental para nuestro estado de salud general. Aunque parezca mentira hay enfermedades cardiovasculares o infecciones bacterianas como la diarrea que pueden comenzar en la boca.

Muchas (pero que muchas) bacterias, pero también protozoos, virus y hongos viven en nuestra boca y todos juntos forman lo que se llama la microbiota oral. Hoy en día se sabe que la microbiota juega un papel muy importante en nuestra salud. De hecho, dos enfermedades de la boca tan comunes como son la caries y enfermedad periodontal (gingivitis y periodontitits) están causadas por bacterias que viven en nuestra boca. Por eso, saber que bacterias forman nuestra microbiota oral y entender como interaccionan unas con otras es imprescindible para poder desarrollar nuevos y/o mejores tratamientos para diferentes infecciones bacterianas orales.

En la boca pueden vivir más de 800 especies de bacterias, pero en una persona sana no suele haber al mismo tiempo más de 100 o 200 especies diferentes. Esto se debe a la redundancia funcional, que es que existen diferentes grupos de microorganismos que pueden realizan las mismas funciones dentro de la microbiota pero con que haya alguna bacteria que cumpla dicha función dentro de la boca es suficiente. Es como cuando en un grupo de amigos cada uno cumple un papel. Siempre hay alguien que compra los regalos, otro organiza las cenas, etc.

Factores que influyen en las bacterias de nuestra boca. Modificado de Marsh et al., 2016.

La boca es un sistema muy complejo así que vamos a tener unas bacterias u otras en función de una gran cantidad de factores. Los más importantes son el ambiente, la genética, la edad, y por supuesto nuestra forma de vida. Por ejemplo, todas nuestras bacterias cambian a medida que envejecemos por diferentes causas como son la aparición de los dientes o los cambios hormonales. También las diferencias genéticas y de la actividad de nuestro sistema inmune, así como la dieta y nuestros hábitos van a influir en nuestras bacterias. Todas estas variables y la importancia que tiene para que se llegue a producir la enfermedad pueden ser diferentes en personas distintas y, por supuesto, también pueden cambiar a lo largo de la vida de una misma persona. Además, la composición bacteriana también varía de una parte a otra de la boca. Por ejemplo, bacterias del género Veillonella son más comunes en caninos que en incisivos, premolares y molares. Se cree que esta preferencia de las bacterias por unas partes específicas de la boca se debe a las distintas condiciones ambientales como pueden ser el nivel de oxígeno, pH y la disponibilidad de nutrientes.

Normalmente cuando pensamos en una enfermedad infecciosa solemos relacionarla con un único responsable, ya sea un virus o una bacteria. Sin embargo, la caries dental o la gingivitis (que si no se trata da lugar a la enfermedad periodontal) son enfermedades polimicrobianas, es decir, están causadas por más de una bacteria. En concreto estas dos enfermedades se producen cuando se altera la composición normal de las bacterias de nuestra boca y se favorece el crecimiento de bacterias patógenas. Esto se puede producir por picos de estrés, por la toma de antibióticos o por tomar alimentos ricos en azúcar.

A lo largo de la historia los investigadores han tratado de entender el papel de las bacterias orales en el desarrollo de la caries y de la enfermedad periodontal y lo han intentado explicar a través de diferentes hipótesis: la hipótesis específica de la placa, la no específica y la ecológica. La primera fue la hipótesis específica de la placa que propuso que únicamente unas especies determinadas son las responsables de que se produzcan estas enfermedades orales. Sin embargo, se vio que las “bacterias responsables” no están en todas las caries e incluso se encontraron en personas sanas. Por eso, se propuso la hipótesis no específica de la placa que defiende que la enfermedad se produce por la actividad de todas las bacterias de la boca y no hay una única bacteria que sea a responsable. Años más tarde surgió la hipótesis ecológica de la placa, que trató de combinar ambas hipótesis.

Actualmente la hipótesis más aceptada es la hipótesis ecológica que propone que el desarrollo de estas enfermedades se debe a un desequilibrio en las bacterias normales de la boca. Este proceso de desequilibrio, conocido como disbiosis, se produce como respuesta a cambios en las condiciones ambientales de la boca como el pH o la presencia de determinados nutrientes y favorece el crecimiento de bacterias potencialmente patógenas (patobiontes). Por ejemplo, comer repetidamente alimentos con azúcar baja el pH de la boca porque las bacterias cariogénicas lo utilizan para producir ácidos. El ambiente ácido hace que haya más de estas bacterias en comparación con el resto de la población bacteriana, por lo que cada vez se producirá más de ácido. Esto, a su vez aumenta el riesgo de la aparición de caries dental.

Relación de las bacterias de la boca con la salud. En un estado saludable los patógenos potenciales (rosa) pueden estar en baja proporción dentro de la placa dental o ser transmitidos. Un cambio en las condiciones ambientales que aumente la proporción de los patobiontes dará lugar a la enfermedad. Modificado de Marsh et al., 2006.

Las enfermedades bucodentales son las patologías no transmisibles más comunes siendo sus efectos en términos de molestias, dolor, deterioro funcional y disminución de la calidad de vida considerables. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2012 entre el 60%-90% de los escolares y casi el 100% de los adultos tenían o habían tenido caries dental, la cual está considerada pandemia en los países industrializados. Aunque la periodontitis no es tan frecuente como la caries, sus fases iniciales sí que son muy comunes y es la principal causa de pérdida de piezas dentales en adultos. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la prevalencia de estas enfermedades también varía dependiendo de la región geográfica y de los recursos disponibles para su prevención y tratamiento.

Se han hecho grandes avances en relación a los mecanismos de estas dos enfermedades orales bacterianas, resultados de años de investigación, pero aún queda mucho por saber. Si conocemos cómo interaccionan las bacterias entre ellas y con nosotros, podremos tratar mejor estas enfermedades tan comunes y quizá también prevenirlas controlando los factores que las causan.

Andrea Muras

Referencias

Marsh, P.D. 2006. Dental plaque as biofilm and microbial community-Implications for health and disease.

Marsh, P.D.6t, Lewis, M.A.O., Rogers, H., Williams, D.W., Wilson, M. 2016. Marsh & Martin´s. Oral Microbiology. Elsevier. 6th Ed.

Rosier, B.T., De Jager, M., Zaura, E., Krom, B.P. 2014. Historical and contemporary hypotheses on the development of oral diseases: are we there yet? Front. Cell. Infect. Microbiol. 4: 92.

Simón-Soro, A., Tomás, I., Cabrera-Rubio, R., Catalan, M.D., Nyvad, B., Mira, A. 2013. Microbial geography of the oral cavity. J. Dent. Res. 92: 616-621.

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