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Galeno versus Vesalio

Victor-Pascual-Firma

Galeno de Pérgamo.

Vamos a hablar un poco de medicina, de dos de los genios de la medicina. Galeno de Pérgamo (130-200) fue “el príncipe de los médicos” según el otro protagonista de este post, Andrés Vesalio (1514-1564). Mal citando a José María López Piñero (1933-2010), historiador de medicina, “la obra de Galeno de Pérgamo no solamente constituye la culminación del saber médico en la antigüedad clásica, sino también la sistematización del mismo, que permanecería [...] durante mil quinientos años hasta ser desplazado por la medicina moderna [...] del siglo XVII.”

Es decir, pocos levantaron la voz para contradecir y corregir los textos de Galeno, y dentro de esos pocos, el que inició la pequeña revolución que terminó provocando, tras varias décadas, el cambio de mentalidad fue nuestro ilustre Vesalio. Aproximadamente un siglo después de Vesalio, las cosas empezaron a cambiar y la medicina basada en el método científico empezó a hacerse fuerte.

 

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La antimateria del PET

Cuando el médico propone que te hagas un PET no nos suena raro. Quizá nos dé un poco de miedParkinson-peto el diagnóstico que se derive de la prueba, pero nos hemos acostumbrado a que estas siglas pertenezcan al ámbito hospitalario. PET significa nada menos que tomografía de emisión de positrones, y es una técnica que involucra a muchas ramas de la ciencia como las matemáticas, la física, la química, la biología, la bioquímica, la farmacia, y por supuesto, la medicina.

Esta técnica ha permitido avanzar en campos tan delicados de la medicina como la oncología (detección de tumores), la neurología (diagnóstico de enfermedades como Alzheimer o Parkinson, y de tumores cerebrales) y la cardiología (distingue entre tejido sano y tejido cardiaco infartado).
 

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Visita al oculista

oculista

Fui a mi revisión anual al oftálmologo para graduarme la vista, y se me ocurrió preguntarle a la optometrista por qué cuando era pequeña recordaba que ir al oculista significaba estar todo el día sin ver a causa de la dilatación de la pupila, y ahora, en cambio, en un par de horas se pasaba el efecto. ¡Y resulta que tenía una explicación científica! Para observar los ojos de los niños hay que emplear un agente más fuerte que disminuya completamente la motilidad (facultad de moverse o capacidad para realizar movimientos complejos y coordinados, según la RAE) y para adultos se utiliza un fármaco distinto.

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¿Hay tensioactivos en mis pulmones?

La administración de tensioactivo pulmonar exógeno se ha convertido en el tratamiento habitual en recién nacidos con síndrome de dificultad respiratoria.

Tiene su gracia que los biólogos descubrieran, al estudiar durante la Segunda Guerra Mundial los efectos en los pulmones de los gases bélicos, que los seres humanos producen elementos tensioactivos. Esas mismas moléculas tensioactivas de las que nos hablaba mi compañero de plataforma Guillermo Marina hace unos meses en su entrada “Tensioactivos y objetos flotantes“. Se hagan de petróleo o de fuentes renovables, las moléculas de unos y otros elementos tensioactivos son muy parecidas. Sin embargo, los elementos tensioactivos naturales, en otras palabras, los hechos por seres vivos, son mucho más complicados.

Muchos niños prematuros morían porque a sus pulmones les faltaban agentes tensioactivos, necesarios para mantener los pequeños espacios de aire abiertos. Las moléculas del agente tensioactivo hacen eso superando la tensión superficial del agua. Algunos niños prematuros carecen del agente tensioactivo natural, sus pulmones no funcionan y mueren. Cuando aparece la enfermedad, los pediatras han de darle al niño un inhalador con el tensioactivo que le falta.

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Algunas consideraciones éticas sobre la investigación con animales (II)

En el artículo anterior hablamos de la ética de la investigación con animales, sobre las diferentes posturas generales existentes y su conexión con algunos tipos de activismo, y en particular con los que se erigen en defensores de los derechos de los animales. Mencionamos algunos análisis que manifiestan cierto tipo de sesgo en la desproporcionada preocupación de estos colectivos por el empleo de animales en la investigación y enseñanza frente a otros usos mucho más extendidos y comunes ante los que no parecen manifestar tanta sensibilidad, y presentamos algunas opiniones que muestran lo complicado que resulta hablar incluso de animales con derechos.

En esta segunda parte abordaremos la actitud de la propia comunidad científica sobre la investigación con animales y veremos que este tipo de prácticas están reguladas por normas e instituciones y que los científicos son los primeros interesados en el bienestar de sus animales de laboratorio. También mencionaremos algunos logros importantes de la investigación con animales y su repercusión para la salud pública y comentaremos brevemente cuáles son las principales alternativas existentes al empleo de animales, así como sus principales limitaciones. Pero también me gustaría aclarar que ni este artículo ni el anterior pretenden hacer apología de la experimentación con animales en la investigación científica, sino más bien mostrar en qué se equivocan quienes denuncian estas prácticas apelando a argumentos sesgados, manipulados y sensacionalistas, acercando al lector al punto de vista de la ciencia.

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