Tal y como lo hacen muchas especies en el planeta, con el fin de preservar la especie, los seres humanos nos vemos abocados a la reproducción sexual. En tal proceso los 23 cromosomas de cada uno de los individuos involucrados se mezclan para crear un nuevo ser único e irrepetible. De hecho, y si lo meditamos solo un momento, sin el microsegundo en el cual las células sexuales de tus padres se unieron (o si se hubiese llevado a cabo en otro momento), tú, mi estimado lector no estarías leyendo estas líneas, y por supuesto yo tampoco las habría escrito. No obstante, siendo lo humanos que somos, este mecanismo, más que natural, ha tenido un sin número de puntos de vista para nuestra especie, algunos religiosos, otros sociales, incluso políticos o demográficos. En este contexto, si una pareja no desea que la asociación de sus genes dé fruto (los motivos para aquello no son parte de este post, ni pretenden serlo), existen muchas opciones, y entre ellas una buena idea es el uso de contraceptivos, también conocidos como anticonceptivos.







El estudio del recorrido del ser humano durante su existencia, la Historia, y el estudio de los cambios en la naturaleza de la materia, la Química; pueden parecer disciplinas ajenas la una a la otra pero lo cierto es que esto no es así. La leyenda y la Historia, en muchos casos difíciles de separar, pueden esconder mucha Ciencia… ¡Mucha Química en este caso! ¿Estáis preparado para un viaje al pasado? Cojamos un libro de Química General y, con permiso de los físicos, viajemos en el tiempo… ¡Al siglo XII!






