Cada vez es más habitual oír hablar del “desempeño energético” de los edificios, concepto que hace referencia a la eficacia con la que un edificio puede mantener en su interior unas determinadas condiciones de confort para los usuarios, en relación con la energía que tiene que consumir para tal fin.
Por tanto, fijadas unas condiciones de confort concretas –por ejemplo 24 ºC (en verano) y 50% de humedad relativa– diremos que un edificio es tanto más “eficiente” cuanto menor sea su “demanda energética”, es decir, la energía que necesita consumir para mantener tales condiciones.
¿Por qué consumen energía los edificios? A continuación se exponen cinco factores que resumen las inconveniencias que nos encontramos a la hora de acondicionar climáticamente un edificio (de viviendas, en particular), y que se solventan a golpe de kilovatio.











