Darwin: La evolución de la teoría
Guionista y dibujante: Jordi Bayarri
48 páginas
ALETA EDICIONES
Tapa dura
ISBN: 9788493874667
Darwin: La evolución de la teoría
Guionista y dibujante: Jordi Bayarri
48 páginas
ALETA EDICIONES
Tapa dura
ISBN: 9788493874667

Estas son las preguntas de esta semana:
No os preocupéis si vuestra pregunta no se responde inmediatamente. Se publican sólo algunas respuestas cada semana (en función de la extensión de éstas) así que es posible que la vuestra esté en cola esperando ser publicada. También es posible que sea una pregunta que le esté dando más quebraderos de cabeza de lo normal a nuestros expertos compañeros y necesite de más investigación que el resto. Os pedimos paciencia.
Os recuerdo el enlace en donde podéis encontrar las distintas formas de hacernos llegar todas vuestras dudas. ¡Atrévete con todas esas preguntas que nunca te atreviste a hacer o que nadie te supo responder!
Es bien conocida la costumbre por parte de la Iglesia de tunear ritos de otras religiones para adaptarlos al Cristianismo y así lograr una mayor aceptación por parte de los paganos. Un caso paradigmático bien podría ser la tradición del abeto de Navidad. No está muy claro su origen, aunque parece remontarse a la Europa Central y del Norte, donde moraban los germanos y escandinavos adoradores de dioses como Thor u Odín. Algunas versiones hablan de una costumbre consistente en adornar un árbol sagrado hacia estas fechas, el Ygdrassil o Árbol del Universo representado probablemente en la forma de un roble, en conmemoración del nacimiento de Frey, dios de la fertilidad, la cual sería modificada durante la evangelización de estos pueblos. Sea esta u otra la realidad, parece ser que la práctica se perdió hasta que Lutero la resucitó en la figura de un abeto en el siglo XV, tras lo cual se popularizó en aquellos países.
Diez millones de años parece que es el tiempo de revolucionar un mundo. El Cámbrico y los esquistos de Burgess (Burgess Shale) demuestran que, dadas las circunstancias apropiadas, los fenómenos evolutivos pueden ser asombrosamente creativos, trepidantes e ingeniosos en un periodo de tiempo “relativamente corto”. En un mundo, en donde a partir de microorganismos tan simples como las bacterias se han originado, secuoyas, ballenas, arañas, y por qué no decirlo, ornitorrincos, tendemos a pensar que no hay límites impuestos en esto de evolucionar y crear nuevas especies con atributos nuevos, únicos y admirables. Sin embargo, las soluciones a veces no trasgreden ciertos límites sin que, aparentemente, entendamos bien una razón o un porqué.

Estás en el cine viendo una buena película de terror. Eres de los que se meten rápidamente en la historia viviéndola casi como propia. Ingieres las palomitas a marchas forzadas sin quitar el ojo de la pantalla. Sabes que algo terrible está a punto de suceder. ¡Qué nervios! De repente un fuerte sonido junto a la inesperada aparición del horror te hacen dar un brinco en el asiento. Cambiemos de tercio. Alguien te muestra una sustancia viscosa, o quizá un pequeño animal como una serpiente o una araña, y la mueca de tu cara es un poema, tuerces el gesto, quizá apartas la mirada, tal vez sientes un pequeño escalofrío. Ahora alguien te cuenta un cotilleo y es un bombazo, o quizá una tremenda grosería de quien menos te la esperabas, no das crédito, te has quedado con la boca abierta y los ojos como platos, no puedes pensar en otra cosa. ¿Ahora qué tal un regalo? Te lo has merecido después de tantas emociones seguidas. Es algo que hace que te sientas bien, sonríes, te animas y ves las cosas de otro color, sin tantas tensiones, así que debe de ser un buen regalo. Son las emociones, pero, ¿qué son?